Skip to main content

Full text of "Antología"

See other formats


ANTOLOGIA 



Ministerio de Instrucción Pública t Prbyisioh Social 



BIBLIOTECA ARTIGAS 
Art 14 de la Ley de 10 de agosto de 1950 

COMISION EDITORA 

Prof Juan E Pivel Devoto 
Ministro de Instrucción Pública 

María Julia Ardao 

Directora Interina del Museo Histórico Nacional 

Dionisio Trillo Pays 
Director de la Biblioteca Nacional 

Juan C Gómez Alzóla 

Director del Archivo General de la Nación 



Coifcción nr Clásicos Uruguayos 
Vol 82 

Francisco Acuña db Fiqdihoa 
ANTOLOGIA 

Preparación del texto a cargo del 
Departamento de Investigaciones de la Biblioteca Nacional 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



ANTOLOGIA 



Prólogo de 
ARMANDO D PIROTTO 



MONTEVIDEO 
1965 



PROLOGO 

En los registros parroquiales de nuestra Iglesia Ma- 
triz, un acta bautismal, labrada el sábado 3 de setiem 
bre de 1791, nos entera de que en ese día, un pár- 
vulo — nacido en el hogdr de don Jacinto Acuña de 
Figueroa — recibió el agua regeneradora del sacra- 
mento, conjuntamente con el nombre de Francisco Es- 
teban, llamado a perdurar en nuestros anales histó- 
ricos 

No quisieron sus progenitores que se corrieran in- 
necesarios riesgos, y con piadosa premura, decidieron 
que el líquido lustral se le administrara a pocas ho 
ras del nacimiento, acaecido ese mismo día 

No es de descartar, sin embargo, la posibilidad de 
que el tierno infante hubiera visto la primera luz el 
día anterior En la época colonial, no era musitada 
la practica — derivada de antiguos usos canónicos — 
que consideraba la hora de vísperas del día prece 
dente, como punto inicial de la jornada Y que esto 
debió ocurrir en dicha ocasión, nos lo hace suponer 
el hecho de que se asignara al neonato el nombre de 
Esteban, beato Rey de Hungría, a cuya recordación 
dedica el calendario el 2 de setiembre, pues sabido 
es que era costumbre dar a los recién nacidos el 
nombre propio del santo del día natal 

Don Jacinto Acuña de Figueroa, Ministro de la Real 
Hacienda, había casado en 1782 con doña Jacinta 
Vianqui o Bianqui, 1 natural de Buenos Aires, y esa 



1 El apellido materno del poeta aparece con las dos gra- 
fías señaladas en loa documentos que hemos examinado En 



VII 



PROLOGO 



unión ya había sido bendecida con tres hijos Grego- 
rio Manuel, nacido en 1784 ♦ Vicente Francisco que 
es del 37, v Raimundo, dos años menor Luego de 
Francisco Esteban vendrían Claudio Antonio, Joaquín 
Hipólito v Mana Francisca a completar aquella in- 
fantil caterva 

D Jacinto, que era al decir de De María "el proto- 
tipo de la honradez", 2 había nacido en la "muy no- 
ble y muy leal" ciudad de Pontevedra, y no en el in- 
existente "pueblo gallego" de S Martín de Salcedo, 
que citan Galhnal y García Serrato, tomando erró- 
neamente como tal una de las parroquias de la men- 
cionada capital galaica Su familia, de rancio abolen- 
go — con solar conocido, enraizado en la ciudad de 
Tuy — "venía de la Casa Real de León", según ase- 
vera el erudito genealogista García Carrafa 3 

Avecindado en Montevideo desde 1774, fecha en 
que asumió su cargo en la Real Hacienda, fue figura 
de relieve en la sociedad colonial Aficionado a esta 
tierra no la abandonó nunca, y en ella rindió su alma 
en 1831 



De la infancia de Francisco Esteban no poseemos 
anécdotas ni recuerdos, m mucho menos documentos 
directos Pero no resulta difícil ni arriesgado, el su* 
poner como transcurrirían los días sin nubes, de 
aquel vastago de un hogar, donde la numerosa prole 



la obra de Lauxar, Motivos de critica hispano-americana, por 
error de imprenta aparece transformado en Viana 

2 I De María — Rasgos biográficos de Hombres Notables 
de la República O del Uruguay — Montevideo 1679 

3 A García Carraffa — Enciclopedia Heráldica y Genea- 
lógica Hispano- Americana — Madrid, 1928 



VIII 



PROLOGO 



crecía en edad y virtudes, ante el edificante ejemplo 
de sus padres 

El Montevideo de entonces, circunscrito por el bre- 
ve cíngulo de sus almenadas murallas — vírgenes de 
historia — era una pequeña colectividad en la que el 
tiempo parecía haberse detenido. 

Los hijos de casas acomodadas, frecuentaban el co- 
legio de San Bernardmo, donde bajo la férula de loa 
franciscanos adquirían los rudimentos de la educa- 
ción 

Los más aptos se iniciaban en los estudios clásicos 
y aprendían, en las socorridas gramáticas de Nebnja 
y de Alvarez, las declinaciones y conjugaciones lati- 
nas y los execrables versos mnemotécmcos, en que un 
ignorado preceptor había aprisionado las arduas re- 
glas de la lengua del Lacio 

Cuando nuestro futuro poeta cumplió esta etapa, 
la más elevada de los estudios posibles en nuestro 
medio, sus padres resolvieron que pasara a Buenos 
Aires, con el propósito de ampliar su capacitación in- 
telectual Así es como encontramos su nombre en el 
"Libro de Matrícula" del Real Convictorio Carolmo, 
que se custodia en la Biblioteca Nacional bonaerense 
Figura entre los "gramáticos** de 1805, conjuntamente 
con Feliciano Chiclana, José Benito Ascuénaga, José 
María Escalada, Juan José Basavilbaso y otros jó- 
venes que desempeñarían distinguido papel en las dé- 
cadas siguientes 

Al ingresar en este justamente famoso colegio — fun- 
dado por el virrey Vertiz en 1783 — Figueroa 4 de- 



4 Habitualmente utilizamos esta forma simplificada de su 
apellido para designar a D Francisco Acuña de Figueroa 
Nos atenemos al respecto a la manera en que él mismo se 
nombraba, y al uso general de sus coetáneos Agreguemos 
que la Junta Económico Administrativa de Montevideo, al 

IX 



PROLOGO 



bió presentar prueba de su legitimo nacimiento y de 
sus buenas inclinaciones y costumbres, en acatamiento 
a las Constituciones del Colegio que procuraban ve- 
dar el acceso de escolares "capaces de inficionar a 
los otros" 

Satisfecho este requisito y prestado el juramento de 
practica, fue autorizado a vestir la hopa de paño ne 
gro y la beca encarnada que caracterizaban a los 
estudiantes carohnos 

La enseñanza impartida en este establecimiento ha 
sido juzgada severamente Mañano Moreno dice que 
allí, "los alumnos eran educados para frailes y clé- 
rigos, y no para ciudadanos" 5 Quizá el colegio ado 
lecía — como la mayor parte de loa de América — 
de "los defectos del memonahsmo, el verbalismo y el 
sistema libresco" señalados por Altamira * Figueroa, 
que no llegó a las clases de filosofía y teología, tuvo 
la fortuna de asistir a los dos cursos de gramática 
latina, en que se enseñaba, rudimentos y sintaxis en 
el primero, y propiedad latina y poética en el segundo 
Y decimos la fortuna, por que todas las opiniones co- 
inciden en que éstas eran las cátedras mejor atendi- 
das del Colegio Cosa que reconocía, mitigando su ad- 
verso juicio^ el propio Moreno al escribir "La gra 
matica latina se enseña con toda perfección, hasta en- 
tender los mejores autores y poetas de esta lengua, 
cuyas composiciones se imitan" 7 



rendir homenaje al poeta dispuso que una calle de la Agua- 
da se llamara, simplemente, * Flffueroa' Ese nombre ha aido 
completado últimamente 

5 Manuel Moreno — Vida y memorias del Dr Mariano 
Moreno — Londres, 1812 

0 R Altamira — Historia de España y de la civilización 
española — Madrid, 1908 

7 Moreno — Loe cit 



X 



PROLOGO 



Dos profesores ejercieron profunda influencia sobre 
el joven montevideano Fueron elloa el P Pedro Fer 
néndez, que según Vicente Fidel López, "suplantó la 
jerga escolástica y el pedantismo erudito por una con- 
ciencia clara de las dotes del estilo clásico", 8 y el 
Dr Domingo Achega, a quien el poeta rindió público 
testimonio de gratitud, escribiendo en 1833 en "El 
Iniciador", que "a su sabia enseñanza" le debía sus 
conocimientos de latinidad, y "el apasionado gusto 
por los clásicos poetas que han inmortalizado aquella 
lengua con sus escritos" 

Nada sabemos de la contracción con que Figueroa 
abordó estos estudios, pero si mucho del fruto de 
ellos, reconocido por un juez de la autoridad irrefra- 
gable de Menéndez y Pelayo, quien afirma "Nada 
tenía de poeta inculto su educación clasica era muy 
sólida" 

Quizá fue en este periodo cuando inicio su comer- 
cio con las Musas Así por lo menos lo han creído 
De María y D Luis Carve, quien recuerda que "a 
la sazón empezó a distinguirse por sus composiciones 
poéticas en latín" 9 

Mientras el joven escolar, manejando con tesón el 
"De Verborum" de Nizoho, se capacitaba para gus- 
tar el "vino añejo" de los antiguos poetas, incluidos 
en las esterilizadas antologías de texto, se cernía so- 
bre la placida \ida de estas ciudades la amenaza de 
sucesos de trascendencia histórica, que darían a los 
naturales de estas margenes "la tradición común y la 



8 V F López — Prefacio al Triunfo Argentino — Monte- 
video, 1S51 

9 L Carve — Apuntaciones biogréficaa — - Revista Histó- 
rica, tomo 19 — Montevideo 



PROLOGO 



personería que necesitaban para ser un pueblo", 10 
Nos referimos a las invasiones inglesas 

A Figueroa le tocó vivir las jornadas, preñadas de 
zozobras, en que fue expugnada Buenos Aires Al ver 
arriado el pabellón de España, su ánimo fue embar- 
gado por el común desaliento Mas pronto se sobre- 
puso a la depresión, al enterarse del arribo de la ex- 
pedición restauradora enviada desde Montevideo, en 
la que militaba su hermano mayor, Gregorio Manuel, 
como encargado del parque. 

Con viva ansiedad fue testigo ocular de los sañu- 
dos combates del 12 de agosto* que tuvieron por es- 
cenario el Retiro y la Plaza Mayor, ya que el Con* 
victorio Carolmo estaba situado en la llamada "man- 
zana de las luces", a pocas varas del Cabildo y de 
la histórica plaza que en breve sería agora y cuna 
de la revolución emancipadora 

El recuerdo de estas crueles escenas se grabó inde- 
leblemente en su memoria, y quizá contribuyó a sus- 
citar en su espíritu una perenne aversión por las 
contiendas bélicas 

Todavía en una de sus postreras poesías, compuesta 
en mayo del 62, aflora la reminiscencia de esos acon- 
tecimientos 

'\0h tierra heroica, a la vez 
Que ilustrada' En mi memoria 
Tengo tus días de glona 
Que absorto vi en mi niñez, 
Cuando el leopardo de Albión 
Lanzo en tf merme, su garra, 
Y cuando heroica y bizarra 
Lograste ta redención 

10 F Bauzá — Historia de la dominación española en el 
Uruguay — Montevideo 

xn 



PROLOGO 



Berresford soberbia allí 
Y Whitelocke altanero, 
Su doble ejercito fiero 
Vieron humillarse a tí 
De esa epopeya grandiosa 
Pocos héroes mea ya " 

Como es comprensible, la normal actividad del Co- 
legio se resintió a causa de estos hechos Así lo hizo 
constar el bedel D Manuel José Pereda en una nota 
ológrafa del Libro de Matrículas "Con motivo de la 
ocupación de esta plaza por los ingleses en este pre- 
sente año, se disolvió el Colegio de San Carlos y por 
lo mismo no hubieron actos y exercicios literarios pú- 
blicos según costumbre, ni aun aquellos que sirven de 
examen, a pesar que continuaron las aulas " (29 
de nov de 1806) 

En vista de ello, D Jacinto Acuña de Figueroa re- 
solvió que su hijo regresara a Montevideo 

No iban a transcurrir muchas semanas, sin que se 
reiteraran ante las miradas del joven, las luctuosas 
escenas bonaerenses, con motivo de la segunda inva- 
sión inglesa de enero de 1807. Contra ella se batió 
con denuedo en el Cardal, portando la bandera del 
Regimiento de Húsares de Vázquez Feijóo su her- 
mano Vicente, quien fue herido en una pierna. 

Restaurado el predominio hispano, a raíz de la 
capitulación de Whitelocke y de la inmediata evacua- 
ción de la plaza por los ingleses, se efectuó la solem- 
ne entrada del Gobernador Elío en la ciudad galar- 
donada con el honroso epíteto de "muy fiel y re- 
conquistadora". Las aguas, momentáneamente contur- 
badas, volvían a su prístino mvel y recobraban su 
tersa quietud. 

Acuña de Figueroa, como la inmensa mayoría de 



XIII 



PROLOGO 



sus coetáneos, debió confiar entonces en el aleja- 
miento definitivo de las amenazas capaces de alterar 
la placidez de la vida colonial 

Mas ya la suerte de estos países estaba echada» "L09 
ingleses — escribe Bauzá — habían endilgado al país 
en los secretos del gobierno libre y en las aspiracio 
nes de dignidad civil que le son anexas" "Esto se 
efectuaba — continua — en medio de un cataclismo 
que dejo profundas huellas en le fisonomía externa 
de la sociedad, y a la víspera de otro que debía re- 
mover sus cimientos". 11 



El I o de diciembre de 1807 ingresó Acuña de Fi- 
gueroa en la Administración Pública, como supernu- 
merario de la Real Caja Por su capacidad le fueron 
asignadas funciones más condignas con sus aptitudes, 
y se le destinó en agraz, a un cargo de confianza jun- 
to al Gobernador, encomendándole la redacción de 
los pliegos reservados que se remitían a las autori- 
dades de la Península 

De su eficaz actuación en ese cargo, nos informa 
un certificado, autorizado con fecha I o de octubre 
de 1810, por el Gobernador Interino D Joaquín de 
Soria y Santa Cruz, en el cual se hace constar que 
Acuña de Figueroa "servía su puesto con contrac- 
ción y celo ejemplares", y que "se había desempeña- 
do a entera satisfacción en comisiones ordinarias y 
extraordinarias" 12 

Las tareas no eran exhaustivas, y el joven hones- 



11 F Bauzá — Estudios literarios — Montevideo, 1885 

12 Publicado por Lauxar — Motivos de crítica hispano- 
americana •— Montevideo, 1914 



XIV 



PROLOGO 



taba eus ocios burocráticos con la lectura deleitosa 
de los clásicos y loa autores en auge, entre los cua- 
les le cautivaban Quintana, Jovelianos, Cienfuegos y 
Arnaza, particularmente este último, que gozaba de 
gran predicamento en toda América 

D Isidoro de María afirma que Figueroa "reunió a 
loa quince años en un cuaderno voluminoso precio- 
sas composiciones, demostrando en ellas lo que sería 
con el tiempo para las letras americanas" 13 

Opinamos que esta noticia del viejo y amable ero 
nista carece de precisión cronológica el mismo poeta, 
al hablar de sus ensayos iniciales, los sitúa varios 
años más tarde 



Al producirse en estos países los augúrales sucesos, 
corolario de la invasión de España por las fuerzas 
napoleónicas, Figueroa no se incorporó a las abiga- 
rradas legiones que luchaban por la independencia 
Formado en un hogar de rancias tradiciones en que 
se aceptaba como un dogma el derecho divino de los 
reyes, no atinó a comprender que la Madre Patria >a 
había dado cima a su magna misión histórica, que 
había llegado a su término la "antigua alianza" 

Hondamente enraizado en la tierra generosa de su 
acendrada lealtad, el árbol no podía descuajarse al 
primer embate del aquilón revolucionario Para los 
Figueroa, "españoles nacidos en América", la Patria 
estaba constituida por la metrópoli y por estas pro 
vmcias de "Ultramar" Tan español era el nacido 
bajo las constelaciones antárticas, como el que veía 
la primera luz en el austero Aragón, en Galicia o en 



13 De María ~- Loe cit 



XV 



PROLOGO 



la ascética Castilla* La fe y el idioma nos unían con 
lazos indisolubles, para siempre, a los nativos de la 
península Y también ese acervo de inmarcesibles glo- 
rias comunes, forjado por los Pelayos y los Alfonsos, 
por los Cortés y los Pizarros, por los Cisneros y por 
los Alba, y por miles de héroes anónimos, que ha- 
bían brindado su sangre y su hacienda en holocausto, 
desde Covadonga y Las Navas hasta Bailen y Trafal- 
gar 

En verdad no constituía ésto una actitud insólita 
La causa española tenía muchos secuaces en Monte- 
video No olvidemos que la costumbre y la paz, ha- 
cían muy llevadera la ausencia de libertades, que mu- 
chos no echaban de menos ni solicitaban. 

"Los adictos a la realeza, que no eran tan pocos 
como se ha supuesto — asevera Bauzá en sus "Estu- 
dios Literarios" — estaban orgullosos de poder justi- 
ficar para su tierra natal el título de fiel y ^con- 
quistadora con que el Gobierno hispano la había con- 
decorado. Todo esto conspiraba a alentar el celo de 
la juventud afiliada al partido oficial, de modo que 
al estallar la revolución de 1811, que transtornaba 
los principios y las cosas admitidas, de pechos juve- 
niles partió la primera protesta " 

"Figueroa — agrega el historiador citado — se en- 
contraba en el número de los que debían plegarse a 
esa voz de reprobación, y no vaciló en tomar un pues- 
to en las filas de los realistas" Pero la suya — repi- 
tamos — no fue una actitud aislada, singular Los nom- 
bres de Ascuénaga, Navia, Quintana, Orduña, Liñan, 
Neira, Pico, Villalba, Moreno, Cortinas, Palacios, y 
muchos otros que se podrían traer a colación, dan fe 
cumplida de ello 

Con laudable candor el propio poeta explicó su ac- 

XVI 



PROLOGO 



titud ocho lustros después, cuando redactó el prólogo 
de "El Diario del Sitio". "Como otros americanos 
— confiesa — que después se han hecho recomenda- 
bles por las letras, o por las armas, en honor y de 
fensa de la Patria, él, en los primeros años de la Re- 
volución, y muy joven todavía, cedió a las simpatías 
de familia, a las preocupaciones de su educación y 
antecedentes, y no comprendió a primera vista lo 
grande del movimiento m eu impulso regenerador, 
que debena fructificar en las generaciones del por* 
venir, asustado por el áspero sacudimiento y convul- 
sión que aquel hacía experimentar a todo el antiguo 
orden social, se encontró colocado entre aquellos que 
pretendieron poner un dique con sus pechos al to- 
rrente que se desbordaba, sin dejar por eso de amar 
mucho a su tierra natal y aun de experimentar no- 
bles simpatías hacia sus compatriotas libertadores co 
mo se manifiesta en muchos pasajes de esta obra " 

"Singular posición — acota Bauzá — y que sin em- 
bargo fue la de todos los criollos realista*, destinados 
a defender al Rey sin poder execrar totalmente a sus 
enemigos" Fueron, precisamente, sus ahincados sen- 
timientos monárquicos, los que le dictaron las prime- 
ras poesías conocidas, casi seguramente sometidas al 
juicio previo del Administrador de la Real Aduana 
D José Prego de Ohver En 1811 dio a luz en la Im- 
prenta de la Ciudad de Montevideo un folleto A la 
victoria contra Massena — el primero de un autor 
nacional editado en el país — en el cual celebra la 
ignominiosa derrota del duque de Esshng frente a 
las fuerzas anglo hispanas 

Por esos mismos tiempos, estimulado por el ejem- 
plo del almojarife Prego de Ohver, publicó algunos 
cantos patrióticos en la "Gaceta", periódico cuya di- 

XVII 

2 



PROLOGO 



rección había asumido fray Cirilo de la Alameda y 
Brea Este singular personaje, que posteriormente al- 
carrana en su patria los más insignes honores, cul- 
minados con la obtención de la mitra de la sede pri- 
mada de Toledo, no fue santo de la devoción de 
nuestro poeta 

Ignoramos los motivos de la evidente inquina que 
le profesó Figueroa Tal vez la susceptibilidad del ju- 
venil vate, se sintió lesionada por alguna negativa del 
editor, a insertar en su hoja composiciones por el 
ofrecidas No olvidemos el Cejius imtabile vatum de 
que nos habla Horacio 

Lo cierto es que aludió a fray Cirilo con invaria- 
ble falta de candad, llegando a evocarlo como 

"Un fraile de ruin memoria 

Que insípido redactor 
De pamplinas indiscretas, 
Parecía en las gacetas 
£1 diablo predicador" 

Y acusándolo, en otro pasaje, de haberse dedicado 
él llenar ávidamente "su bolsón", indiferente a las 
tribulaciones del pueblo 

Por nuestra parte, si fuera exacta la suposición 
apuntada, no creemos que la condena a la falta de 
publicidad y al olvido de alguno de los vagidos poé 
ticos de Figueroa, haya significado grave detrimento 
para nuestro Parnaso 

El mismo, en una nota manuscrita, declaró años 
después que a sus composiciones de esa época "las 
reconocía de tan poco mentó, que tal vez por eso las 
consideraba como no existentes" 



xvra 



PROLOGO 



El glorioso despertar del pueblo uruguayo en 1811, 
110 impresionó a Figueroa ni a los realistas de Mon- 
tevideo Su miopía les vedó ver algo más que mani- 
festaciones de anarquía, en los afanes de un pueblo 
que, rompiendo sus afrentosas cadenas, reclamaba im- 
periosamente la libertad 

Tampoco hicieron mella en sus invulnerables es- 
píritus, las doctrinas de Rousseau y de la Enciclope- 
dia, que se difundían por doquiera Continuaron juz- 
gando abominable felonía, el incurrir en omisión o 
desmayo, en el cumplimiento de sus deberes de va 
salios leales a la Corona Y siguieron esperando la 
ansiada restauración del bien amado Fernando VII, 
cuyo ilegal cautiverio en Valencay llenaba a todos de 
ira y de dolor. 

El Grito de Asencio, los combates de Paso del Rey 
y San José, la batalla de Las Piedras, el primer Si- 
tio, en una palabra toda la gesta de ese período ín 
olvidable, no logró hacer vacilar las convicciones del 
joven poeta y de sus coetáneos 

Nuestro autor se nos presenta persuadido de _ que a 
la postre la cordura prevalecerá, y de que la hidra 
de la discordia sera sofocada por el león ibero Tras 
la procela sobrevendrá la bonanza, y las provincias 
de America tornarán a vivir, Ubres de zozobras, bajo 
la paternal égida de sus legítimos reyes y señores 

Entretanto él asentaba guarismos en los libros de 
la real contabilidad, o escandía sus versos, como el 
indiferente pastor de la égloga virgiliana 

El I o de octubre de 1812, aparecieron tremolantes 
sobre el Cerrito, las banderas bicolores de las exiguas 
mesnadas de Culta, mientras la brisa primaveral traía 
el eco de la mosquetería, con que era saludada esa 



XIX 



PROLOGO 



insignia "destinada a cobijar bajo sus pliegues las 
esperanzas y loa esfuerzos de un pueblo" 14 
Se iniciaba el segundo Sitio de la capital 
Tres semanas después, Rondeau, con fuerzas impor 
tantes, formalizaba el asedio 

Figueroa, mas inclinado por su temperamento a la 
pasividad del espectador que al accionar del prota- 
gonista, comprendió de inmediato — conociendo el 
ánimo determinado de los sitiados y la pertinacia de 
los expugnadores — que el obsidio de la ciudad se 
dilataría por largo plazo y que él suscitaría episodios 
memorandos 

Dio pues en la feliz idea de consignar esos acon- 
tecimientos, para evitar que lag brumas del olvido os- 
curecieran hechos de alto ejemplo 

Comenzó así a redactar el Diario Histórico del Si 
tw, a partir del I o de octubre de 1812 Al iniciar 
esta empresa no se propuso componer una epopeya, 
ni emular al ciego cantor de las desventuras de Ibón 
Figueroa comprendía que — como lo ha dicho un 
crítico — el género épico, "propio de las edades he- 
roicas y de las civilizaciones incipientes, es creación 
espontánea del espíritu humano" 15 

Sus aspiraciones fueron mucho más modestas y aje- 
nas a toda ambición de gloria literaria "El plan que 
concebí — nos dice — no fue el de una epopeya, yo 
me propuse únicamente escribir una narración diaria 
de todos los acontecimientos de la guerra y de la po- 
lítica, grandes y pequeños, que pudieran servir con 
el tiempo de repertorio al historiador, o al poeta, que 
quisiera iluminar con brillante gala mis descoloridos 



14 F Bauza — Id Nota 10 

16 M Menéndez y Pelayo — Historia de la Poesía 
no-Americana — Madrid, 1893 

XX 



PROLOGO 



cuadros, y solamente porque no fuese tan fastidiosa 
y uniforme aquella narración en prosa, determiné es- 
cribirla en vanados versos " lft 

Atento a lo transcrito, resulta injustificada la cen- 
sura que algunos ceñudos autores le han formulado 
por no haber pulsado la pesada lira de los Lucanos, 
los Tassos y los Ercillas, Figueroa tuvo la cordura 
de no abordar tan temerario intento Sabía que, como 
las armas de Roldan — que no pueden ser tocadas 
sino por quien se sienta su émulo — las cuerdas del 
instrumento apolíneo sólo deben ser tañidas por los 
que pueden entrar en parangón con los mas excelsos 
vates 

"El Diario" es una crónica rimada, y no sería equi 
tativo considerarlo de otro modo Considerado como 
fuente histórica tiene un valor perdurable, y es harto 
evidente el servicio que al escribirlo hizo Figueroa 
a los estudiosos de nuestro pasado. 

Para redactar esa fatigosa obra — en la que a pe* 
sar de todo nos recrean bellos pasajes — nuestro 
poeta no escatimó sus esfuerzos, documentándose co- 
tidianamente en los círculos oficiales, en las rumo- 
rosas peñas de los cafés de Marino y del Comercio; 
en conversaciones con los participantes en las diver- 
sas acciones 

Las penurias del asedio no le fueron ajenas Pade- 
ció por la falta frecuente de alimentos él mismo nos 
cuenta que acuciado por el hambre escaló algunas no- 
ches las tapias del Fuerte, para hurtar zapallos y otras 
hortalizas 

Y mayor nesgo afrontó cuando los proyectiles dis- 
parados por la escuadra de Brown, destruyeron parte 

16 Figueroa — Diarlo del Sitios tomo 1? — Montevideo, 

1890 



XXI 



PROLOGO 



de su casa, poniendo en seno peligro la vida de su 
tía materna D a Micaela Bianqui 

Pero la pena más honda que le depararon esas jor- 
nadas, fue la de ver a su hermano Claudio, cadete 
del Regimiento Fijo, agonizar durante interminables 
días, a causa de las catorce heridas de bala y bayo- 
neta, recibidas en los combates de la falda del Cernto 

Pese a todos estos reveses, nada pudo detener su 
irrestañable vena poética y continuó por veintidós me- 
ses, registrando hasta las menores ocurrencias, hasta 
el 23 de junio de 1814, en que, al filo del mediodía, 
al son de trompas y cajas, la guarnición española 
"salió tristemente al campo, desalojando esta plaza" 

El cronista, que en 1813 había sido nombrado guar- 
da interino del almacén de artillería, fue confirmado 
en efectividad al ser promovido a otro cargo el titu- 
lar D Manuel Tapia, en enero del 14. Este empleo 
imponía a Figueroa largas guardias nocturnas, que 
él aprovechó para redactar su obra, en vanados ver- 
sos "porque no fuera tan fastidiosa y uniforme" En 
muchas de esas vigilias, mientras a la luz vacilante 
de un candil ensajaba combinaciones de versos — pa- 
gando tributo al artificio pohmétrico puesto en auge 
por Arriaza — debía esforzarse para luchar con el 
sueño y la fatiga Mas, al fm, llegaba el momento en 
que su resistencia cedía y caía rendido sobre las al- 
bas cuartillas 

"Mas basta, que ya mis ojos 
Se aduermen y ya no puedo 
Sacrificar a las Musas 
Lo que le robo a Morfeo " 

Cumple destacar con respecto a esta obra — de la 
que más adelante nos ocuparemos en el aspecto lite- 

xxn 



PROLOGO 



rano — que Figueroa, no obstante su adhesión a la 
causa española, no alteró a sabiendas en ninguno de 
sus pasajes, la verdad — "Mas imparcial mi desgre* 
ñada Musa — dice — que las deidades del Olimpo 
de la guerra troyana, se colocó en una posición in- 
dependiente, para repartir coronas a cada mérito a 
cada acción esforzada de unos y otros campeones " 

Parece oportuno señalar, que algunas veces — qui- 
zás sin que él mismo se percatara — sus estrofas en 
cierran reflexiones y confesiones, que revelan el sur 
gimiento de un amor por la patria de su nacimiento, 
que al fin privaría sobre su devoción por la gloriosa 
Metrópoli, patria de su estirpe 

En efecto, son muchos los pasajes en que testimo- 
nia su admiración y estima por los bizarros paladines 
de la Revolución Traigamos a colación un ejemplo 

"Al ver el entusiasmo y la bravura 
De esos valientes del indiano suelo, 
Compadezco bu error, pero en el alma 
Con reservado orgullo me envanezco " 

Pero muchos otros podrían citarse, inclusive en el 
relato del último día del Sitio, en que el bardo acon- 
gojado reconoce que ante la gallardía y corrección 
de las tropas patricias, "con americano orgullo, late, 
aunque afligido, el pecho" 

Son igualmente sintomáticos sus juicios, muy poco 
halagüeños, sobre algunos de los jerarcas españoles 
V A godet, a quien llama "el sapo gobernador", es des 
cnto como 

"Buen animal y mejor 
Para tirar de una nona " 

Y no sale mejor parado fray Cirilo de la Alameda, 
el "coronado gacetero"* 



xxm 



PROLOGO 



Los privilegios y las odiosas exclusiones, que ins- 
piraban las protestas del "bando rebelde", también 
aparecen condenados por él Así, al referirse a la 
elección de Cabildantes efectuada en diciembre de 
1813, acota 

"En eata larga lista ni uno solo 
Es hijo del País, así, en efecto, 
¿Quien siendo americano no se ofende 
De tan clara exclusión o menosprecio 9 ** 

Otro aspecto interesante de sus ideas es su recelo 
por las aspiraciones hegemómcas de las autoridades 
bonaerenses, cuyos guerreros 

"Ora en campos de mi Patria altivos, 

Ostentan su política, y revelan 

Sus planes de conquista y no de auxilio * 

Coincidiendo con Artigas, campeón de la lucha con- 
tra el centralismo porteño, recuerda que los habitan- 
tes de esta Banda 

" si de una madre, altivos, 
La obediencia sacudieron, 
No quieren de una madrastra 
Sufrir pupilaje nuevo" 

Ocupada la plaza de Montevideo por el ejército 
comandado por el General Carlos María de Alvear, 
no tardaron en ser conculcadas las normas estableci- 
das en la capitulación concertada el 20 de junio de 
1814 Los elementos mas caracterizados del partido 
realista fueron encarcelados en las Bruscas, y los fun- 
cionarios, — entre los cuales figuraba nuestro autor — 
quedaron destituidos de sus empleos 

Ante el sesgo de los acontecimientos, Figueroa con- 
sideró que se imponía "buscar de bonanza un puerto", 



XXIV 



PROLOGO 



emigrando "a extraño suelo" Invocando su precaria 
salud, (se encontraba "mas flaco que un cañuto"), 
decidió abandonar el blando sosiego de la morada 
paterna y pasar a Maldonado, cosa que efectuó en la 
primera quincena de julio En la villa fernandina, 
las pasiones enconadas por la lucha, contribuyeron a 
que algunos exaltados le hicieran víctima de vejáme- 
nes, hostigándole con el genérico mote de "godo" y 
con el particular de Mustafá Con prudente criterio, 
el poeta "trató de ser mudo, ciego y sordo a insultos 
y apodos" 

Felizmente no fue esa íncrvil actitud la de la ma- 
yoría de los vecinos Figueroa forjó entonces amista- 
des perdurables, que le brindaron cordial acogida y 
que, en el momento preciso, repararon su menguado 
peculio, facilitándole los recursos necesarios para au 
sentarse del país 

La ansiada coyuntura, le fue deparada por la si- 
tuación de anarquía que se creó el 4 de octubre sub- 
siguiente, cuando la villa — que había sido ocupada 
el 18 de setiembre anterior por los dragones de las 
fuerzas de Artigas, capitaneados por Pedro Amigo y 
Manuel Iglesias — fue reconquistada por los argen- 
tinos 

El prófugo vate aprovechó la ocasión propicia y 
embarcó en una escuna que singlaba hacia el Brasil, 
con el propósito de esperar desde allí un cambio fa- 
vorable de la situación Algunos de sus biógrafos ase- 
guran que la meta de su viaje era mas ambiciosa y 
que pensaba dirigirse a la Madre Patria Por nuestra 
parte no consideramos acertada esta aserción, en cuyo 
abono no se han presentado pruebas 

La travesía marítima fue particularmente acciden- 
tada Al penetrar en el golfo de Santa Catalina — tan 



XXV 



PROLOGO 



justamente temido por los navegantes — una grave 
tempestad hizo su juguete de la rechinante nave que, 
acometida por las soberbias olas, parecía condenada 
a desaparecer "en los senos del abismo undoso" 

Tras de vanos días de pertinaz borrasca, y cuando 
hasta los más esforzados habían abandonado "el úl 
timo destello de esperanza", se hizo la calma, se des- 
pejo el cielo caliginoso, y la luz del sol les permitió 
obsenar el deterioro del combatido bajel Con in- 
gente esfuerzo lograron llegar a Santa Catalina, cuyo 
suelo acogedor hollaron el 21 de octubre El 8 de no- 
viembre pudo Figueroa proseguir su viaje en un lugre 
de guerra portugués, que quince días después anclo 
en la espectacular bahía de Guanabara 



La capital brasileña deslumhró a nuestro poeta por 
su naturaleza fastuosa y exuberante, por la belleza 
de la edificación, el primor de los negocios suntua- 
rios de la Rúa dos Ournes, la gallardía de los hom- 
bres y la gracia cautivante de las mujeres En ella 
fue benévolamente recibido por los representantes di- 
plomáticos de la Corona española, para los cuales su- 
ponen algunos llevaba recomendaciones, aunque lo 
mas probable es que haya sido introducido por al- 
guno de los oficiales que, después de la capitulación 
de Montevideo, habían acompañado a Vigodet hacia 
aquel destino 

Habida cuenta de su familia y de su cultura, y de 
la lealtad de que había dado pruebas, el Ministro de 
Fernando VII don Juan del Castillo y Carroz, lo de 
signo como amanuense en la Secretaría del Consu- 



XXVI 



PROLOGO 



lado de España, y no secretario del embajador como 
asegura Vidal 17 

Para Figueroa, debió ser especialmente grato el ho- 
nor discernido al invitarlo a comparecer ante los es- 
trados de sus altezas el Príncipe Regente y la Sere- 
nísima infanta Doña Carlota, díscola consorte de 
aquella "sombra de Rey", como le llama Silvio Ro- 
mero a D Juan VI La impresión que causó debió 
ser excelente, ya que se le instó a frecuentar los sun- 
tuosos salones del real palacio de los Braganza, en 
la Rúa da Quitanda En las áulicas reuniones que 
se celebraban en esas artesonadas cámaras, logró el 
joven oriental algunos triunfos literarios, estimulado 
por su valedor y amigo D Andrés Viilalba, que había 
sustituido a Castillo y Carroz como Encargado de 
Negocios de su Majestad Católica 



Ocupada la Banda Oriental por los portugueses, 
después de las luctuosas rotas de Catalán, Arapey y 
Carumbé, no había >a causa para que se prolongara 
el voluntario exilio de Acuña de Figueroa Compren- 
sibles sentimientos acuciaban, por lo demás, su an- 
sia de volver ¡Cuánto deseaba abrazar a sus añora- 
dos familiares 1 ¡Como suspiraba por el instante en 
que vería nuevamente a su dulce prometida Ignacia 
Otermin, con la que esperaba unirse en santo matri- 
monio en cuanto regresara 1 t Cuan grande era su anhe- 
lo de tomar a discurrir por las soleadas calles de 
esta ciudad, que el tanto amaba y de la que, por su 



17 A H Vidal — Feo Acuña de Figueroa — "La Maña- 
na \ set de 1922 — Montevideo 



XXVII 



PROLOGO 



nunca desmentida adhesión llegó a ser el símbolo vi* 
viente 1 Por algo diría más tarde Juan María Gutié- 
rrez "Si se hundiese Montevideo, el Cerro y Figue- 
roa serían los dos rastros que asegurasen a las ge- 
neraciones futuras su existencia". 

En diciembre de 1817, nuestro poeta solicitó come- 
didamente, la venia del conde de Casa Florez, nuevo 
plenipotenciario de España, para ausentarse de Río 
Una vez que el magnate se la otorgó y le libró un 
certificado encomiástico de su gestión, emprendió im- 
paciente el camino de la Patria* 

Fue precisamente en este período cuando contrajo 
una afección laríngea causante de una afonía total, 
por unos meses, que, aún cediendo más tarde, menos- 
cabó para siempre su voz, conviniéndole — como él 
decía donosamente — en un "vate insonoro" Por eso, 
popularmente, se le llamaba "el poeta ronquillo" 

Esta enfermedad de las cuerdas vocales la padeció 
nuevamente en 1830 

Al cabo de un tiempo de su reingreso a nuestra so- 
ciedad en setiembre de 1818, fue nombrado por el 
gobernador Lecor, para llenar una vacante de oficial 
2^ auxiliar del Ministerio de Hacienda, con un esti 
pendió de cuatrocientos cincuenta pesos anuales En 
mayo del siguiente año, pasó como oficial 2? a la 
Contaduría de la Real Hacienda, acordándosele un au- 
mento de sueldo de ciento cincuenta pesos anuales y, 
en razón de la competencia acreditada, fue promovido 
en 1822 al cargo de oficial I o También se le designó, 
el 28 de agosto de ese mismo año, traductor oficial 
exclusivo del portugués al castellano 

Fue elegido luego, Ministro de Hacienda y Colec- 
tor de Aduana en Maldonado, volviendo así, en muy 
diversa situación y estado, a la villa por él abando- 



xxvm 



PHOLOGO 



nada algunos años antes, paupérrimo, mohíno y mal- 
trecho 

En la sociedad fernandina, y en la de la vecina San 
Carlos, Figueroa y su joven esposa concitaron gran- 
des y duraderos afectos. Los ilustrados sacerdotes D 
Gabino Fresco y D Pedro de Alcántara Giménez (des- 
pués obispo en España), fueron sus cordiales amigos, 
a los que deben agregarse el procurador Bengoechea, 
el fuerte comerciante Calamet, Roso, Hodo y muchos 
otros con los que el Ministro se reunía en cotidiana 
tertulia en el Café de Peinado 

Fue a la sazón cuando, por fácil desahogo y super- 
ficial pasatiempo, e impulsado por su espíritu chan- 
cero, dio en escribir un poema burlesco, intitulado 
"La Carhnada", cuyas estrofas, llenas de semblanzas 
satíricas, son picantes y desenfadadas en demasía 

Este poema, de ciento sesenta y nueve octavas, fue 
en cierto modo el germen de la Malambrunada, y se 
inspira — como el de su modelo Sacchetii — en un 
tema eterno la inquina que contra las doncellas jo 
venes y agraciadas profesan las viejas que no se re 
signan a vegetar en el crepúsculo de la senectud 

"Cante el griego en áurea lira 

Del fiero Aquilea el furor miando, 

O el vate imberbe que de amor suspira 

Sub endechas entone en eco blando 

Yo sólo canto la vetusta ira, 

La guerra y el rencor del viejo bando, 

Y el triunfo que contra ellas dio el destino 

A las ninfas del pueblo carobno" 

Fue esta etapa de Maldonado, un grato remanso en 
la vida de Figueroa Muchos lustros después rememo 
raba "aquellos días de gloria que en Maldonado gocé". 
Agregaba que a nadie envidiaba entonces, ni aún a 



XXIX 



loa colmados de dones por una fortuna propicia, "pues 
yo enseñarles pudiera, el arte de vita bond 7 



Cuando estalló la gloriosa revolución de 1825, Fi- 
gueroa no se plegó a ella Su actitud renuente hizo 
que fuera arrestado por algunos días en San Carlos 
AI recuperar la libertad, una cuantiosa garantía de- 
positada en manos de las autoridades brasileñas ca- 
pitalinas le decidió volver a Montevideo 

No debemos interpretar esta determinación, como 
una adhesión a la causa de los opresores algunos pa- 
sajes de sus poesías de la época que en cierto modo 
forman una especie de diario intimo, nos demuestran 
más bien lo contrario 

"Pues si en mi mano estuviera, 
A mi dulce patria hiciera 
Dichosa e independiente" 



"Un gobierno le daría 
De orientales ciudadanos 
Que odiasen a loa tiranos 

Y aun mas a la tiranía, 
Que evitasen la anarquía 
Respetando la igualdad, 
Pues fuera fatalidad 

Y el colmo del idiotismo, 
Huyendo del despotismo 
Dar en la arbitrariedad" 

Al llegar a la capital, se presentó al gobernador 
Carlos Federico Lecor, a quien entregó documentos 
oficiales que obraban en su poder, y fue enviado a 



XXX 



PROLOGO 



prestar servicios en la Visturía de Aduana, donde 
permaneció en los mismos meses en que se libraban 
las batallas de Rincón y Sar&ndi Esta actitud del 
poeta ha sido severamente juzgada por Bauzá que 
afirma "No tomó como ciudadano, en aquellos su- 
cesos, la actitud que correspondía". 

Con mejor perspectiva histórica de aquella etapa 
— en que, puede decirse con la frase de Tácito, resul- 
taba más arduo conocer el camino recto que seguirlo — 
ha escnto Crispo Acosta "Era difícil ver en los acón* 
tecimientos de aquellos años una epopeya patriótica, 
ni los hombres ni los hechos la revelaron^ Artigas se 
aislaba con sus decepciones o sus esperanzas en el 
Paraguay, Rivera, Lavalleja, Oribe coman en las fi- 
las extranjeras la suerte de los dominadores de su 
patria y más bien que los campeones de una idea li- 
bertadora, parecían los juguetes de un destino social 
común y miserable Solo de lejos y ya aquietada en 
una situación definitiva la obra de esas turbulencias, 
se pueden reconocer o adivinar en la instabilidad y 
las convulsiones de aquel período, los signos de un 
trabajo sordo y lento que se hacia en las entrañas de 
la realidad sin asomos } apariencias y que era para 
el Uruguay la imposibilidad febriciente de una exis- 
tencia de anexión o sumisión a otro pueblo, porque 
era la necesidad imperiosa de constituirse en patria 
libre, que si no tuvo desde el principio la nitidez de 
una idea clara, adquirió en los mismos hechos la con- 
sistencia de una fuerza social, de un destino histórico 
Ni uno solo entre los contemporáneos vislumbró el 
resultado de aquellas agitaciones ¿Cómo, pues, cul- 
par a Acuña de Figueroa de que no cantase en ellos 
una gloria de la patria ? El era el menos indicado 



XXXI 



PROLOGO 



para presentir el futuro sus cinco sentidos le tenían 
el alma cautiva del presente inmediato" 18 

Después del advenimiento de la paz y de la conse 
cuente instalación en Canelones, del Gobierno Provi- 
sorio presidido por Rondeau (22 de diciembre de 
1828), Acuña de Figueroa dirigió al titular de las car- 
teras de Gobierno, Relaciones v Hacienda, don Juan 
Francisco Giró, una nota por medio de la cual ofre 
cía como modesto tributo una canción patriótica, pero 
que constituía, sobre todo, un acto de contrición 

Al oblar su poético présenle, admitía la posibilidad 
de que, al saber quien era el autor, muchos desecha- 
ran con desprecio la obra* "Pero este recelo — aña- 
día — no debe obstar a que yo, como Americano, lie 
ne en una pequeña parte la inmensa deuda en que 
me hallo empeñado para con mi Patria M Y continua- 
ba "En la posición desagradable y comprometida en 
que un cúmulo de circunstancias anteriores me ha- 
bían colocado durante el periodo de la anterior gue- 
rra, tengo y tendré para siempre el baldón de no 
haber hecho el mas corto servicio a mi Patria» y aun- 
que jamás he prostituido mi pluma atacando sus im- 
prescriptibles derechos, ni adulando a los dominadores, 
fui con todo, bastante débil y tímido para no saber 
calcular los esfuerzos prodigiosos de que podían ser 
capaces, y lo fueron los valientes guerreros, y los ilus- 
trados patriotas que con frente imperturbable arros- 
traron los inmensos obstáculos que se oponían a la 
libertad, y destruyeron como por encanto los fuertes 
ejércitos y los poderosos recursos del Imperio Este 
desenlace tan extraordinario no estaba al alcance de 
mis raciocinios, pues como ha dicho un escritor "na- 



18 Lauxar — Op , cit 



XXXII 



PROLOGO 



die está obligado a calcular prodigios", y tal vez no 
he sido yo el único que juzgando imposible el ver 
rota la gruesa cadena de la Patria, se limitaba sólo 
a dedicarle deseos a la verdad estériles, sin virtud y 
sin méritos", 19 

Mas comprensivos que algún censor de hogaño, loa 
hombres de aquellos tiempos, los que más se habían 
sacrificado en los años de hierro de la lucha, recono- 
cieron en Figueroa a un digno ciudadano, que si bien, 
por su natural refractario a las actividades bélicas, 
se había mantenido al margen de la liza, no se ha- 
bía hecho por ello indigno de convertirse en el cantor 
de la Patna, y, mucho menos, merecedor de una 
macula indeleble 

En los inolvidables días de la Jura de la Constitu- 
ción de 1830, Figueroa se sintió embargado por el 
jubilo — matizado con cierta ingenuidad navideña — 
de sus coetáneos 

Su corazón albergó lisonjeras esperanzas, y su tono 
se jerarquizó, ya que — como indica Rodó — "co- 
bró de súbito el acento del versificador que hasta en- 
tonces había militado en las humildes filas de la 
tradición prosaica de Inarte, o de la vulgar y villa- 
nesca de Lobo, cierto brío, cierta elevación, cierta no- 
bleza, y tendeó a ser el comentario lírico de las armas 
y de las leyes" 20 

La contribución poética de nuestro vate fue copio- 
sísima. Compuso una engolada oda, pletónca de re- 
miniscencias mitológicas, que se clausura con una pro- 
sopopeya en que el Río Uruguay — no menos profé- 
tico que el Tajo de Fray Luis — anuncia enajenado 



19 Publicada por P Xunénez Possolo en "Anales". 46 — 
Montevideo 

20 J E Rodó — El Mirador de Próspero — Montevideo 

xxxm 



3 



PROLOGO 



con voz de trueno "¡Oh pueblo del Oriente, tú serás 
venturoso cual ninguno r " 

Hizo, además, un "cielito", versos en loor del 
trabajo, la agricultura, las artes, etc , que adornaron 
la fachada del Consulado en la magna jornada cívi- 
ca, v mas de cuatrocientas cuartetas alusivas, que se 
propalaron en tarjetas y transparentes iluminados 

Pero el Gobierno de la República, no sólo requi- 
rió la contribución literaria de Figueroa, sino que, 
apreciando su versación administrativa, le asignó fun- 
ciones en la Veeduría de Aduana, y en marzo del 31 
lo comisionó para que secundase al representante del 
Gobierno encargado de separar la moneda de cobre 
extranjera de la nacional Poco después, se solicitó su 
concurso para integrar conjuntamente con Rivera In- 
darte, Florencio Várela, Béjar y Sagra y Penz, la 
Comisión Inspectora de Teatros, que debía censurar 
desde el punto de vista religioso y moral las obras 
dramáticas cuya representación se proyectaba (Agos- 
to de 1833) 

En el 37, un original decreto le otorga las jinetas 
de sargento de la compañía de Empleados, de la que 
era Capitán el Ministro de Gobierno El, que, sin ser 
pusilánime, sentíase ajeno a la actividad castrense, 
declinó esa promoción con agudas consideraciones 

"Yo no quiero ser sargento, 
Ni puedo, aunque lo quisiese 

Sargento y mudo, recelo 
Que es grande contradicción 
Pónganme, si, de facción 
Donde máe peligro exista, 
Que aunque faltan voz y vista, 
Hay lealtad y decisión " 



XXXIV 



En cambio, de allí a poco tiempo, solicitó un dea» 
tino mas adecuado a su temperamento e inclinacio- 
nes, en la Biblioteca Pública* 



La Biblioteca, memorable fundación de la época ar- 
tiguista, estaba abandonada* Su acervo, constituido 
por unos cinco mil volúmenes, permanecía olvidado 
en el Fuerte, am que fuera fácil a los estudiosos con- 
seguir las obras de que habían menester» La Comi- 
sión nombrada en setiembre de 1837, que presidía el 
Dr, Teodoro Miguel Vilardebó, por diversas razones 
no había podido cumplir una labor eficaz, por lo 
que se estimó conveniente que al cesar, en julio del 
40, se confiara la misión de dirigir la Biblioteca a 
un solo ciudadano 

Acuña de Figueroa, como lo hemos dicho, postuló 
el cargo Su pretensión prosperó, ya que el Gobierno, 
atendiendo al superior concepto de que gozaba el 
peticionante, y a su promesa de consagrar al desem- 
peño del cargo su atención y sus conocimientos, lo 
designo con fecha 6 de jubo de 1840 

Continuo en dicho puesto hasta el 29 de marzo de 
1847, en que lo sustituyó el Capitán D Emeteno Re- 
gunaga. Agreguemos que la honorífica función que 
se le confio, aparejaba la obligación de actuar como 
Secretario Auxiliar del Consejo de Estado, que cele- 
braba sus deliberaciones en la sala de la Biblioteca, 

La actuación de Figueroa fue altamente satisfacto- 
ria D Arturo Scarone en su "Historia de la Biblio- 
teca Nacional", señala que se afanó en enriquecer el 
caudal bibliográfico gestionando donaciones y canjes, 



XXXV 



PROLOGO 



como lo prueban repetidos oficios del Ministerio de 
Gobierno. 

También se debe a una feliz iniciativa del poeta, la 
resolución gubernativa del 29 de setiembre del 42, 
que ordenaba se enviara a la Biblioteca Nacional, un 
ejemplar de cada obra que se imprimiera en el país. 

Las instalaciones de la Biblioteca — que compren- 
día también un incipiente museo — eran sumamente 
precarias El Director actuaba hacinado entre apoli- 
llados infolios de tapas de pergamino, animales dese- 
cados, fósiles y obsoletas armas Allí, nos dice Fi- 
gueroa, "he vegetado, a nesgo, de apolillarme yo 
mismo" 

Para llenar las horas Ubres que le consentía su ta- 
rea en aquel poco frecuentado centro de cultura, se 
dedico a la enseñanza privada del latín, el francés y 
el italiano, buscando en ello una ayuda para subvenir 
a sus más perentorias urgencias 

Y también aprovecho los ratos baldíos para am- 
pliar los estudios de su predilección, escribir sus ver- 
sos y dedicarse a esos juegos de ingenio y de pa- 
ciencia que tanto le entretenían 

Bondadoso y cordial* fue el mentor de muchos jó- 
venes que a el llegaban en busca de asesoramiento, y, 
para ilustración de los problemáticos visitantes, pre- 
paro rótulos explicativos de los objetos expuestos en 
las vitrinas del Museo, que, como es previsible, re- 
dacto en verso 1 Citaremos para muestra, la octava 
que adjuntó a una flecha del indio Gua)curú, hecho 
prisionero en Cagancha 

"Las hordas de salvajes, que insolente 
En su ejercito Echague conducía, 
Concitando las iras del Oriente, 
Pagaron en Cagancha su osadía 

XXXVI 



I 



PROLOGO 



Rivera con su ejercito valiente 
Ciño un lauro inmortal en aquel día 
Y aquí en memoria del vengado ultraje 
Se conserva esta flecha de un salvaje" 

Considerando sus reconocidos méritos, se le asignó 
un puesto en el Instituto Histórico y Geográfico, crea- 
do por iniciativa de D Andrés Lamas La nueva y 
sabia institución comenzó sus actividades en 1844, 
con un memorable certamen poético, en el que, como 
es de suponer, se hizo presente nuestro vate 

D José de Béjar, Ministro de Hacienda y deudo 
suyo, le confió en el 47, las funciones de Tesorero 
General del Estado Se alejó entonces de la Biblioteca 

"Donde me iha disecando 
Como las momias de Egipto, 
Entre el polvo de las obras 
Y el alcanfor de los bichos " 

Lo de Tesorero no era más que un "nombre sonoro 
y vacío" dadas las penurias del erario En algunas de 
sus epístolas métricas, Figueroa se suscribe "poeta y 
tesorero sin un real" Y esa era la dura verdad La 
afluencia de gemebundos acreedores era constante en 
su oficina, que, por ende, se había convertido en un 
"purgatorio que llaman Tesorería". 

En una nota rimada dirigida al Ministro D Loren- 
zo Batlle, el poeta nos describe con gracejo a sus prin- 
cipales visitantes, haciendo constar en nota que "los 
retratos que siguen son de una exacta semejanza", Y 
nos hace asistir a aquella bulliciosa reunión de viu- 
das pensionadas, militares en retiro, comerciantes y 
agiotistas, de los cuales "unos gruñen y otros chillan, 
porque nadie se conforma con el | véngase otro día T " 

No era la menor de sus dificultades, la de recla- 



XXXVII 



PROLOGO 



mar mensualmente del Encargado de Negocios de 
Francia M Devoize, el subsidio con que asistía a las 
autoridades uruguayas el Gobierno de París Sus 
representaciones algunas veces estaban escritas en ver- 
sos franceses, que también componía con maestría De 
ello dará cabal muestra una estrofa impregnada de 
patriótica dignidad: 

"Car ce n'egt paB une aumone 
Que ce peuple attend de vous 
H ne met pas a genonx 

Sa grandeur, 
Et tout fier de sa couronne, 
Memo devant le trepas, 
II meurt et ne rarape pas 

Sans honneur" 

Lo peor del caso era que sus funciones y su título, 
que "por lo sonoro alucina", no lo ponían a él mismo 
a cubierto de la indigencia 

Un memorándum inédito que conserva la Bibho 
teca Nacional, y que él tituló "Libro para apuntar 
varias curiosidades", nos revela con los datos en él 
apretadamente anotados, las angustias económicas del 
poeta, y pone al mismo tiempo de manifiesto la acri- 
solada honestidad de este ilustre varón que pudo ob 
tener fácilmente granjerias y ventajas aprovechando 
su encumbrada categoría 

Por ese "libro" nos enteramos que en el correr del 
año 42 se vio forzado a enajenar por medio del co- 
misionista M Scutary, vanos solares de un predio 
que en 1838 había comprado con su hermano Manuel, 
y que habían pagado "con liquidaciones de I09 suel- 
dos que nos adeudaba el Estado" 

Esos apuntes autógrafos, en que alternan en pinto- 
resca miscelánea versos sueltos, epigramas y chara- 



xxxvm 



das, con prosaicas anotaciones de cuentas de provee- 
dores, listas de ropa, etc, nos revelan como, paulati- 
namente, debió ir arrendando las habitaciones de la 
amplia casona de la calle Washington, frontera del 
Hospital da Candad. 

Por esa misma época, y cediendo a las instancias 
de amigos y estudiosos, decidió publicar el "Diario 
del Sitio", en una tirada de quinientos ejemplares Fl 
presupuesto presentado por el librero D Jaime Her- 
nández, (veinticuatro pesos por pliego), debió resul- 
tarle demasiado elevado, y el viejo poeta hubo de 
resignarse melancólicamente a que continuara inédita 
aquella crónica, que le recordaba los años de la mo- 
cedad y no iba a ver nunca en letras de molde 



En febrero de 1846, al llegar a su término el pe- 
ríodo de la V Legislatura, y en razón de que la caó- 
tica situación en que se encontraba la República, im- 
pedía la realización de elecciones, se acordó sustituir 
las Cámaras por una Asamblea de Notables que fun- 
cionó hasta el término de la guerra. En el decreto 
respectivo se prescribe que del seno de esa asamblea, 
integrada por los legisladores cesantes magistrados 
judiciales, jerarcas eclesiásticos, jefes militares y ciu- 
dadanos de prestigio, se formara un Consejo de Es- 
tado, "a cuya ilustración someterá el Poder Ejecu- 
tivo todos sus actos, y que por consiguiente compar- 
ara con él ante la Nación, la responsabilidad de ellos" 

Se procedió en consecuencia al nombramiento de 
los notables En la primer lista publicada aparece el 
nombre de D Manuel Acuña de Figueroa Uno9 días 
más tarde también fue designado nuestro poeta 



XXXIX 



PROLOGO 



De sus intervenciones en las deliberaciones de ese 
cuerpo — que tal vez a causa de su "afonía casi com- 
pleta" fueron escasas — tan solo recordaremos la pro- 
puesta formulada el 22 de setiembre del 46, para 
que se confiriera al Gral Fructuoso Rivera la digni- 
dad de Gran Mariscal, Sostuvo que en los fundamen- 
tos de esa resolución se debía expresar "el motivo y 
el objeto de la creación de ese puesto eminente, el 
por qué y para quién 9 * 

"¿Por qué, pues, en la redacción de este decreto 
no se ha de nombrar ya al benemérito campeón, al 
eminente patriota a quien se destina aquel puesto, 
nuevo en su denominación, único en su clase, y 
creado determinadamente para premiar sus altísimos 
méritos ? Obrar de otra manera sería multiplicar 
decretos y ambajes inútiles, y parecería que sólo a 
la gratuita propuesta del Gobierno debería el agra- 
ciado una distinción, que es más propio se le con- 
fiera por representación unánime del Cuerpo Repre- 
sentativo " 

Rivera no aceptó esa consagración oficial, aunque 
debió sentirse halagado por el acuerdo de la Asam- 
blea, tomado por gran mayoría 

Mas la Fortuna es voluble Cuando aún no se ha- 
bía extinguido el eco de los discursos laudatorios, los 
mismos ciudadanos que le habían rendido tan insigne 
homenaje, se reunían y prestaban aprobación a la des- 
titución y destierro del vencedor del Rincón 

Fjgueroa no concurrió a esa sesión, en la que en- 
tre otros, Cesar Díaz, con injustificable pasión, cali- 
fico a Rivera de traidor, denuncio su "salvaje ambi- 
ción" y "su inmerecida fama", y concluyó pidiendo 
se alzara para él "el cadalso de la ignominia*'* 

Nuestro vate, aquilatando el clima pasional del mo- 

XL 



PROLOGO 



mentó, consideró tal vez que todo esfuerzo para de- 
tener esa injusta medida, estaba condenado al fracaso» 
Se limitó pues, a una muda protesta, que no ha de- 
jado de enrostrársele como señal de debilidad pero 
que, a nuestro juicio, lo deja siempre en una situa- 
ción mejor que la de quienes olvidaron la amistad, 
los favores recibidos y los imprescriptibles títulos del 
campeón de las Misiones y Guayabos 

Agreguemos que Figueroa no renegó, como mu- 
chos, de su antigua adhesión al caudillo En esos tris- 
tes días, su estro consagró al amigo víctima de la ad- 
versidad, un noble recuerdo 

"Digno de aplauso y amor 
Siempre, y doquiera, eminente, 
Es como el sol, que al poniente 
Cuanto mas baja es mayor" 

Y su consecuente amistad se tradujo en múltiples 
versos de salutación que en ocasión de onomásticos 
y fechas familiares hizo llegar — sin interrupción — 
& la noble matrona D a Bernardina Fragoso de Rivera, 
de cuyo salón, con raleada asistencia, el poeta con- 
tinuó siendo asiduo frecuentador 



Por esa misma época dedicó un tomo de poesías y 
anagramas al Papa Pío IX, a quien probablemente 
había conocido cuando el entonces canónigo Mastai 
Ferretti estuvo en Montevideo, acompañando al nun- 
cio Mons Muzzi 

El Pontífice, que hacia pocos meses había s*do exal- 
tado al soLo pontificio, acepto con benevolencia el 
poético presente, y lo agradeció con palabras altamente 



XLI 



PROLOGO 



elogiosas y votos por la pronta pacificación de esta 
atribulada República 



Muy grato resultó para Figueroa que su nombre 
figurara entre los de los miembros del Instituto de 
Instrucción Pública, establecido en 1847 Poseía una 
valiosa experiencia adquirida como docente privado, 
que conjuntamente con su vasta cultura, puso desin- 
teresadamente al servicio de la causa de la instruc- 
ción popular Desde entonces y hasta sus últimos días, 
fue la suya una presencia infaltable en los actos so- 
lemnes de las escuelas, en los que casi siempre im- 
provisaba — ante la admiración del infantil concur- 
so — décimas y cuartetas alusivas 

Para que fueran cantadas por la niñez compuso 
cuatro canciones, inspiradas en los más nobles sen- 
timientos patrióticos y religiosos, que el Instituto se 
apresuró a adoptar, después de oír un informe alta- 
mente laudatorio de Esteban Eche\erría 

La incipiente Universidad de la República también 
le contó como entusiasta propulsor En la primera co 
lación de grados, celebrada el 25 de agosto de 1350, 
se asoció al acto augural escribiendo una grandilo- 
cuente salutación, en la que figuran estos versos 

"La ignorancia al furor nos encamina, 
La ilustración nos mueve a la indulgencia, 
Y un pueblo <nie de sabio el nombre alcanza, 
Respira humanidad y no venganza " 

De esta manera, la ciudad sitiada, haciendo abs- 
tracción de lo calamitoso de los tiempos, no descui- 
daba ei porvenir Un acuerdo tácito, para no dejarse 



XLII 



PROLOGO 



embargar por la psicosis de la guerra, parecía existir 
entre todos los habitantes Así, dentro del sofocante 
perímetro de la capital, la vida se desarrollaba con 
aspectos de normalidad Parecía que todos tenían a 
gala olvidar a un fuerte adversario, cuyos campamen- 
tos se divisaban desde las azoteas y miradores 

Figueroa se amoldó a esa paradojal situación Sus 
horas libres las repartía entre el comercio de las mu- 
sas y una intensa actividad social La tertulia de su 
amigo Quijano, en la cual hacía una partida de mus 
o de tresillo, las funciones teatrales y las veladas fa- 
miliares, contaban siempre con su celebrada presen- 
cia Era — como ha dicho Roxlo — "el ídolo de la 
sociedad montevideana", el "obligado comensal de 
los banquetes y mirlo blanco de los saraos, el centro 
> perla de los velorios" 21 

Los extranjeros que llegaban a nuestras playas an- 
siaban serle presentados, a lo que el se prestaba de 
buen talante Con su distinción e hidalguía se com- 
placía en agasajarlos y su primera manifestación cor- 
dial consistía en hablarles — en la mayoría de los 
casos — en sus idiomas nativos Muchos de los que 
disfrutaron de la excelencia de su trato, le recordaron 
luego con admiración y afecto Veamos la forma en 
que lo hace Xavier Marmier, en su libro Lettres sur 
l'Amerique publicado en París en 1851 "A cOte de 
ees novateurs, íl existe dans celte méme ville de Mon- 
tevideo, un aimable poete du bon vieux temps, M de 
Figueroa Celui-ci n'a point \oulu déserter les régions 
mythologiques qu'il appnt á vénérer sur les bañes du 
collége II chante Phebus et Taurore aux doigts de 
rose, comme ses maitres du dix-huitiéme siécle II 



21 C Roxlo — Historia crítica de la literatura uruguaya, 
tomo K — Mont . 1912 



xLin 



PROLOGO 



s'élance sur son Pégase et monte gaiement au Parnas- 
se, en se rafraichissant le long du chemin á la fon- 
taine de Castalie Toutes les regles des anciennes éco* 
les luí sont chéres, et tous leurs capuces luí sounent 
Un D eu luí a fait de doux loisirs, et il les emploie 
aux jeux de Pémgme, de la charade, du madrigal II 
accomplit les tours de forcé de Fanagramme et de 
I'acrostiche comme ees hábiles versificateurs dont l'éru- 
dit Peignot a recueilli les productions les plus excen- 
tnques, et faconne comme Panard la chanson á boire, 
en forme de bouteille 
Avec sa rare facihté il passe tour á tour 

"Du grave au dotrx, du plaisant bu séVere " 

II aiguisse en nant fépigramme caustique comme 
Marot dans sa galante jeunesse, et comme Marot plu9 
tard, traduit avec pmé les psaumes Non seulement 
íl traduit les hymnes bibhques II en compose luí mé- 
me avec une reLgieuse pensée Car, si son imagina- 
tion se plaít á errer au milieu des traditions paien- 
nes son coeur appartient á la puré doctrine de TEvan- 
gile Comme le chantre des Lusiades, íl alhe dans 
l'Odysee de sa vie la fable de I'Olympe aux aus teres 
croy anees du christiamsme 

Quand íl a d'un ton anacréontique celebré I'Amour 
et les Gráces, íl rejette ees stances profanes pour écn- 
re avec un sincere recueillement une paraphrase du 
Pater, une épitre á son curé ou des htanies á la 
Vierge 

Tel íl apparait dans ses ceuvres, tel on le retrouve 
dans les diverses nuances de son caractére, affable et 
jovial, spintuel et tendré, plein d'indulgence envers 
les autres et de défiance envers luí méme, simple et 



XLIV 



timide comme une jeune filie. C'est un bonheur de le 
connaitre". 22 



Si la modestia no hubiera sido uno de sus rasgos 
más característicos, Figueroa, como el latino Mar- 
cial, hubiera podido ufanarse de que la Fama le 
concediera largamente, en vida, la gloria que sólo 
algunos pocos obtienen después de la muerte 

De ello, fueron testimonio, escritos como el ya ci- 
tado de Marmier y la nota de Castillo, que incluyó 
sus poesías en el Album de Poesías Selectas Castella- 
nas de los mas distinguidos escritores de España y 
America, editado en París en 1853 

Magariños Cervantes narró en "El Eco Uruguayo" 
que "estando en París, recordamos haber visto re- 
producidos en periódicos de Buenos Aires, del Perú, 
de Méjico, de Chile, de Cuba, del Brasil, de España 
y aun en la Crónica de Nueva York, versos de Fi- 
gueroa". 

Años mas tarde, y ya después de su desaparición, 
Leo de Bernard le dedicó una semblanza en "Le Mon- 
de Ulustrée" (marzo de 1863), Ana Wittstein incluyó 
poemas de nuestro autor en su antología Poesías de 
la America Meridional, publicada en Leipzig en 1867, 
José M Torres Caicedo le dedicó un estudio en En- 
sayos Biografieos y de Crítica Literaria^ (París, 1868), 
donde d.ce "Lineo muchas veces, satírico a menudo, 
siempre pulido y correcto, Figueroa es uno de los 
buenos modelos de la literatura latino-americana, y sus 
obras no solo desafian la crítica de los jueces más 



22 X Marmier — Lettres sur VAmértque — Tomo 2» — 
Paría, 1851 



XLY 



PROLOGO 



inflexibles y competentes, sino que pueden ponerse en 
parangón con las obras más acabadas de los literatos 
de la Península, aún de los que pertenecieron al si 
glo de oro de la literatura española" 

A los citados pueden agregarse los libros y antolo- 
gías de José Domingo Cortés, 23 Francisco Lagomag- 
giore, 24 Marcelino Menéndez y Pelado, 25 etc , y las 
referencias elogiosas de Julio Cejador y Frauca, 26 A 
Bacci, 27 Ventura García Calderón, ¿B Ricardo Ro- 
jas, 2& Cnspín Ayala Duarte, 30 Luis Alberto Sán- 
chez 31 Alfredo Coester, 82 etc , por no citar sino a 
los extranjeros 



Transcurridos los infaustos años del Sitio, Figue 
roa se desvinculó de las actividades políticas y admi- 
nistrativas, y se dedicó a la preparación de una edi 
cion de sus obras Efectuó la corrección de los ma 
nuscritos del Diario del Sitio, y una vez concluida 
esa tarea, hizo donación de los originales al Gobierno 
de la República, que los aceptó y agradeció, orde- 



23 J D Cortés — Gaterías de Poeta* Célebres de Chile» 
Bolivia, Pcru Ecuador, Nueva Granada Venezuela* Méjico» 
Uruguay y la República Argentina — Santiago de Chile 1671 

24 F Lagomaggiore — América Literaria — B Aires, 18#3 

25 M Menéndez y Pelayo — Loe cit 

26 J Cejadoi y Frauca — Hist de la literatura española — 
Madrid 

27 L Baccl — Letteratura Spagnuola — Milán 

28 V García Calderón — Literatura Latino Americana — 
París 

29 R Rojas — Hist de la Literatura Argentina — Los 
coloniales — B Aires 1926 

30 C Ajala Duarte — Literatura Uruguaya — Caracas, 
1932 

31 L A Sánchez — Literatura Americana — Santiago de 
Chile, 1933 

32 A Coester — Bibliografía de la Lit Uruguaya — Stan- 
ford, 1930 



XLVI 



PROLOGO 



nando que fueran colocados "en lugar preferente de 
la Biblioteca Pública" (Junio de 1854) 

Por ese entonces, desde las columnas de "El Na- 
cional", — quizá sabiendo que el poeta no disponía 
de medios para sufragar los gastos de la edición — 
se propuso la realización de una colecta popular para 
financiar una edición completa que se publicaría en 
Pane En ahono de dicha iniciativa, el mencionado 
periódico tejía un justiciero elogio de Figueroa, afir- 
mando en su parte sustancial "Figueroa es el ver- 
dadero poeta del pueblo, todas las clases le conocen 
y le aman, porque sabe hacer uso de su lenguaje, 
porque poseyendo la filosofía del buen sentido y 
siendo observador profundo, critica los vicios y de- 
fectos de nuestra sociedad con un aticismo y un buen 
gusto inimitables y sabe elogiar sus virtudes, así como 
estimular sus buenos instintos» 

"El tiene cantos para sus creencias, para sus desas- 
tres, para sus glorias, para sus placeres, para sus que- 
brantos* En su vida de poeta, Figueroa ha sido, pue- 
de decirse, el eco y la expresión de las sensaciones 
del pueblo ¿Qué extraño, pues, que el pueblo le ame 9 
Por iguales razones Bérenger goza en Francia de tan 
gran popularidad 

"El renombre, la aureola de gloria que eme la ca- 
beza de Figueroa son cosas que nos pertenecen, son 
propiedad del pueblo orientar' 33 



La paz relativa en que vivía el país, había contri- 
buido a que — entre otras manifestaciones de progre- 
so — se intensificaran las manifestaciones teatrales, 



33 * £11 Nacional — Montevideo, octubre de 1854 



xi*vn 



PROLOGO 



que a partir de mayo del 56 pudieron contar con el 
suntuoso marco del Soks 

Algunas compañías extranjeras y conjuntos locales 
de aficionados, ofrecían al público frecuentes repre* 
sentaciones de óperas y de obras dramáticas. 

Con el plausible propósito de "garantir las exigen- 
cias del decoro y la moral publica", se nombró Ins- 
pector y Censor de Teatros a nuestro autor, con ca- 
rácter honorario El respectivo decreto, firmado por 
el Presidente Pereyra, se refería también a la conve- 
niencia "de estimular las disposiciones de la juventud" 

Para dar cumplimiento a lo que se le encomendaba 
en primer termino, Figueroa preparo un proyecto de 
reglamento que fue aprobado por la Jefatura Política 
de la Capital En sus artículos se prescribía que no 
podría darse ninguna representación sin previa au- 
torización del censor, a quien se debía remitir la pie- 
za con seis días de anticipac on El censor estaba fa- 
cultado para hacer las supresiones y modificaciones 
que estimara convenientes Además podía sancionar 
a los que violaran el reglamento y a los actores que 
de palabra u obra ofendieran la decencia publica 

Para dar incentivo a la juventud, Figueroa prodigó 
sus esfuerzos con verdadero entusiasmo, cumpliendo 
con exceso lo dispuesto por el Gobierno Se consti- 
tuyo en director de un conjunto de aficionados, y 
derrochó su facilidad poética escribiendo anuncios en 
verso de las obras a estrenarse, elogios de autores jó- 
venes como Magariños Cervantes y José P Ramírez, 
que acababan de componer, respectivamente, los dra- 
mas Amor y Patria y Espinas de la orfandad, enco- 
mios de actores y actrices como Matilde Duelos, Ro- 
sario Segura, Belén Vigones, Jorge Pardiñas, García 
Delgado, etc 



XLVHI 



PROLOGO 



En una de esas poesías encontramos estos felices 
versos, en los que deplora que a diferencia de las 
otras artes, en que una vez desaparecido el autor sub- 
siste la obra — "Existen aun dejando de existir" — 
no ocurra lo mismo con el arte del actor 

"Mas a Taima, de horror o de ternura 

Inspirando frenéticos destellos, 

¿Quién goza ya y comprende 9 Solo aquellos 

Que lograron a Taima ver y oír 

Asi el actor dramático sublime 

Que conmueve a su voz pueblos enteros. 

Solo puede a los siglos venideros 

Su renombre dejar, su encanto no " 

Los trágicos sucesos de los años siguientes no le 
interrumpieron en sus poéticas labores Como Arquí- 
medes, era capaz de abstraerse, ignorando la guerra 
fratricida 

El mismo lo había confesado en una poesía dedi- 
cada a una dama argentina en 1855, una nota mar- 
ginal de su puño y letra, nos hace saber que mien- 
tras él componía sus versos "se estaban batiendo san- 
grientamente por las calles, los orientales oribistas y 
floristas, contra los conservadores" 

Aunque mibtante en el Partido Colorado — "el 
rojo pañuelo ciño" — su espíritu no se dejaba obnu- 
bilar por las pasiones políticas Y su vida transcu- 
rría sencillamente, sin mayores peripecias En epís- 
tola a su primo, Bernabé Figueroa, vecino de Buenos 
Aires, el mismo nos lo dice 

**Ni envidioso ni envidiado 

Vive tu primo poeta, 

Cual segura la violeta 

Crece a la sombra en el prado." 

XLIX 



4 



PROLOGO 



No obstante, la insistencia de algunos amigos le 
constriñó a aceptar su proclamación para Diputado 
en 1859 Francisco Javier de Acha, con el seudónimo 
de Luculo, le dirigió con ese motivo unos mordaces 
versos "pidiéndole su profesión de fe" 

Aludiendo a que Figueroa aparecía vinculado al 
grupo popularmente llamado de los "mixtos", le de- 
cía intencionadamente- 

"Entre los mixtos tu nombre 
Figura, poeta, y de veras, 
Que quieras tu, que no quieras, 
Cargas ya con el renombre 
Mixto tu' \aya una idea, 
Con mejor nombre atinaran 
Si picaflor te llamaran " 

Se burlaba luego de la afonía del candidato, que 
le condenaría a ser un diputado mudo 

"A no- ser que en Sixto Quinto 
Te transforme el Parlamento, 
Y al tomar en él asiento 
Tu voz atruene el recinto 97 

Pero, "sea lo que fuere" el cáustico periodista le 
expresaba su deseo de saber 

"Lo que piensas, lo que harás, 
Cual es, en fm, tu programa, 
Si aunque sea en epigrama 
Tu profesión nos darás * 

Demanda cual será su actitud con respecto a la in- 
tervención, al problema bancano, al puerto franco, 
la fusión y otros temas candentes de la política de 
la hora, y concluye . 



L 



PROLOGO 



"Ai grano la profesión, 
Que esta al caer la elección, 

Y ya a lo seno ee toma 

Y pues que estás en la "mixta" 
Vuélvete mixto y gorjea n 

Replicó el poeta con humorismo, declinando formu- 
lar la declaración que se le solicitaba 

"Jubilado en mi rincón, 
Sin gozar del jubileo, 
Déjame, diablo Asmo de o, 
Hacer mi vida de hurón* 9 

Por lo demás, inútil hubiera sido que se aplicara 
a señalar sus planes políticos cuando se efectuaron 
las elecciones no resultó electo. 



También debió el anciano bardo, afrontar ataques 
de carácter literario En 1857 don José Antonio Ta- 
volara, colaborador de "El Eco", sostuvo que, tal 
como pensó hacerlo Virgilio, Figueroa debía quemar 
todos sus escritos Nuestro autor, en una letrilla sa- 
tírica dio cuenta de su impugnador 

"Por cobrar nombre se afana 
Como Erostrato en Efeao, 

Y en su acceso 
Quemará el templo de Diana, 
Vertiendo su pluma insana. 
Lisonjas o desacatos 

iDice bien Poncio Pilatos'" 

Indignado por el descomedido embate de Tavolara, 
entró en la liza don Alejandro Magariños Cervantes, 
publicando un justiciero artículo del que entresacá- 



is 



PROLOGO 



mos algunos párrafos "Jamás son talentos vulgares 
los que consiguen traspasar las fronteras de su natal 
región, y cuyas producciones, arrebatadas por el aura 
popular, adquieren carta de ciudadanía donde quiera 
que las repite ese gigante de mil lenguas que se lla- 
ma prensa"* 

"Se le ha criticado duramente esa admirable fa- 
cilidad con que suelta su voz al viento, como si el 
pajaro tnnador pudiese dejar de cantar siempre, el 
arroyo caudaloso de correr murmurando, rebosar y 
extenderse por todas direcciones, y la brisa silbadora 
de agitar sus alas y perderse entre I09 arboles, pre* 
ludiando eternamente sus indefinibles armonías!" . • 
"El verdadero poeta, los que han bebido una gota 
del tosigo de fuego que vertía la fiebre de la inspi- 
ración en la mente del profeta Esdras, son como el 
pájaro, el arroyo y la brisa Arpas animadas del gran 
concierto de la creación, sus cuerdas vibran estreme- 
cidas a la menor impresión que viene a herirlas" 

Y concluía Maganños Cervantes "En vez de suble- 
varnos estólidamente por la profusión de sus acentos, 
en vez de hacer un crimen al poeta por la facilidad o 
rapidez con que las emite, prestemos el oído y separe- 
mos las notas buenas de las falsas, el oro de la escoria, 
el ra) o puro de sol de la sombra fugitiva que lo em- 
paña Por escaso que sea el botín, si queremos ser 
justos, tratándose de autores que han escrito lo que 
Figueroa, siempre quedará lo bastante para fundar 
una digna y gloriosa reputación literaria". 



Durante los años 60 y 61 el poeta coleccionó sus 
dispersos epigramas, reuniendo más de mil quimen- 

LII 



prologo 



tos Al tener conocimiento de ese hecho, desde las 
columnas de "La República", le dirigieron algunas 
cuartetas censurándolo por el carácter licencioso de 
algunas de esas composiciones 

"Ah, ilustre hardo, te pierdes 
En este y el otro mundo, 
Si de tu ingenio fecundo 
Solo nos das frutos verdes" 

Insistió el rígido Aristarco unos días después: 

"Del mercado, el comisario 
La fruta verde secuestra 

Y sólo Tata, la vuestra 
Falta en ese calendario 

Dice la médica ciencia, 

One aquella, el vientre maltrata 

Y la vuestra, si no mata, 
También daña la conciencia" 

Figueroa respondió a estas críticas con una humo- 
rística Vindicación, en la que aducía en descargo 

"Pues sin la salsa esencial 
Quedan fofos como estopa, 

Y el epigrama y la sopa 
De nada valen sin sal 

En este género son 
Juvenal, Marot, Gargallo, 
Villergas y otros que callo, 
Dignos de alta estimación 

En elloa no Hay, como en mí, 
Reticencias " atenuantes, 
Pues son verdes y picantes 
Como el ají cumbarí" 



PROLOGO 



Acuña de Figueroa había llegado a esa época de 
la existencia en que — como dice Cervantes — "ya 
no se está para burlarse de la otra vida" 

Con la edad provecta habían sobrevenido los acha- 
ques Pero la salud quebrantada no le impedía, sin 
embargo, hacer su vida habitual, ni afectaba su re- 
gocijado ánimo 

Y lo que no pudo hacer la enfermedad, tampoco 
pudo lograrlo la difícil situación económica en que 
se encontraba, que le obligó hasta vender su casa, 
en condiciones tan desventajosas, que en mayo del 60 
le decía a su escribano 

"No me queda, según veo, 

Ni aun para comprar la soga " 

Sm dejarse abatir, todos los días salía de su re- 
sidencia — en la que le rodeaba el afecto de Doña 
Francisca San Vicente su segunda esposa, con la que 
había contraído enlace en 1856, y de sus sobrinas 
Telesfora y Rudecmda Llopis — y se dirigía a la ter- 
tulia de D Pascual Trápam, de la que era mfaltable, 
} en la que, entre una partida de báciga y otra de 
mus, comentaba con malicia los acontecimientos del 
día 

Pasaba luego por la Librería Nueva, o por la bar 
bería de don Gmés« mentidero clásico de la ciudad, 
j al caer de la tarde se hacía presente en los teatros, 
o en los suntuosos salones de Pereyra 

Su programa variaba los domingos, pues si se co- 
rrían toros en la Unión, se trasladaba a aquella vi- 
lla, para presenciar esa fiesta que había celebrado 
en sus Toraidas 

Al promediar el año 62 sus dolencias se hicieron 
más gravosas y le obligaron a evitar todo esfuerzo fa- 



i 



PROLOGO 



tigoso Por ese entonces, su antiguo impugnador Ta- 
volara, le solic^ó colaboraciones para la Tevista "La 
Aurora" "El "poeta decano" agradeció el recuerdo, 
pero declinó acceder al pedido que se le formulaba 
"Mi fatigosa avanzada edad — contestó — y la fuerte 
postración física e intelectual en que ella me consti- 
tuye, me privan del noble orgullo de asociarme obli- 
gatoriamente a Vd y las demás jóvenes ilustraciones 
que le acompañan en esa empresa tan laudable e ílus- 
irada" 

No obstante esta manifestación — hecha tal vez en 
un trance de agudos quebrantos físicos — no depo- 
nía la pluma este varón de fecundo ingenio, al que 
bien puede aplicarse la frase de Phmo "NuIIa dies 
sine linea" 

Todavía el 5 de octubre de ese año el periódico 
"La Reforma Pacífica" insertaba en sus páginas cua- 
tro composiciones jocosas del anciano vate 

Ese mismo día, especialmente invitado por la So- 
ciedad Filantrópica, concurrió al Asilo de Mendigos 
de la Unión» Requerida su palabra, improvisó con su 
gracia peculiar vanas poesías que fueron ruidosa- 
mente celebradas En aquel abigarrado concurso de 
distinguidas y piadosas damas, de graves caballeros y 
desamparados viejos, seguramente nadie tuvo el pre- 
sentimiento de que por ultima vez se hacia oír para 
celebrar un acontecimiento social, la voz del poeta 
que había tenido versos para todos los eventos de la 
vida ciudadana Tan consubstanciado estaba él con 
las cosas de la Patria, que a todos les parecía que 
como ella, sería inmortal 

Al día siguiente caminaba por la calle de la Re- 
conquista, a la altura de Treinta y Tres, cuando ex- 
perimentó un subitáneo malestar. Levantó el aldabón 



PROLOGO 



de la puerta que llevaba el numero 95, y privado de 
la palabra por una afasia, dio a entender por señas 
su estado desesperado Fue socorrido solícitamente por 
los moradores de la casa, que requirieron con la ur- 
gencia que el caso imponía, los servicios del doctor 
Leonard Este facultativo en cuanto llegó le practicó 
una sangría, pero sin resultados Pocos instantes des- 
pués, el poeta de la Patria entregaba su alma al Crea- 
don 

Se efectuó el velatorio en su ca*a de la calle Wash- 
ington 49, y por ella desfiló todo Montevideo Igual 
prueba de la congoja colectiva ofreció el sepelio, co- 
mo lo señalaba "La Nación" del día 8 "Ayer ha 
visto Montevideo una prueba elocuente de lo mucho 
que el hombre Tespeta y \ enera el talento en sus se- 
mejantes A las cuatro de la tarde de ese día una 
concurrencia que pasaba de quinientos individuos de 
todas edades, de todas condiciones, de todas profesio 
nes y oficios, acompañaba los restos del anciano don 
Francisco Acuña de Figueroa al Iu^ar del descanso 

"Figueroa no fue un gran político que hubiese fi- 
gurado en el país Figueroa no fue un imhtar Heno 
de gloria Figueroa no fue uno de esos ricachos a 
quienes por todas partes ha seguido el lujo y la os 
tentación Figueroa fue solo un poeta de ingenio envi- 
diable, y en muchas ocasiones de talento sublime Esta 
consideración arrastró tras su cadáver ese inmenso 
pueblo que llora 

"El sacerdote, el abogado, el médico, el literato, el 
artista, el artesano, el hombre de estado, el empleado 
público, todos creyeron un deber rodear el entierro 
de Fzgueroa de esa aureola de popularidad» que pocas 
veces se muestra y que tanto se desea." 

Por decisión de la Junta E Administrativa los res- 

LVI 



i 



PROLOGO 



tos fueron sepultados en tin nicho de la Rotonda, que 
en el Cementerio Central se había destinado para pan- 
teón de los hiios ilustres de la Patria En la loza fu- 
neraria, esculpida por Livi se grabó tan sólo su nom- 
bre Ipso LaudabituT 

* 

* » 

La oceánica producción de Acuña de Figueroa, está 
realizada totalmente en verso En prosa únicamente 
escribió cartas y documentos oficiales, destituidos de 
interés literario 

Repentista formidable, todo lo que deseaba expre 
sar se le convertía en verso, casi sin que lo advirtiera, 
y tan fácilmente como M Jourdan hablaba en prosa 
sin saberlo Por eso pueden aplicarse a Figueroa aque- 
llos hexámetros de "Los Tristes", en que Ovidio dice 
de sí mismo "Qmcquid tentabat dicere versus erat" 

Su copiosa labor fue publicada en doce gruesos to- 
mos, hacia 1890, con el título de "Obras Completas", 
bajo la dirección, no muy vigilante, de D Manuel Ber 
nárdez 

A pesar del título y del formato de los volúmenes, 
lo dado a luz no abarca todo lo que Figueroa escri 
bió En el prólogo preparado por el previsor poeta en 
1846 para la edición de sus poesías, nos refiere que 
excluyó de la colección — que fue adoptada por Ber- 
nárdez — "casi las dos terceras partes de ellas" 
por referirse a cruentas guerras fratricidas, "por con- 
tener burlas y sátiras demasiado punzantes y persona* 
les, o finalmente, por ser malsonantes al pudor" Y 
unos años antes había escrito que "miles de otras, 
han quedado olvidadas y perdidas. . ; poco se pierde". 



PROLOGO 



Sm embargo, aún lo publicado se ha considerado 
excesivo, y por su desigual calidad — ya que a me- 
nudo el oro se halla oculto por vil escoria — ha cons- 
pirado contra la justa valoración de Figueroa. Por 
eso Roxlo pidió que se "amputara el cuerpo monstruo 
so de sus Obras Completas" "El bosque — aseveró — 
pide que el hacha del leñador lo limpie de asperezas 
espinosas y parásitas colgaduras"* s * 

Compartiendo en lo fundamental ese criterio, he- 
mos preparado esta selección miscelánea, en la que 
— en homenaje a un deseo reiteradamente expuesto 
por el poeta — "irán entremezcladas las composicio- 
nes de varios géneros y clases" Figueroa estimaba 
que por este medio, se podría "evitar al lector el fas- 
tidio de la monotonía" Y agregaba, con modestia no 
usual entre los poetas "Bien conozco que sólo la va- 
riedad continuada de asuntos y estilos podrá hacer 
soportable la lectura de unas poesías generalmente me- 
diocres, y muchas veces triviales y frivolas" 35 



Acuña de Figueroa surgió a la vida literaria, cuan- 
do en la Madre Patria florecía una literatura "que ha- 
bía brotado y crecido en el suelo español, como una 
institución borbónica trasplantada, como una conse- 
cuencia de la dinastía traída e impuesta con las ar- 



34 Roxlo — Op clt Esta labor da selección fue cumplida 
con afinado criterio por al ilustrado crítico N Fusco Sansone, 
en una 4 Antología' * publicada en 1840 

35 Véase la dedicatoria del Mosaico Poético (Mont , 1857) t 
y el Prólogo escrito en 1846, que aparece en la edición de las 
"Obras Completas" de 1800 



LVUI 



PROLOGO 



mas por Luis XIV, y sus raíces no habían penetrado 
muy hondo en la tierra nacional" 36 

El neoclasicismo — que con tal nombre se conocía 
la tendencia estética vigente en ese período — había 
impuesto una rigidez formal que impedía o dificultaba 
todo desarrollo auténtico* 

Por eso en las producciones poéticas de este tiempo, 
sometidas a la recia férula de los preceptistas, se nota 
la misma frialdad y ausencia de sentimientos, la mis- 
ma falta de elevación que denuncia Lanson en las le- 
tras francesas de este momento histórico, que él ha 
calificado como el período de "la poésie sans poésie" 

"¿Qué ha de ser — pregunta el marqués de Val- 
mar — una poesía donde no hay ni pasión, m verdad, 
ni fantasía, donde no palpita la vida humana, ni en 
sus manifestaciones abiertas y expansivas ni en su 
sentimiento íntimo y personal 9 " Y contesta "Ha de 
convertirse necesariamente en evoluciones complica- 
das de fal&o ingenio y de enredada forma, en juegos 
mecánicos semejantes a primores de taracea" 87 

Si estas eran las condiciones imperantes en la Pe- 
nínsula, fácil será comprender por que Figueroa, vi- 
viendo en un medio alejado y sin densidad cultural, 
no pudo exceder como literato y le estuvo vedado el 
elevarse, como el águila caudal, a las sublimes regio- 
nes de la poesía No era un genio, > en sus labios no 
habían depositado — como en los de Píndaro — su 
dulce miel las abejas del Himeto Es pues, justo con 
fesar^ que cuando leemos las composiciones de los 
grandes poetas españoles coetáneos, nos sentimos in- 
clinados a atenuar las imperfecciones y desmayos de 



36 E Pifieyro — El romanticismo en Espafta — Parle 

37 L A Cuete — La poesía castellana en, el siglo XVIII — 
Madrid» 



PROLOGO 



nuestro compatriota, y a reconocer la discreción y 
buen gusto que casi nunca le abandonan v su seguro 
dominio del idioma Quizás si hubiera vivido en épo- 
ca más propina, Figueroa habría cosechado laureles 
más perdurables 

Cierto es que su vida prolongada hizo que nuestro 
vate alcanzara tiempos mejores Nos referimos al pe- 
ríodo en que se impuso el romanticismo, no sólo como 
tendencia literaria sino también como forma de vida 
En los cenáculos del Montevideo del Sitio el provecto 
bardo alternó con Echeverría Gómez, Adolfo Berro, 
Mármol y muchos otros corifeos de la nueva escuela 
Y como ellos, gustó de las castizas páginas de Fígaro 
y de Martínez de la Rosa y de las poesías del duque 
de Rivas y de Espronceda Pero no se sintió fascinado 
por la novedad, y se mantuvo fiel — como lo indicó 
Marmier — a los antiguos poetas que había apren- 
dido a amar en su lejana juventud No adoptó empero, 
actitudes de beligerante Miró al romanticismo con 
indulgencia, y si alguna vez lo zahirió en sus versos, 
lo hizo sin acrimonia burlándose, más que de sus 
doctrinas, de los absurdos en que algunos incurrían 
mientras invocaban el libertario dogma 

Su lúgubre cuadro poético "El Ajusticiado" — clara 
reminiscencia del "Reo de Muerte" de Espronceda — - 
y algunas pocas composiciones, en que imitó las extra- 
vagancias métricas, o prestó eco a las ideas de soli- 
daridad humana preconizadas por los nuevos autores, 
son meros ejercicios literario*, que no invalidan lo 
anteriormente expuesto» 



Hechas estas precisiones, entremos al rápido análi* 
sis de las obras de Figueroa 



LX 



PROLOGO 



Nog referiremos en primer término al "Diario del 
Sitio", producción juvenil de la que ya nos ocupa- 
mos en páginas anteriores 

Dos juicios pueden recaer sobre esta tediosa obra 
considerada como testimonio histórico, ella, según lo 
señaló Cortés, "es muy curiosa e interesante para los 
que quieran conocer las escenas dramáticas de aque- 
llos días solemnes y heroicos del país", 38 juzgada 
como producción literaria, pertenece a la categoría de 
esas composiciones que, como decía Bernardo Tasso, 
"están muertas al nacer". 

La proximidad de los sucesos cantados, obligó al 
autor a efectuar un relato pormenorizado y monótono, 
en cuyo estrecho marco no era posible que la fanta- 
sía desplegara sus alas Por eso los sabios preceptis- 
tas antiguos requerían para las obras épicas, la pers- 
pectiva de una distancia cronológica considerable 

Con su irrestañable numen, Figueroa llenó dos vo- 
lúmenes de exigua materia histórica con escenas re- 
petidas y superabundantes en pormenores, muchas ve- 
ces triviales, que no acertó a silenciar, dominado por 
un excesivo prurito de minuciosidad 

Muda en lo descriptivo e inaccesible al entusiasmo, 
esta crónica interminable, en que el \ate parece que- 
rer emular a los farragosos poemas de Castellanos y 
de Cairasco, nos presenta a la musa del" autor como 
inhábil para superar el pesado volar de las avutardas 



Como poeta lírico, Figueroa se ejercitó principal- 
mente en el género heroico, pagando tributo a la in- 
fluencia del grandilocuente Quintana 

38 Cortés — Op cit 

LXI 



PROLOGO 



CIaro_que nuestro autor, que no poseía el estro poé- 
tico del literato español, no logró como aquél, sor- 
tear los escollos en que se estrellan o quedan enca- 
llados quienes, sin superiores dones, pretenden abor- 
dar empresas de este jaez 

La oda o himno es una composición poética par- 
ticularmente ardua, que como lo enseña Marmontel, 
puede abrazar multiplicidad de asuntos, aunque su 
tema mas común sea la admiración por los grandes 
hechos Es precisamente a esta fórmula, que tiene por 
paradigma los epinicios de Píndaro, y que en el Par- 
naso español ha contado con grandes cultores, desde 
Herrera a Quintana, a la que apelo corrientemente 
Figueroa para celebrar los fastos de nuestra Patria 

Mas al utilizar esta forma, en que, al decir de Milá 
y Fontanals, u se despliega toda la elevación y riqueza 
del genio hnco, tanto con respecto a los sentimientos 
y a las imágenes como a los recursos prosódicos de 
cada lengua", el poeta fracasó por lo común en su 
intento, ya que resultó impotente el ambicioso aliento 
de su numen Salvo pocas excepciones, sus odas ca- 
recen de mérito, debido a que en ellas la elocuencia 
aparece desplazada por el énfasis declamatorio Ade- 
mas, lob lugares comunes de la maquina retórica com- 
parecen con molesta reiteración, la adjetivación es 
obvia, y la frecuencia de las frases hechas — señala- 
da por el eminente crítico Roger Bassagoda — es sín- 
toma inequívoco de anemia lírica 

Sin embargo, no seria equitativo negar que, a pe- 
sar de la falta habitual de nervio y robustez, se en- 
cuentran en sus composiciones destellos felices, en 
forma de pensamientos de brioso empuje o de versos 
bien cincelados, que Gallego y Quintana admitirían 
como suyos. 



LXII 



PROLOGO 



En estas poesías Figueroa consagró elogios a todas 
las figuras señeraB de nuestra historia Sólo se le ha 
censurado por su omiso silencio respecto a Artigas 
Frente a esta incriminación corresponde alegar, en 
primer término, que la falta de adecuada perspectiva 
histórica hizo que, no sólo nuestro vate, smo casi to- 
dos los hombres que con él convivieron, incurrieran 
en similar displicencia e ingratitud, y en segundo lu- 
gar, que el olvido de Figueroa no fue tal hay elogio- 
sas menciones de Artigas entre sus composiciones, aun* 
que ellas hayan escapado al meritorio esfuerzo de los 
autores de la "Bibliografía de Artigas" Para demos- 
trarlo, citaremos un pasaje en que — mucho antes de 
la muerte del procer — canta al vencedor de Las Pie- 
dras, a quien en otro poema llama "gran fundador 
de la libertad de Oriente" Dicen así sus versos 

"Trozadas sus prisiones 

Alzó la Pama \ ale rosa frente, 

Y al noble Artigas, General caliente, 
Debió tastos blasones, 

Mas hoy le ve en olvido 

En tierra extraña, y opresión sumido, 

Y en la cautividad, do anciano gime, 
l Nadie le da favor, ni le redime r " 



Mas afortunado que al pulsar la lira de Píndaro, 
fue Figueroa cuando arrancó sus armonías del sal- 
terio Poeta religioso de elevados quilates, nuestro 
compatriota nos legó un apreciable conjunto de com- 
posiciones originales, imitaciones y traducciones, al- 

lxhi 



PROLOGO 



gunas de las cuales merecieron elogios del Pontífice 
Pío IX 

Un ilustrado investigador, don José M Fernández 
Saldaña, ha intentado menguar el mérito de ellas, 
afirmando que Figueroa "no tuvo convicciones reli- 
giosas" Por nuestra parte, consideramos temeraria tal 
aseveración Para avalarla, Fernandez Saldaña con- 
signa que "con la misma pluma que escribió el "Dies 
irae" y la "Salve multiforme 5 ', escribió el elogio de 
la Masonería y rimó anatemas contra los jesuítas". 39 
Mas frente a esta aparente antinomia, es del caso ob- 
servar que en esos tiempos eran innúmeros los cató- 
licos que integraban la frsnc-masonena, no sólo en 
nuestro medio sino en todos los países* Se ha asegu- 
rado que hasta cardenales de la Iglesia ingresaron a 
dicha sociedad secreta 

La misma falta de valor probatorio tienen las es- 
trofas adversas a los soldados de las milicias de San 
Ignacio Es bien sabido que contra esta benemérita 
orden, constante victima de tenaces persecuciones, em- 
plearon su pluma muchos hombres que eran sinceros 
creyentes 

En cambio, para patentizar que Figueroa no fue un 
escéptico, sobran los elementos de convicción En pri- 
mer lugar, sus propias e ín tergiversabas manifesta- 
ciones Luego, los motivos que adujo para expurgar 
sus escritos de todo lo que pudiera ser poco edifi- 
cante Y, por sobre todo, el acento de sinceridad que 
exhalan sus poesías, especialmente aquellas que com- 
puso en los vanos trances en que su vida pareció ame- 
nazada por graves enfermedades Asi, al prepararse 
para una "operación cruenta y dolorosa", declara. 

39 J M Fernández Saldaña — Diccionario uruguayo da 
biografías — Mont» 1945 



LXIV 



PROLOGO 



"Se oprime el corazón frío e inerte 
No del dolor que resignado espero 
Se oprime contemplando que si muero 
Ignoro cual sera mi eterna suerte" 

Y en medio de su lograda traducción del "Ultimo 
canto" del cura de Vallfogona D Vicente García, in- 
terpola e9ta sentida suplica, deprecando la recupera- 
ción de su voz, que a la sazón había perdido total- 
mente 

"Abriréis, Señor, mis labios, 
Con drvina inspiración, 
Y mi boca anunciará 
Vuestra alabanza y amor" 

"Si en torpe vuelo mi pluma 
Las puras auras mancho, 
Haced que se alce mi acento 
Más que mi pluma voló" 

Conocedor profundo de las Santas Escrituras, Fi- 
gueroa supo captar el sublime hálito poético de los 
profetas y de los salmistas, y parafrasearlo en acen- 
tos de fervorosa entonación 

De esta capacidad precoz ya encontramos muestras 
en el "Diario del Sitio" La desolación de la ciudad 
asediada, es descnpta con expresiones que recuerdan 
los trenos de Jeremías 

"He aquí la ciudad que un día 
Fue mansión de los placeres, 
Cuan dnersa hoy por sus calles 
Horror y tristeza ofrece " 

En otro lugar se evoca el salmo "Super ilumina 
Babiloms" 

"Asi a orillas del rio babilonio 
Loa que a Israel llevaban en cadenas, 
Obligaban por burla a que en sus arpas 
Sus himnos los cautivos repitieran " 

LXV 



5 



PROLOGO 



Versos de la mocedad, preanunciadores de las pul- 
cras estrofas — dignas de nuestros rlásicos — con que 
parafrasearía en los años de su madurez el "Dies irae", 
las ^Lamentaciones" y los himnos medioevales Y que 
a veces aparecen engarzadas en composiciones profa 
ñas, como ocurre — por no aducir más que un ejem- 
plo — con la "Oda a la escarlatina", cuyos primeros 
endecasílabos son buenos fiadores de nuestros dichos 

En sus poesías religiosas originales, aunque no fal- 
tan trechos felices y pensamientos de alta ley — que 
brotan como esas flores humildes y solitarias que na- 
cen entre los pastos — preciso es darle razón a los 
censores y reconocer que en la rncrvona de ellas, no 
se siente la vibración de un alma que aspira hacia 
el infinito 



En las múltiples traducciones de autores italianos, 
franceses y principalmente latinos efectuadas por él 
con fidelidad, nuestro incansable bardo revela una só- 
lida formación clasica y la propiedad y pureza con 
que usaba nuestro idioma 

Lamentablemente, en algunos casos, cediendo a ab- 
surdas modas del siglo anterior, se esforzó en realizar 
proezas tales como la de haoer sus versiones con una 
economía de palabras tan severa, que le permitió em- 
plear igual cantidad de vocablos en la traducción que 
en el original 

Logro cumplir esta hazaña, que habría entusias- 
mado a los miembros de la Academia romana de los 
Arcades, pero — claro está — con grave detrimento 
de la Poesía. 



LXVI 



PROLOGO 



Cuando no sucumbió a esos impulsos, dio cima a 
óptimas traslaciones, entre laa cuales merecen enco- 
miástica mención el "Canto secular*' y varias odas 
de Horacio que fueron elogiadas por Menéndez y Pe- 
lado en su temprano ensayo "Horacio en España" 

También tradujo del catalán los "Cantos de Amor" 
del famoso cura de Vallfogona, "La Marsellesa" de 
Rouget de Lisie, y "Gh animah parlanti" de Caati 



Como poeta amatorio, sea en las odas, sea en otras 
composiciones menos solemnes, Figueroa adolece de 
la marmórea frigidez de los vates de las postrimerías 
del siglo XVlH En sus producciones no se encuen- 
tran ni el eco de pasiones ardientes, ni los gemidos 
del amor imposible, ni las inefables dulzuras del sen 
timiento Una mera hojarasca de frases hechas y de 
manidas alusiones mitológicas, es lo único que nos 
ofrecen estas composiciones de irredimible prosaísmo 



Su ingenio flexible, libre y mordaz, se desempeñó 
con mayor holgura en el cultrvo de la poesía humo- 
rística y satírica, que absorbió la mayor parte de sus 
afanes 

Sus obras de esa especie — en que supo lucir gra- 
cia, soltura, maLcia y agudeza — conforman un atra- 
jente conjunto 

Con animo chancero y jacarandoso censuró a los 
gobiernos, a loa hombres, a las costumbres, haciendo 



Lxvn 



PROLOGO 



guasa hasta de ai mismo Incapaz de empuñar k res* 
tallante fusta del amargado Juvenal, prefirió — como 
Horacio — corregir las costumbres por medio de la 
sonrisa La vida le había dado una amable sabiduría, 
que contribuyó a que no se dejara dominar por la 
indignación, que frecuentemente cela la hipocresía Y 
a menudo uno sospecha al leerlo, que él — como al- 
guien ha dicho de Marcial — piensa más en hacer 
reír al lector que en nutrirle con vigorosos pensamien- 
tos En algunas ocasiones, casi se muestra reconocido 
a las incorrecciones de que habla, porque ellas le 
proporcionan temas para sutiles chanzas 

De este vasto sector de sus obras dedicaremos al- 
gunos párrafos a la de mayor aliento y extensión, el 
poema épico burlesco "La Malambruna4a" 

Esta parodia de epopeya, cu\a gracia estriba en el 
contraste de lo ampuloso y prosopopé>ico del estilo 
con lo trivial y grotesco del asunto, se inscribe en un 
género que se ufana de una tradición secular Se afir- 
ma que su creador fue nada menos que Homero, 
quien después de haber compuesto sus inmortales poe- 
mas, se solazó cantando en la "Batracomiomaquia", 

"la gallardía con que pelearon 
contra las ranas los ratones fieros " 

Francisco Nieto de Molina, nos recuerda en el pró 
logo de "La Perromaquia", para justificar el pere- 
grino tema elegido, que "los gatos lograron merecer 
los aplausos de un Lope singular", que Pelhcer "hizo 
en verso a los burros rebuznar", y que Villaviciosa 
cantó en "La Mosquea" las hazañas de estos insectos, 
lo que revela que estas epopeyas burlescas contaron 
con eminentes cultores, a los que podrían agregarse 
entre los de otras lenguas, el ameno Tassoni, autor de 



LXVIII 



PROLOGO 



la "Secchia rápita", Pope con bu "Bucle robado", el 
insigne Boileau que compuso "Le Lutnn", y Cas ti, 
cuyo poema "Gli ammah parlanti" admiró Figueroa 

"La Malambrunada" canta "la guerra, loa odios y 
el espanto, que vio el mundo en el bando femenino", 
al producirse el enfrentamiento de las viejas impúdi- 
cas con las doncellas. 

Este trabajo, cuyo germen está en "La Carlinada", 
fue muy elaborado por Figueroa, que lo escribió pri- 
meramente en las octavas reales prestigiadas por Er- 
cilla y Hojeda, y que luego — en acatamiento a los 
cañones románticos — cambió muchas estrofas por 
octavas italianas de ocho sílabas, graciosas redondi 
lias, octa\ illas, sextinas, etc. 

El poema, donosamente versificado, contiene retra 
tos logrados y animadas descripciones de los encar- 
nizados combates, que concluyen con la muerte de Ma- 
lambruna y la dispersión de sus derrengadas secua- 
ces, que buscan refugio en una laguna, donde Plutón, 
señor del Averno, las convierte en plañideras ranas 

Se ha querido prestar un sentido alegórico a esta 
obra Para Roxlo y el erudito Galhnal, es una sátira 
sobre la querella de clásicos y románticos "Si el in- 
genio de Figueroa da la victoria a los últimos — es- 
cribe el primero de los nombrados — lo bace ridicu- 
lizando sus exageraciones con la risible heroicidad de 
sus \ersos Blandolfa, una de las ancianas más auda- 
ces y coléricas, nos explica bien claramente el alcance 
de la composición en este fragmento de silva 

"Venga esa charlantina, 

Romántica y doctora Mmervina, 

Difundiendo sus tropos 

De 1 maldición r i Satán' y otros piropos 



LXIX 



PROI OGO 



Venga con su repisa 

Be ensueños, talismán y blanda brisa, 

Yo le daré Tarugo 

Aunque apele a Ducange y Víctor Hugo " 40 

No nos resulta convincente la tesis sostenida en este 
pasaje por el eminente historiador La idea de esta 
composición, y la realización de buena parte de ella, 
es anterior a la época en que se enfrentaron los man- 
tenedores de ambas tendencias Por lo demás no pa- 
rece lógico suponer que F.gueroa — cuya fidelidad 
inquebrantable a la escuela antigua es conocida — la 
presentara defendida por el irrisorio e "infando ejér- 
cito" de M&lamhruna y por añadidura derrotada 
ignominiosamente 

Otro ilustre critico, Alberto Zum Felde, ha esbo- 
zado otra interpretación Según afirma, en su poema 
"representa Figueroa todo lo feo, absurdo y maligno 
en el Diablo v las brujas, y en Venus y las ninfas, 
la hermosura, la armonía y la razón Es asi que el 
sentido simbólico de su poema, excede y trasciende enor- 
memente a los términos concretos del asunto, > la lu- 
cha tragi grotesca de las viejas lúbricas contra las 
vírgenes espléndidas, representa la lucha de lo nuevo 
contra lo caduco, del porvenir contra el pasado, de 
la vida contra la muerte, y, en ultimo termino, del 
bien contra el mal, significación ésta que es, preci- 
samente, la de todas las grandes creaciones de la épi- 
ca universal" 41 

Disentimos también con esta tesis Lo que sabemos 
sobre el origen del poema, nos revela que Figueroa 
lo escribió impulsado por su espíritu travieso y fes- 

40 Roxlo — Op cit 

41 A Zum Felde — Proceso Intelectual del Uruguay — 
Mont 1941 



LXX 



PROLOGO 



tivo, simplemente para regocijar a sus contertulios, 
que debieron disfrutar adivinando la identidad de al- 
gunos de los personajes Y esta opinión nuestra se 
ajusta más a la idiosincrasia del vate, poco dado al 
cultivo de la poesía trascendental 



Un género del que puede considerarse inventor a 
Figueroa es el de las "Toraidas 1 ' o crónicas jocosas 
de las corridas de toros Las incidencias de esos es 
pectáculos — hoy proscriptos por nuestras costum- 
bres — relatadas por un \ersificador de la fluidez y 
el gracejo de D Francisco que, por raro caso, era a 
la par un perito en todos los aspectos del ¿rte de 
Pepe Illo y Costillares atraen al lector, que recons- 
truye con su imaginación, el aspecto de las multitu- 
des abigarradas v rumorosas asistentes a los cosos 
en que se efectuaba la "fiesta brava" 



El bardo montevideano, autor de infinitas obras 
producidas a destajo, utilizó frecuentemente la letri- 
lla, tan castiza y tan ligada a los insignes nombres 
de Góngora, Quevedo y Melendez En estos breves 
poemas que se caracterizan por un pensamiento ini- 
cial, que se repite como estribillo al fin de cada es- 
trofa, Figueroa satirizo con picardía, casos y cosas 
de aquellos tiempos 

Corresponde, también, recordar por su delicadeza y 
su gracia — que suscita en nuestra mente remims- 



LXXI 



PROLOGO 



cencías de Francisco de la Torre y Esteban Manuel 
de Villegas — algunas de sus canciones, que como el 
"Pío Pío" y "El clavel del aire", son joyas pnmoro 
sas de nuestro Parnaso 



A nadie ha de extrañar que un autor, que con tan 
asombrosa fecundidad produjo centenares de letrillas, 
compusiera una ingente cantidad de epigramas 

Estas poesías, cu)a "ilustre estirpe clásica" ha es- 
tudiado Alfonso Reyes, se singularizan al decir de 
Marmontel, por su corta extensión y por la estructura 
ingeniosa del pensamiento A pesar del exiguo nú- 
mero de sus versos, se distinguen en el epigrama, con 
toda claridad, dos partes en la una se exponen los 
antecedentes del asunto, y en la otra se presenta el 
desenlace, que suele ser "un chiste, una agudeza o una 
salida de tono inesperada v ridicula" 42 

Muchos autores han sobresalido como epigramáti 
eos Catulo y Marcial entre los antiguos, Alcázar, 
Inarte, Forner, Cubillo, Iglesias, Moratín, Caviedes y 
Maluenda entre los de habla española Pero ninguno 
de ellos logró componer tantos > tan buenos como el 
escritor uruguayo Figueroa publicó mil cuatrocientos 
cincuenta, pero él mismo nos informa haber creado 
más de tres mil, muchos de los cuales, frutos de im- 
provisaciones circunstanciales, se extraviaron Otros 
fueron condenados a la destrucción por el poeta, quien 
los consideró licenciosos o excesivamente mordaces 
Sabemos que ese deseo fue atendido por su viuda. 



42 N Campillo — Hetórica y poética — Madrid 1875 



LXXII 



PROLOGO 



quien entregó al fuego muchos cuadernos que los con- 
tenían Con todo, del literario auto de fe se salvaron 
bastantes, que todavía permanecen inéditos 

Con lo expuesto, queda demostrado que la colee- 
ción de nuestro compatriota, excede en número a la 
más copiosa de las conocidas, la de Marco Valerio 
Marcial que alcanza a mil quinientas ochenta y dos 
epigramas 

Esta suerte de composiciones, de las que ha dicho 
Iriarte 

"A la abeja semejante 
Para que cause placer, 
El epigrama ha de ser 
Pequeño, dulce y punzante" 

tienen por lo común temas tradicionales Los maridos 
burlados, las viejas lúbricas, los literatos pedantes, 
los soldados medrosos, las falsas vírgenes, los médi- 
cos, etc , son sus protagonistas habituales Figueroa 
se ingenió para buscar aspectos nuevos y para am- 
pliar los motivos, pudiendo jactarse con justicia de 
haber compuesto más de trescientos totalmente nove- 
doaos 

Sus epigramas, de intachable factura, de estilo la 
cónico y claro, y de amable sátira, pueden ser puestos 
en parangón sin sufrir desmedro, con los de los mas 
afamados autores* 



Por fácil pasatiempo, y complacido por la posibi» 
bdad de demostrar su asombrosa aptitud para versi 
ficar, escribió Figueroa miles de composiciones en las 
cuales puso en prensa su ingenio, y que no añaden 
un quilate a su gloria. 



LXXIII 



PROLOGO 



Estas poesías, encadenadas a la tierra por su fri- 
volidad, habían gozado de inexplicable auge en la 
era de los virreyes Popularizadas por la "Poética" 
de Rengifo y la "Rythmica" del obispo Caramuel, es 
tas obrejas, que no prueban otra cosa que la inven 
trva y la paciencia, encontraron cultores por doquiera 

Fue entonces cuando se generalizo el uso de las poe- 
sías de tema y pie forzado o de encargo, como tam 
bien se las denominaba Por lo común, el bardo las 
componía en tiempo perentorio y computado, sobre 
un motrvo y rimas premdxcadas y recogiendo el desa- 
fio de amigos "Este modo de escribir mandado — de 
cía en 1706 el editor de las obras de Tafalla — es 
muy violento, aun para el numen mas obediente 
Este es un modo de componer sin espíritu y sin fer- 
vor, donde obra como esclava la dulzura y como ata 
reada la facilidad " 

Centenares de composiciones de Figueroa se origi 
na ron de compromisos de este genero En nuestra 
selección se encontrará un soneto a "Leónidas en las 
Termopilas", que granjeó a nuestro literato dilatada 
nombradla Cuenta Torres Caicedo que en una demos- 
tración ofrecida a Ventura de la Vega en París, en 
1848, se le propuso por sus camaradas la realización 
de un soneto consagrado al héroe espartano, para 
cada uno de cuyos versos se le indicaron catorce re- 
buscados vocablos finales Un día tardó el retado en 
dar cima a su tarea, y ello fue ruidosamente celebra- 
do como señal de una facilidad sin par Florencio 
Várela, que se encontraba presente, aseguro a los cir- 
cunstantes que el anciano bardo uruguayo podía emu- 
lar esa proeza Una vez de regreso en nuestra capital, 
reunido con vanos compañeros, dio cuenta a Figue- 
roa de lo acaecido y éste, aceptando la prueba, pre- 



LXXIV 



PROLOGO 



sentó tres horas más tarde, no uno, sino dos sonetos, 
a los que añadió un tercero al siguiente día 

A este mismo grupo de extravagancias literarias, 
corresponden las composiciones en redondillas que de- 
bían terminar con títulos de comedias, los acrósticos, 
las charadas, los anagramas, las poesías en forma de 
cruz o de copa, y tantas otras rarezas que hubieran 
hecho las delicias de los contertulios de Peralta y 
Barnue\o o del marqués de Castell dos Rms 

Para que el lector aprecie el improbo esfuerzo rea- 
lizado por Figueroa en estas fruslerías Lterarias, bas- 
tará decir que un anagrama que tiene por proposi- 
ción la frase "Bon Monsieur Berlín Du Chateau", que 
se convirtió en "Tnbut d'honneur a ce nom si beau", 
le obligo a ensayar quince páginas de combinaciones, 
como puede ver&e en su ya citado "Memorándum", 
que se conserva inédito en la Biblioteca Nacional 

Encareciendo las dificultades de estos juegos, el 
mismo nos revela en una carta publicada en 1830 en 
"El forreo" "El mérito de esto (del anagrama) con- 
siste, en que con las letras descompuestas de una frase 
castellana, se componga otra que forme un sentido 
perfecto en castellano, significando otra cosa diferente, 
que así es como yo lo he hecho, teniendo que expío 
tar para cada enigma mas de doscientas frases para 
conseguirlo" 

Verdaderamente curiosa es su "Salve multiforme' 
en que la oración original, dividida en cuaienta y 
cuatro fragmentos, colocados sucesivamente en otras 
tantas columnas, con veintiséis paráfrasis cada uno, 
que concuerdan gramaticalmente con cualquiera de los 
veintisiete fragmentos de las columnas antecedentes y 
siguientes, permite realizar un infinito número de com- 



LXXV 



PROLOGO 



bin aciones, que se expresan con la cifra 95464 se* 
guida de cincuenta y ocho ceros 



Dos años después de la jura de la Constitución, Fi- 
gueroa escribió un himno llamado "de la Restaura- 
ción", en el que se exaltaba la actuación de Rivera 
v del ejército nacional, en las recientes luchas contra 
Lavalleja Esta canción, que constituye un valioso an- 
tecedente de nuestro Himno Nacional, alcanzó gran 
difusión, siendo habitualmente tocada en los actos a 
que asistía el Presidente de la República 

Ejecutada por primera vez en públicas ceremonias, 
el 21 de noviembre de 1832, lo fue según música 
creada por el maestro Antonio Barros, a quien, por 
esta circunstancia, han atribuido erróneamente la pri- 
milla partitura del Himno Nacional, De María, Vi 
dal y otros autores Unos meses más tarde, la pieza 
de Barros fue reformada por el distinguido maestro 
español Antonio Saenz, que aún no había fundado la 
Escuela Filarmónica donde tan fecunda labor cum- 
pliría 

Al año siguiente, con motivo de la solemne cele- 
bración de las fiestas imvyas, el infatigable Figueroa 
compuso un ''Himno Patriótico al 25 de Mayo", que 
— con música de Saenz — se estrenó en el teatro de 
Montevideo, el 25 de mayo de 1333 

"El Investigador", periódico dirigido a la sazón por 
Rivera Indarte, asi nos lo hace saber en el número de 
dicho día "Anoche — (el 24) — se cantó en el tea- 
tro el Himno de la Restauración, que recuerda las 
glorias de nuestro Presidente y de los bravos restau- 



LXXVI 



PROLOGO 



radores de las leyes, y esta noche se estrenará por 
primera vez el himno siguiente en celebridad de este 
gran día Aquel y éste, son hijos de la musa fácil y 
elegante de don Francisco Acuña de Figueroa, la mú- 
sica de ambos arreglada por el profesor don Antonio 
Saenz" A continuación, insertaba el Himno de Majo, 
que constaba de 9eis octavas precedidas por el coro 
que a continuación reproducimos 

"Orientales, el día de Mayo 
De la Patria recuerdo feliz. 
Celebremos, jurando en sus aras 
í Libertad, libertad o morir' " 

En esta composición ya se encuentran versos e ideas 
que luego utilizará el poeta en su himno definitivo, 
g v * las referencias al sepulcro del Inca, el apos- 
trofe a los tiranos, los bravos del Cid, etc 

De allí a pocas semanas, enterado nuestro ^vate de 
que el Gobierno se aprestaba a solemnizar con fausto 
el tercer aniversario de la jura de nuestra Carta Mag- 
na, se dirigió al Ministro de Gobierno D Santiago 
Vázquez, con una petición fechada el 8 de julio, en 
la que expresaba "El que suscribe tiene el honor de 
dirigir a V E» para que se digne elevarlo a las ma- 
nos del Excmo señor Vicepresidente del Estado, el 
adjunto himno que ha compuesto, en loor de nuestra 
adorada patria, y con el objeto de contribuir en parte 
a la solemnidad de las fiestas que se preparan para 
el aniversario de nuestra Constitución Política La idea 
y el espíritu que han animado al que firma, al hacer 
esta composición son desear reunir en ella todos los 
caracteres y cualidades que requiere un himno nacio- 
nal y permanente esto es, el recuerdo de las glorias 
guerreras, los afectos del patriotismo heroico y el 



LXXVII 



I 



PROLOGO 



amor y respeto a la libertad y a las leves, sentimien- 
tos que tanto simpatizan con las almas generosas de 
nuestros compatriotas, y por fin, que sea aparente a 
todas las épocas y tiempos Y el objeto y premio que 
en ellos se propone es solicitar, que si el Excmo Go- 
bierno lo haya d^gno de suplir el vacio que de esta 
clase de composiciones sufrimos, tendrá la bondad de 
declararlo nacional, de un modo auténtico, pues, si 
ni el ardiente deseo ni un débil numen han logrado 
elevarse a la grandeza del asunto, espera el que sus 
cribe, que los adornos de una música marcial y apa 
rente prestarán alma a la inercia de su poesía, y di- 
simularan sus defectos" 

El mismo día el Gobierno, accediendo a lo postu 
lado dictaba el siguiente decreto, rubricado por el 
Vicepresidente en ejercicio D Gabriel A Pereyra y 
refrendado por el ministro Vázquez ''Declárase Him- 
no Nacional el compuesto y presentado por don Fran- 
cisco Acuña de Figueroa, dénsele las gracias por el 
celo que manifiesta por las glorias de la Patria, co- 
muniqúese a quienes corresponda y publíquese, en- 
cargándose al Ministerio de Gobierno disponga la 
composición de música con que deba cantarse en ade- 
lante en las funciones públicas" 

La letra de esta composición es la que aparece en 
el "Parnaso Oriental'' 

Rivera Indarte, al insertar el nuevo Himno en las 
columnas de su hoja periódica, tributó elogios a la 
labor de Figueroa fcí Si contraemos nuestra atención 
al mérito de la canción nacional, hallaremos que él es 
superior al de todas las otras que con el titulo de pa- 
trióticas se han conocido en nuestro país Original en 
sus ideas, armoniosa y noble en sus versos, y concisa, 
sin ser oscura en sus detalles, posee el dote de que 



LXXVIII 



PHOLOGO 



aún despojada del auxilio de la música, entusiasma y 
llena el pecho del fuego sagrado de la patria". 

La inclemencia del tiempo obligó a postergar las 
fiestas por algunos días y debido a ello el Himno se 
cantó por primera vez el 21 de julio, precediendo al 
drama "Roberto de Moldar o el fiel defensor de las 
leyes" La música adventicia pertenecía — según De 
María — al profesor Smolzi» No obstante, comparti- 
mos la opinión de Favaro que se la atribuye a Saenz 

Apenas acallados los últimos acordes, una cálida ova 
ción rubricó el triunfo del poeta y del compositor, sm 
que el arrebatado público se sintiera molestado por 
el enojoso catarro que — según el indiscreto cronista 
de "El Investigador" — afectaba a la mayoría de 
los cantantes 

En las treg veladas sucesivas de esa temporada tea- 
tral, tornó a cantarse el himno precediendo a la co 
media "La travesura por amor", y a los dramas "El 
premio de la virtud" y "El contrato anulado", res 
pectivamente 

Preciso es reconocer que este primer himno, en el 
cual impera un tono airado, cuenta con algunos ver- 
sos felices, como los de esta bien troquelada octava 
en que describe el abatimiento de las fuerzas brasi- 
leñas 

"Las falanges atónitas ceden 
Al impulso de tanto valor, 
Cual brillantes disipan y ahuyentan, 
A las sombras los rayos del Sol 
Y doquier sus soberbios campeones 
Frente a frente se osaron mostrar, 
En sus pechos llevaron sangrientos 
Los recuerdos del sable oriental 99 

Todavía no se habían extinguido los odios desper- 
tados por las luchas recientes, y por ello, el acento 



LXXIX 



PROLOGO 



brioso del himno estaba al diapasón con el sentir co- 
lectivo 

En abril de 1835 se pretendió que se asignara el 
carácter de himno a una composición de D Manuel 
Araúcho, cuyos méritos exaltaban desde "El Nacio- 
nal", varios ciudadanos que disimulaban su identidad 
con el seudónimo "Seis Orientales" 

"Un Argentino" se opuso desde las columnas de 
"El Universal", aduciendo el escaso valor literario 
de esa poesía, que había sido publicada en "El Nacio- 
nal" Ponía cáusticamente de manifiesto "las impro- 
piedades del lenguaje y los plagios repetidos" que des- 
merecían la labor de Araúcho, y concluía afirmando 
juiciosamente que la atribución de los honores de 
canción nacional a esos desmañados versos, "daría en 
el exterior una idea poco ventajosa del estado de la 
literatura poética de la República" 

El vapuleado Araúcho creyó identificar en el se- 
vero censor a Figueroa, y lo atacó duramente y en 
forma descomedida Después de esta recia polémica 
literaria — que ha reseñado el meritorio investigador 
D Edmundo Favaro — 43 continuo como himno ofi- 
cial el de Figueroa, para el cual preparó una nueva 
música en diciembre de 1836, el maestro Francisco 
Cásale 

En mayo del 40, el Himno fue cantado con música 
de "un joven oriental", lo que motivó una incidencia 
administrativa que se ventiló por la prensa El autor 
que se ocultaba con ese seudónimo era Fernando Qui- 
jano Su melodía se inspiraba en el coro de los gon- 
doleros del acto primero de la opera "Lucrecia Bor- 
gia" — también llamada "La Renegada" — que Do- 

43 E Favaro — Los antecedentes del Himno Nacional — 
Mont, 193» 



LXXX 



PROLOGO 



nizetti había estrenado en 1834 en Milán Esta música 
es probablemente la que en 1848, por un decreto del 
gobierno de la Defensa, fue declarada "nacional y ex- 
clusiva" En esa disposición se menciona como autoi 
a don Fernando Quijano 

Posteriormente se acepto la instrumentación reali- 
zada por el maestro Francisco José Debah 

Durante estos años, Figueroa, que evidentemente 
meditaba la conveniencia de modificar la letra de su 
himno, no cesó de pensar en la forma de embellecerlo 
En las páginas meditas de su "Libro de Apuntes" y 
en otros manuscritos, hemos encontrado anotado* ver 
sos sueltos y estrofas, que continuó burilando hasta 
convertirlas en las definitivas del Himno actual Véan- 
se por ejemplo las siguientes, que aunque menos en- 
tonadas que las del Himno de 1845 9 no carecen em 
pero de robustez y potencia linca 

"A los cielos atónito un día 
Alza el mundo los ojos y allí 
Mil querubes sus alas extienden 
De topacio, diamante y rubí 
Del Olimpo la bóveda augusta 
Le ilumina y el dedo inmortal 
Con estrellas escribe en las auras 
Apoteosis del pueblo oriental" 

"Largo tiempo con varia fortuna 
Batallaron en férvida lid 
Disputando la palma sangrienta 
Los campeones del Inca y del Cid 
En los valles, montañas y selvas 
Se acometen con ruda altivez 
Retumbando con fiero estampido 
Las cavernas de en torno a la vez n 

Y a éstas pueden añadirse las siguientes, en que 

LXXXI 

6 



PROLOGO 



también aparecen expresiones no exentas de brío y 
arrogancia que luego pasarán al himno vigente 

"Pueblo heroico, que el >ugo rompiste 
De la Ibena, Bretaña y Brasil, 
A la espada tu cuello indomable 
Rindas antes que a un despota vil, 
Ni transijas con ñeros tiranos 
Combatiendo con brío y lealtad 
Opresores, entre el y vosotros 
Un abismo sin puente mirad ' 

"Orientales, mirad la bandera 
De heroísmo fulgente crisol 
Nuestras lanzas defienden su brillo, 
Nadie insulte la imagen del Sol 
Libertad v abundancia refleja 
En emblema su escudo sin par, 

Y entre azules zafiros se miran 
Fortaleza \ justicia brillar" 

"De mil héroes la sangre preciosa 
Orientales os dio libertad, 
Si un tirano soberbio la oprime 
En sus tumbas ejemplo tomad 
Mas si yacen sin brío los bravos 
O marchito su antiguo laurel, 
De su tumba renazca el Edipo 
Que destruya la esfinge cruel " 

"Diez mil tumbas doquiera esparcidas 
Son la historia de su alto valor 

Y el Cerrito fatídico espectro 
Con recuerdos de gloria y honor " 

"De loa fueros la Carta Sagrada 
Inviolables cumplamos asi, 
Si un tirano pisarla pretende, 
Dios Eterno, confúndele allí " 

En 1845, en medio de las penurias del "Sitio", Fi- 
gueroa se presentó ante el Gobierno, comunicándole 



LXXXII 



PROLOGO 



que había "meditado, con el consejo de personas ilus- 
tradas, hacer una reforma del himno, poniéndolo mas 
al nivel de la altura de su asunto, corrigiéndolo de un 
tinte bien marcado que en él se trasluce de las cir- 
cunstancias y actualidad en que fue hecho, y dán- 
dole un carácter mas vigoroso y permanente para to- 
dos los tiempos" Agregaba que al presentar el Himno 
Nacional reformado, "esperaba que un decreto apro- 
batorio le diera aquel carácter y la publicidad debida" 

El 12 de jumo un Decreto del Poder Ejecutivo de- 
claro "Himno Nacional el corregid :> por su autor y 
presentado al Gobierno admitiéndose de rigurosa 
justicia toda la variación que ha sufrido el que fue 
declarado con ese rango en el decreto de 8 de julio 
de 1833" Mando, ademas, que el 18 de julio se pu- 
blicara el nuevo texto y que se archivase el original 

"El Nacional" de ese día ofreció a los lectores la 
letra completa del nuevo himno, y la acompañó con 
un "extenso y encomiastxco análisis escrito por la ele- 
gante pluma del Sr D Andrés Lamas", que por esa fe- 
cha desempeñaba la dirección del prestigioso perió- 
dico 

Comienza el ilustre polígrafo su examen crítico, 
afirmando que la obra de Figueroa cumple en bue- 
na parte con las exigencias que debe satisfacer to- 
da canción de esa naturaleza "delinear con grandes 
rasgos la exposición poética y animada de los ele- 
mentos sociales del pueblo a que pertenece, bosque- 
jar rápida y valientemente los hechos prominentes de 
su historia, dar altos consejos al patriotismo" 

El vate ha estado a la altura de su misión, lo que 
"prueba que el Sr Figueroa a modo de ciertos árbo- 
les robustos nutre más su cabeza con la savia de la 
poesía a medida que más avanza en edad" En otro 



LXXXIII 



PROLOGO 



lugar de su artículo, Lamas ensalza al poeta, que, a 
pesar de su edad, ha "seguido el movimiento de nues- 
tros días adoptando con tino V discreción las inno 
vaciones que ha juzgado acertadas y convenientes" 

Glosando el nuevo himno, estrofa por estrofa, se 
ñala el crítico que "el coro no ha sido retocado" Ve 
en esto una demostración del "tino y el buen gusto 
que han presidido a la reforma" Y añade que el coro 
de la antigua canción, "sancionado por la costumbre", 
poseía "todo el vigor y fluidez" requeridos 

Con respecto a la estrofa primera, indica que "el 
pensamiento primitivo ha sido enteramente conserva- 
do por el autor, pero con la felicísima variación de 
algunas palabras lo ha rejuvenecido y dado un nuevo 
vigor, y parece de propósito una estrofa escrita para 
infundir al corazón los sentimientos -viriles del repu- 
blicano y el fuego sagrado de la libertad" 

En la segunda estrofa no le complace a Lamas, "la 
imagen débilísima" con que termina, "la que produce 
una impresión de frialdad al ver un hecho tan grande 
como la división de libres y tiranos operada por la 
revolución de Mayo, representado por un abismo sin 
puente entre unos y otros" En cambio, aplaude los 
cuatro bien logrados versos de la estrofa siguiente, 
"que son una muestra de la armonía musical que dis- 
tingue a los versos del Sr Figueroa, el cual, como en 
otros puntos, no tiene rival en lo que algunos han 
llamado la parte mecánica del arte" 

La cuarta estrofa desarrolla una idea "debida al 
Himno Argentino", de la que puede decirse que se 
ha convertido en "una imagen patrimonial de todos 
loa Himnos del Rio de la Plata" Pero, precisa que no 
estamos aquí ante un "copista que roba y se atavía 



lxxxiv 



PROLOGO 



con un pensamiento ajeno", amo ante un imitador 
"que lo explota, le da nueva forma y lo embellece". 

En la quinta estrofa "no se nota el calor de lag an- 
teriores" En las siguientes el crítico encuentra "ver- 
sos bellísimos", que constituyen la "contestación más 
elocuente a esos hombres débiles que desesperan del 
porvenir de la Patria por la inmensidad de los sa- 
crificios que cuesta" 

Los rotundos versos de la octava estrofa, afirma La- 
mas, "deben ser como nuestro catecismo político si 
queremos ser felices, merecer algún aprecio y fundar 
algo digno de pasar a la posteridad" La siguiente 
"es digna en todo sentido de la República represen- 
tada en ella" 

"La décima estrofa es una reminiscencia de los an- 
tiguos colores del Himno y el autor la ha colocado 
probablemente en él para conservarle algo de su sa- 
bor primitivo" 

De la última estrofa, señala el comentador que "no 
ha 9ufndo más que una levísima alteración el pue- 
blo la ha hecho suya y el poeta ha debido respetarla 
Ante esa aprobación, en una composición de este ge* 
ñero todo otro criterio es incompetente, porque ella 
podría resistirlo" 

Hasta aquí el estudio de Lamas, que en opinión de 
Gustavo Gallinal, contiene "las mejores y más juicio* 
sas páginas que se hayan consagrado al Himno Na- 
cional" 44 

En los actos de esos días, el himno se cantó con la 
música de "un joven Oriental" "El Constitucional", 
en su número del 19 de julio, pidió que se diera al 



44 G GalUnal — La tradición del Uimno Nacional — El 
Pais M , 25 de agosto de 1930 



LXXXV 



PROLOGO 



himno "una música única", a fin de evitar que cada 
profesor le pusiera una distinta 

El 16 de marzo de 1846 el Gobierno llamó a con- 
curso a los profesores Francisco Mochales, Antonio 
Barros Andrés Guelfi Rafael Lucci, Francisco José 
Debalh, Baltasar Pellegnni y Luis Smolzi a fin de 
elegir una música definitiva y oficial A dicho llamado 
respondieron solo dos profesores, pero no hubo pro- 
nunciamiento respecto a sus piezas Ante la persisten- 
cia de la situación, señalada por "El Constitucional" 
el 25 de julio del 48, se dictó un decreto "declarando 
nacional y e\clus 7 va, la música que para el Himno 
Nacional ha compuesto el ciudadano don Fernando 
Quijano" 

La producción de Figueroa no ha sufrido las inju- 
rias del tiempo Ella constituye un "monumento mas 
perenne que el bronce", que seguirá conmoviendo 
siempre a los corazones orientales Y asegurando la 
perduración del nombre de don Francisco Acuña de 
Figueroa, el poeta patricio que supo expresar los más 
nobles sentimientos colectivos, en versos que tienen 
la inmortal vida de lo épico 

ARMANDO D PIROTTO 



LXXXVI 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGÜEROA 



Nació en Montevideo el 3 de setiembre de 1791, hijo de 
Jacinto Acuña de Figueroa y de Mana Jacinta Bianqm Cursa 
sus primeras letras en el Colegio de San Fernandino y per 
íecciona sus estudios en el Real Convictorio Carolino de Bue 
nos Aires Ingresa como supernumerario en las Reales Cajas 
y en 1811 publica A la victoria contra Massena por el ejercito 
combinado por la Imprenta de la Ciudad de Montevideo 

Al iniciarse la revolución emancipadora, permanece en el 
recinto de Montevideo, y escribe de 1812 a 1814 un pormeno- 
rizado Diario del Sitio Tomada la plaza, pasa en 1814 a Mal 
donado y de allí al Brasil ocupando el cargo de amanuense 
en Secretaria del consulado de España Vuehe a Montevideo 
en 1818 y ocupa el puesto de oficial 2? auxiliar del Ministe- 
rio de Hacienda, bajo Lecor En 1822 es promovido a oficial 
I o de la contaduría de la Real Hacienda Mas tarde desem 
peña funciones burocráticas en la Administración de Rentas 
de Maldonado Contrae matrimonio con Mana Ignacia Otermín 

Al comenzar el año 1825 se halla en Maldonado como Mi 
distro de Hacienda Tomada la ciudad «e retira a Montevi 
deo v es nombrado vi&ta de Aduana y mas tarde w bajo el 
gobierno patrio, continua empleado en la Veeduría de Adua 
na y se dedica, ademas, a escnbir poesías en todos los me 
tros y con todos los temas imaginables Consigue que se ofi 
cialice en 1833 su Himno Nacional Colabora en cati todos los 
penodicos de la época Durante la Guerra Grande interviene 
en loe certámenes poéticos de 1841 y 1844 Es Tesorero Ge 
neral del Estado, Dnector de la Biblioteca Nacional y Censor 
de Teatros En 1846, bajo Rivera fue electo para la Asam 
blea de Notables, cargo que desempeño basta 1851 En 1855 
enviuda de su primera mujer v casa nuevamente en 1859 con 
María Francisca de San Vicente Vne largamente v con una 
fecundidad poética inagotable El 2 de octubre de 1862 fa 
llece en la ciudad de Montevideo 

Durante su vida edito en folleto El Dies Irae y el Sacn* 
Soíemnus en 1835 por la Imprenta de la Candad i su Mo 
saico Poético, Montevideo Imprenta del "Liceo Montevidea 
no", 1857 y vanas hojas sueltas Colaboro ademas en A la 
Jura de la Constitución Política del Estado Oriental del Uru- 
guay, Montevideo Imprenta de la Caridad, 1830 y en el Tem 
pío de la Libertad, Montevideo, Imprenta de la Candad, 1835, 
Certamen Poético, Montevideo, Imprenta Constitucional, 1841, 
Cantos a Maro, Montevideo, Imprenta del Nacional, 1844 y el 
Parnaso Oriental, Buenos Aires Montevideo, Imprenta de la 
Libertad, de la Candad y Oriental, 1835 1837 Luego de su 
muerte se editaron sus Obras Completas en 1890, por Dorna 
leche y Reyes y Vázquez Cores 



LXXXVII 



CRITERIO DE LA EDICION 



Las poesías que integran la presente Antología han sido to 
madaa de la edición de Obras Completas de Francisco Acuña 
de Figueroa, Montevideo, Edit Vázquez Cores, Dor nal eche y 
Reyes, 1890, a cargo de Manuel Bernárdez 

Se ha transcripto fielmente el texto de cada una de ellas, 
no haciéndose otra modificación que la referente a algunos 
acentos, en los cuales se han seguido las nuevas normas de 
la Academia Española 



LXXXVIII 



ANTOLOGIA 



HIMNO NACIONAL 

DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY, REFOR 
MADO Y DECLARADO TAL, EN 12 DE JULIO DE 1845 1 

CORO 

¡Orientales, la Patria o la tumba? 
¡Libertad, o con gloria morir f 
Es el voto que el alma pronuncia, 

Y que heroicos sabremos cumplir 

1 

l Libertad libertad 1 Orientales, 
Este grito a la Patria salvó, 
Que a sus bra\os en fieras batallas 
De entusiasmo sublime inflamó 
De este don sacrosanto la gloria 
Merecimos j Tiranos, temblad 1 
¡Libertad en la lid clamaremos, 

Y muriendo, también libertad 1 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 



1 Queda excluido para en adelante el Himno Nacional an- 
tiguo, de que yo también era autor y corre impreso al frente 
del primer tomo del Parnaso Oriental, la adopción del pre- 
sente, reformado, Ge sancionó con las siguientes formalidades 

Excmo señor — El ciudadano que suscribe autor del Him- 
no Nacional de la República, declarado tal por decreto de 
V E de B de julio de 1833, ha meditado con el consejo de 



[3] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



2 



Dominando la Iberia dos mundog 
Ostentaba gu altivo poder, 
Y a sus plantas cautivo yacía 
El Oriente sin nombre ni ser 
Mas repente, sus hierros trozando 
Ante el dogma que Mayo inspiró 
Entre libres y despotas fieros 
Un abismo sin puente se vio 



CORO 

Orientales, la Patria, etc 



personas ilustradas hacer una reforma en aquel Himno po- 
niéndolo más al nivel de la altura de su asunto corrigiéndolo 
de un tinte bien marcado que en él se trasluce de las cir- 
cunstancias y actualidad en que fue hecho y dándole un ca- 
rácter más vigoroso y permanente para todos tiempos Ac- 
tualmente cuando a la República se presenta un porvenir 
de regeneración y acercándose el aniversario del gran día 
constitucional el autor Juzga oportuno político y conveniente 
el presentar como lo hace a la sanción ilustrada de V E el 
referido Himno Nacional reformado, que adjunto acompaña 
esperando que un decreto aprobatorio le de aquel carácter y 
la publicidad debida En el presente Himno se conserva ín- 
tegro el coro del antiguo y la ultima estrofa V E sabrá re* 
solver en todo con la ilustración y dignidad que le distin- 
guen — Dios guarde al Gobierno muchos años — Excmo 
señor — (Firmado) Francisco A de Ftgueroa — Decreto — 
Montevideo julio 12 de 1845 ~ Como lo pide — Declárase 
Himno Nacional el corregido por su autor y presentado al 
Gobierno con esta fecha admitiéndose de rigorosa justicia 
toda la variación que ha sufrido el que fue declarado con 
ese rango en el decreto de 8 de julio de 1833 — En conse- 
cuencia publíque-e el 18 de julio el nuevamente presentado 
archivándose el original — (Rubrica de S E el señor Pre- 
sidente de la República ) — (Firmado) Vázquez 

En efecto se publicó en Ei Nacional del 18 de julio, ani- 
versario de la Jura de la Constitución con un extenso y en- 
comiástico análisis escrito por la elegante pluma del señor 
don Andrés Lamas e^ Mmistro de Hacienda y al día si- 
guiente El Constitucional también publicó el Himno con una 
lisonjera salva 

2 Alusión al 25 de mayo de 1810 en que se dio en Buenos 
Aires el grito de libertad 



[4] 



ANTOLOGIA 



3 

Su trozada cadena por armas, 
Por escudo su pecho en la lid, 
De su arrojo soberbio temblaron 
Los feudales campeones del Cid 
En los valles, montañas y selvas 
Se acometen con ruda altivez, 
Retumbando con fiero estampido 
Las cavernas \ el cielo a la vez 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
4 

Al estruendo que en torno resuena 
De Atahualpa la tumba se abrió* 

Y batiendo sañudo las palmas 

Su esqueleto j Venganza 1 gritó 
Los patriotas, al eco grandioso, 
Se electrizan en fuego marcial, 

Y en su enseña mas vivo relumbra 
De los Incas el Dios inmortal 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
5 

Largo tiempo, con vana fortuna, 
Batallaron Liberto y Señor, 
Disputando la tierra sangrienta 
Palmo a palmo con ciego furor 



[5] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



La justicia por último vence 
Domeñando las iras de un Rey, 

Y ante el mundo la Patria indomable 
Inaugura su enseña ) su Ley 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
6 

i Orientales 1 mirad la bandera 
De heroísmo fulgente crisol, 
Nuestras lanzas defienden su brillo 
i Nadie insulte la imagen del Sol 1 
De los fueros civiles el goce 
Sostengamos, y el código fiel 
Veneremos inmune, v glorioso, 
Como el Arca Sagrada Israel 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
7 

Por que fuese más alta tu gloria, 

Y brillasen tu precio y poder, 

Tres diademas, ¿oh Patria 1 se vieron 
Tu dominio gozar y perder 8 



3 España Inglaterra y el Brasil, que dominaron la 1* des- 
de el descubrimiento del país hasta 1814 la 2* seis meses del 
año 1B07 y la 3* desde 1BX7 hasta 1828 en que el país, des* 
pues de una larga guerra sacudió la dominación, y quedo 
independiente, constituyéndose en República 



[6] 



ANTOLOGIA 



Libertad, libertad adorada, 
i Mucho cuestas tesoro sin par 1 
Pero valen tu goces divinos 
Esa sangre que riega tu altar 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
8 

Si a los pueblos un bárbaro agita 
Removiendo su extinto furor, 
Fratricida discordia evitemos 
Diez mil tumbas recuerdan su horror 
Tempestades el cielo fulmine, 
Maldiciones desciendan sobre él, 

Y los libres adoren triunfante 
De las Leyes el rico joyel 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
9 

De laureles ornada brillando 

La Amazona soberbia del Sud, 

En su escudo de bronce reflejan 

Fortaleza, justicia y virtud 

Ni enemigos le humillan la frente, 

Ni opresores le imponen el pie, 

Que en angustias selló su constancia, 

Y en bautismo de sangre su fe 



[7] 



FRANCISCO ACUttA DE FIGUEROA 



CORO 

Orientales* la Patria, etc 
10 

Festejando la gloria, y el día 
De la nueva República el Sol, 
Con vislumbres de púrpura y oro 
Engalana su hermoso arrebol 
Del Olimpo la bóveda augusta 
Resplandece, y un ser divinal 
Con estrellas escribe en los cielos, 
i Dulce Patria, lu nombre inmortal' 

CORO 

Orientales, la Patria, etc 
11 

De Ia9 Leyes al numen juremos 
Igualdad, patriotismo } unión, 
Inmolando en sus aras divinas 
Ciegos odios y negra ambición 
Y hallarán los que fieros insulten 
La grandeza del pueblo Oriental, 
Si enemigos, la lanza de Marte, 
Si tiranos, de Bruto el puñal 

¡Orientales, la Patria o la tumba 1 
¡Libertad o con gloria morir* 
Es el voto que el alma pronuncia 
^ Y que heroicos sabremos cumplir 



[8] 



ANTOLOGIA 



A LEONIDAS 
Soneto jocoso en terminaciones obligadas 1 

Los finales obligados que se dieron perentoria- 
mente para glosar un soneto, son los siguientes Cha- 
cho, Coche, Trochemoche, Gazpacho, Borracho, No- 
che, Desmoche, Muchacho, Chucho, Chicha, Machucho, 
Ficha, Cucurucho, Salchicha, imponiéndole por asunto 
preciso "Leónidas en las Termopilas" 



Baja de las Termopilas, gran chacho, 

Gritaba Jerjes desde su alto coche 

Al griego, que matando a trochemoche, 

Le iba haciendo su ejército gazpacho 

Viendo su ruina, de furor . borracho, 

Manda asaltar la altura al ser de noche, 

Y empieza de cabezas el desmoche. 
Sin perdonarse al viejo ni al muchacho 
Unos mueren de dardo, otros de chucho, 
Preciso era tener sangre de chicha, 

Y era el tal Jerjes general machucho 
Al fin los espartanos pierden ♦ ficha, 

Y Leónidas, sangriento . cucurucho, 
Queda allí con su gente hecho . salchicha. 



1 El sabio y malogrado don Florencio Várela, cuando vino 
de su misión a Europa, me envió en el mismo día aquellos 
catorce finales, dicléndome que en Paría» en una reunión de 
literatos, se había dado a don Ventura de la Vega aquellos 
miamos para un soneto, señalando por asunto preciso Leóni- 
das en tas Termopilas, lo que el poeta había desempeñado 
en el día, y que el señor Várela les había comprometido su 
palabra de que yo en Montevideo haría otro tanto En afecto 
recibí el encargo, en la Biblioteca, por mano de don Juan 
Madero, a las dos de la tarde, y ya a las cinco le habla en* 
fregado este soneto y el siguiente Al día siguiente le entre- 
gue otro mejor, que no publico 



7 



[9] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGtTEROA 



OTRO 

A ORIBE EN EL CERRITO 
AKTE MONTEVIDEO 



Rosas es un truhán, y Oribe un chacho, 

Propios los dos para tirar de un coche, 

Que hacen matar su chusma a trochemoche, 

Por sitiados que viven de gazpacho 

¿Y el tal MazaViolin? Ese borracho 

Tiene un alma más negra que la noche, 
En triunfando al degüello y al desmoche, 

Y tiembla en campo abierto de un muchacho 
t Pobre escla\o de Rosas 1 ¿Sientes chucho? 
Eres tísico al fin, de poca chicha, 

Y las tienes que haber con un machucho, 
Ya el juego se te \io no vales ficha, 

Tu corona va a ser un cucurucho 

Y tu lauro triunfal una salchicha 



[10] 



ANTOLOGIA 



OTRO 



A UNA MAJA Y SU CHULO 



— "Cuentas claras/' la Tronga dijo al chacho, 
"Ya que el cLablo me lleve, que sea en coche 
Quiero un viejo que gaste a trochemoche, 
Que no he de estar ceñida a tu gazpacho 
Harta cruz es lidiar con un borracho, 

Y, al fin, los cuernos no se \en de noche, 

Si te escuecen, habrá quien te desmoche 

Ten pruencui, que no eres tan muchacho " 

— "Aspacw," dijo aquél, "que eso da chucho, 
Temo que el uno te se vuelva chicha, 
Pues no ligan muchacha con machucho, 
Y si ha> jolgorio, y le revidas ficha, 
¿Qué importa que te afloje un cucurucho, 
Si en lugar de jamón comes salchicha? 



[11] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUBROA 



LA SANTA CRUZ 



jOh signo 
Sagrado, 
Cercado 
De Luz, 
En la sangre de un Dios salpicado' 
Ho), mi pecho contrito, angustiado, 
Busca ansioso su amparo en la Cruz 
Suplicio 
Propicio 
Del alma 
Cordial , 
Consuelo 
Del cielo 
AI débil 
Mortal , 
Tesoro 
Do adoro 
Al dulce 
Jesús, 
Mi culpa 
Declaro 
| Y pido tu amparo 
|S a n t í s i m a Cruz 



[12] 



AL NUEVO TELON DEL TEATRO 



Letriüa satírica 1 



He allí del teatro el telón 
¿Vaya una irrisión' 

Gofio revuelto en gazpacho 

iVaya un mamarracho' 

Un torpe adepto de Apeles 
Osó, con audacia loca, 
Hacer del telón de boca 
Un ensayo a sus pinceles, 
De empanadas y pasteles 
No he visto igual confusión 
iVaja una irrisión' 

En la falda, no en la altura, 
Del Pindó (¡raro programa') 
Se ve el templo de la Fama 
De estrambótica estructura, 
Un jastial de atroz figura 
Esta allí con un muchacho 

iVaya un mamarracho' 



1 De todos loa versos satíricos que he publicado, esta com- 
posición ha sido la más generalmente aplaudida no por su 
mérito poético, sino por la exactitud y semejanza de las pin- 
turas del verso cotejadas con el telón, el cual, en consecuen- 
cia, fue quitado del teatro 



[13] 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



Si es deidad, nada denota 
Quien el gaznápiro sea 
Más bien presenta la idea 
De algún guaicurú en pelota, 
El chico es como una sota, 
Cambado, bizco y pelón 
iVaya una irrisión ' 

Seis ángeles barrigones, 
Como seis sapos de feos, 
Conduciendo unos trofeos 
Vienen a pie, y sin calzones, 
Hay ñatos, hay narigones, 
Y uno de ellos con mostacho 
iVaya un mamarracho* 

Tocando uno la corneta 
Siguen del monte la falda, 
Adornándoles la espalda 
Una bocha, en vez de aleta 
¡Qué ojos, qué frente, qué jeta 
Tiene cada mascarón T 

¿Vava una irrisión* 

La Fama en aquel confín 
Cual gaviota al aire sube, 
Despatarrada en su nube, 
Jugando con el clarm; 
Su cara es de un galopín, 
Sus formas de un marimacho 
¡Vaya un mamarracho' 



[14] 



Delante, un ángel patudo, 

Y de nalgas prominente, 
Va cargando con la frente 
Un canasto algo morrudo, 

Si es de flores (que lo dudo), 
Cada una es como un melón 
¿Vaya una irrisión' 

Del Pindó en el alto pico 
Muestra el Pegaso sus galas, 
De murciélago las alas 
Son, y de cerdo el hocico, 
Monstruo de cabra y borrico, 

Y en vez de cola un penacho 

iVaya un mamarracho 1 

Tumbado, o en diagonal, 
Se ve hacia un lado un fragmento, 
Que no atma el pensamiento 
Si es sepulcro o pedestal, 
Allí en verso descabal 
Hay una tonta inscripción 
¡Va> a una irrisión* 

De entre juncos y espadaña, 
Perniquebrado se eleva 
Un ángel, que al hombro lleva 
Una disforme guadaña, 
Parece enferma alimaña 
Con torcijones de empacho 

¡Vaya un mamarracho * 



[15] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEBOA 



Ornan con raro donaire 
Aquel campo y sus colinas, 
Arambeles y cortinas 
Que están colgadas del aire, 
Viendo esto dije al socaire, 
Acá para mi ropón - 

¡Vaya una irrisión 1 

Tal es la fiel descripción 
De este aborto de la ciencia; 
Si está cargada, paciencia. 
Más cargado está el telón, 
Y por eso, en conclusión, 
Este clavo le remacho 

j Vaya un mamarracho 1 
¡Vaya una irrisión 1 



[16] 



ANTOLOGIA 



LA ESCARLATINA 



Oda 



¿Cómo es que solitaria esta sentada 
La opulenta ciudad, hoy abatida 9 
¿Cual viuda abandonada, 

Y en dolor sumergida, 

De cien provincias la ínclita señora 
Sin regia pompa y enlutada Hora 1 1 

¡Ya se fue la hermosura 
De la hija de Sión f Sus anchas puertas 

Derrumbadas, desiertas, 
Publican su desastre y amargura, 

Y en fúnebres querellas 
Gimen sus sacerdotes y doncellas 

A la hija de Sión, ¡oh Dios tremendo 1 
Cubrió de oscuridad tu mano airada, 

Porque a tí desoyendo 

Corrió desenfrenada, 
Y al tocar de sus crímenes la cumbre, 
Probó aflicción y dura servidumbre 



1 El fondo y el tono de esta estrofa y las tres siguientes 
■on una Imitación expresa úe las lamentaciones de Jeremías 

[17] 



FRANCISCO ACUÑA DE FlGUEROA 



Sus muros dominantes 
La virgen de Judá mira enlutados, 

Ni cánticos sagrados 
Resuenan en su templo ¿Oh caminantes, 

Decid, yo os desafio, 
Si ha> un dolor que iguale al dolor mio ! 

Así en Jerusalén desamparada 

Sus ruinas el Profeta contemplando, 

Con vos; acongojada 

Se lamentaba, cuando 
£1 Dios de las venganzas por castigo 
La abandonó al poder de bu enemigo 

Y tú, joh patria afligida ! 
Del contagio cruel, ¿a quién lamentas 9 

¿Cómo librar intentas 
Los hijos de tu amor, cuando extendida 

Miran la espada fuerte, 
Y en la respiración beben la muerte? 

¿Cómo al Juez vengador en desagravio 
Ño levantas, [oh mísera T tus preces? 

Mas, ¡ay f sellas el labio, 

Confundida enmudeces, 
,Y el remedio a tu inmenso desconsuelo 
Lo buscas en la tierra y no en el cielo 1 

¿No oyes cuán doloroso 
Doquier suena el clamor? La triste viuda 

En su aflicción aguda 
Se abraza del cadáver del esposo 

Le estrecha, y afligida 
Quisiera con su aliento darle vida 



[18] 



f . 



ANTOLOGIA 



Aquí una madre en queja lamentosa 
Exhala au dolor; y delirante 

Besa, y besa ardorosa 

Al hijo que expirante 
Transmite, k oh Dios 1 a su materno seno 
Con el postrer suspiro su veneno 

Allí gime afligido 
En torno a un ataúd el triste esposo, 

Aquí más clamoroso 
El tierno infante con acento herido 

Llora, porque ha quedado 
En mísera orfandad desamparado 

Con fatal estridor cruzar se miran 
Los carros de la muerte pavorosos, 

Que ya cansados tiran 

Los brutos vagarosos, 
Anunciando su fúnebre trofeo 
Los oscuros penachos del arreo 

Nadie en el ansia fiera 
Osa aspirar el aire inficionado, 

Mas, ¡oh inútil cuidado, 
Si de improviso asaltan, y doquiera, 

Al débil como al fuerte, 
Los feos parasismos de la muerte 1 

En la desolación e inmenso duelo, 

Ya el triste llanto y la plegaria ansiosa 

Desoye airado el cielo, 

Y la muerte horrorosa, 
Para tragar más victimas, hambrienta 
Su vientre ensancha, y su furor aumenta. 



[19] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



Ya en las auras tremendo 
Vibra su espada el ángel del espanto, 

El abismo entre tanto 
Lanza un clamor de gozo, recibiendo 

Las numerosas almas, 
Y la profundidad bate sus palmas 2 

De una joven en féretro enlutado 
He allí el cadáver lívido y adusto 

¡Cuál la han abandonado 1 

|Ya con horror y susto, 
Nadie se acerca en torno de la que antes 
Era tan bella y tuvo mil amantes' 

¿Do está la faz serena, 
La graciosa sonrisa, el rojo labio 9 

¿Quién con bárbaro agravio 
Mudó en cárdeno lino la azucena 9 

¿Do está el dorado lecho 9 
Los que ayer la servían ¿qué se han hecho 9 

Así, de mil terrores afligidos, 
Todos en larga noche se estremecen, 

Y apenas se adormecen, 

Cuando ya en los oídos 
Suena al primer albor de la mañana 
El eco funeral de la campana 

Quien despierta, y su pecho 
Viendo de rojas manchas salpicado, 
Al punto horrorizado, 



2 Imitación del Profeta Habacuc El abismo dio su voz» la 
profundidad alzó sus manos Cap in, vers X 



[20] 



ANTOLOGIA 



¡E&carlaUival exclama desde el lecho, 

Y a bu voz repentina 

Todos huyen gritando: ¡Escarlatina 9 

La prole de Esculapio se confunde, 
Y las tinieblas de su error no aclara, 

Y el mal acrece, y cunde, 
¿Quién, 4 ay Dios* nos ampara, 

Si los hijos del arte en competencia 
Divagan en la sombra de su ciencia ? 

En tan aflicta suerte, 
Cercada de la parca y sus despojos. 

Vuelve, ¿oh patria 1 los ojos 
A Aquel que es solo sabio, solo fuerte, 

Y es el único medio, 

Que el que te ha dado el mal te dé el remedio 

Vuelve ya presurosa en su amargura 
Ve cual tendió su mano al israelita 

Con paternal ternura, 

Pero también medita 
Que le dijo con eco tempestuoso 
Soy el Señor, tu Dios, fuerte y celoso 6 

Porque en au fe confía 
Vence David al bárbaro gigante, 

£1 concede triunfante 
A Jehú las victorias más la impía 

Jeaabel obcecada 
Fue por hambrientos perros devorada 



3 Exodo Cap 30 Vers S 



[21] 



FRANCISCO ACUITA DE FIOtJEROA 



Con diez plagas, que anuncian sus furores* 
Intima a Faraón que endurecido, 
Se obstina en sus errores, 
Y cuando al escogido 
Pueblo va a devorar con torpe enojo, 
Le sepulta en las ondas del mar rojo 

Allí el tirano mismo, 
Sus carros, sus caballos y guerreros, 

En remolinos fieros 
Bajaron como plomo al hondo abismo, 

Que henchido de repente 
Extendió, rebramando, su comente 

Tú solo, sí, mi Dios, fuerte y piadoso, 
A la patria infeliz salvar pudieras, 

Tú que oyes bondadoso 

Las preces lastimeras, 
Mas ¿ay del pueblo impío a quien desamas, 
Si en tu íuror tu indignación derramas 1 

Oye, pues, su lamento, 
Y el hondo cáliz de tu grande ira 

Retira, ¿oh Dios 1 retira, 
Purificando el aura con tu aliento, 

Por que en tu templo santo 
Resuene de alegría el dulce canto 



[221 



i 



ANTOLOGIA 



LA LETRA M 



Soy, entre vanag hermanas, 
La más ancha, pues entre ellas 
Va ostentando mi figura 
Dos jorobas y tres piernas 

Si a orillas del mar me miro, 
Nadie en sus aguas me encuentra 
Y estoy en el firmamento 
Con duplicada presencia 

Sin mí volaría el alma 
De leves plumas cubierta, 
Y, en fin, si al arte me aplican, 
Seré terrible en la guerra 1 



1 La palabra olma, sin la m, queda ala, y a la vez arte, 
añadiendo M, en Marte 

[23] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



HORACIO 

ODA 8 a , LIBRO 39 

A Mercurio 
Traducción estricta 

Mercurio, a cuya ciencia 

Y docto magisterio, 
Dócil Amphión debiera 

Mo\er las rocas con divino acento, 

Y tu, cóncava lira, 
Delicioso instrumento, 
Que sonora produces 

De siete cuerdas armoniosos ecos, 

Ni acorde, ni parlera, 
Fuiste, 4 oh lira r en un tiempo, 
Mas hoy ya solemnizas 
Ricos banquetes y sagrados templos 

Inspírame sonidos 
Numerosos y tersos, 
Porque Lide indulgente 
Preste atención y oído a tus acentos 

Tú en pos de tí pudieras 
Los tigres y los cerros 
Arrastrar, y en su curso 
Detener los veloces arroyuelos 



[24] 



ANTOLOGIA 



A tu potente magia 
Vio adormecerse Orfeo 
Al Cervero implacable, 
Guarda feroz del espacioso Averno, 

Cuya funal cabeza, 
Cien culebra& emendo, 
Por la trilingüe boca 
Exhala podre y corrompido aliento 

Aun de Ixión y Ticio 
Loí rostros macilentos, 

Con expresión forzada. 
En medio a sus martirios, sonrieron, 

Y el tonel fatigoso 
Quedo enjuto un momento. 
En tanto que extasiabas 

A la3 Danaides con divinos ecos 1 

Oiga Lide su crimen 

Y el notorio tormento, 

Y el tonel horadado 

Que llenar deben con afán eterno 

Y los fatales hados 
Seguros, aunque lentos, 
Que infalibles amagan 

A los delitos en el Orco fiero 



1 Las Danaides fueron 50 hijas de Danao, que se casaron 
en un día con los 50 hijos del rey de Egipto y en la primera 
noche degollaron a sus maridos excepto Hypermenestra que 
liberto a su esposo Linceo Su castigo es el trabajar en vano 
y sin descanso, para llenar de agua un tonel horadado por 
el fondo 



[25] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



j Impías ' ( Ciertamente, 
¿Que más hacer pudieron 9 ) 
Feroces trucidaron 
A sua consortes con agudo hierro 

Una entre todas, digna 
Del sagrado Himeneo» 
Mintió al perjuro padre 
Y ennobleció su engaño y sus recuerdos, 

Que al caro esposo dijo 
i Levántate, Lynceo* 
l Despierta, no te asalte, 
Donde no temes el eterno sueño! 

Frustremos la venganza 
De tu pérfido suegro, 
Engaña a mis hermanas, 
A esas nefarias, corazón de acero, 

Que cual fieras leonas 
Caen sobre loa becerros, 
Asi, ¿oh dioses' degüellan 
Uno por uno a sus esposos tiernos 

Yo más sensible que ellas, 
No te heriré, ni pienso 
Guardarte en este alcázar, 
Pues no puedo guardarte aquí en mi pecho 

Aunque agobie mi padre 
Con cadenas mi cuerpo, 
Porque al mísero esposo 
De lástima y amor salvé del riesgo, 

[26] 



ANTOLOGIA 



Aunque sobre una armada 
Me relegue severo 
A gemir, de Numidia 
En los campos lejanos y desiertos, 

Huye doquier te lleven 
Tus pasos y los vientos 
Noche y Venus te ayuden, 
Huye, bien mío, con dichoso agüero, 

Y allá en memoria mía, 
En fácil mausoleo, 
Inscribe un epitafio, 
Que eternice en el mármol mi lamento 



[271 



FRANCISCO ACUÑA PE FIGUEBOA 



LA MADRE AFRICANA 
Oda 1 

"Tairai je ees enfants de la me africana e 
"Qui cultrvent pour nous la terre amcncaine 9 
DjfferentB de couleurs, lia ont les memes droits, 
*'\ous memes, contre >ous, les annez de vos lois rí 

DELiLLfc — Poema La Desgracia 
y la Piedad, canto I o 

¿Y así, cruel pirata, así te alejas, 

Robándome tirano 
Los hijos y el esposo ? ¿Así inhumano 
En desamparo y en dolor me dejas 9 
|Ay r | vuelve, vuelve' En mi infeliz cabana, 

Donde te di acogida, 
i Ve cuál me dejas como débil caña 
Del huracán violento combatida f 

Vuelve, entrañas de fiera, 

Que por mi mal viniste, 
Llévame a mi también, y al meno9 muera 
Con mis prendas amadas Mas, 4 ay triste 1 
Ya no espero ablandar tu pecho duro 

Con lamentos prolijos 
jTu no sientes amor ni tienes hijos 1 



1 Estos versos los publiqué en execración del bárbaro co- 
mercio de negros» que en contravención de la ley de liber- 
tad y abolición de este tráfico, seguían haciendo varios es- 
peculadores y muy especialmente el buque llamado el Aguila, 
que Con bandera oriental fue a la costa de Africa a tan re- 
probado comercio 



128] 



ANTOLOGIA 



¿Y es posible que el sol resplandeciente 

Que ostenta esa bandera 
Llegue a estas playas por la vez primera 
A autorizar un crimen tan patente ? 
jOh globo celestial, que esplendoroso 

Dominas en las cumbres, 
Oscurece tu luz, y al monstruo odioso 
Sólo sangriento y con horror alumbres 1 

Mas, jay r jqué nue\a pena 

Descubren ya mis ojos' 
He aíh el arca y las flechas, que en la arena 
Del asalto traidor fueron despojos, 
i Infeliz compañero, tú ignorabas 

Que esos blancos altivos 
Proclaman libertad, y hacen cautivos 7 

De esta suerte la mísera africana 

Se queja inútilmente, 
Mientras su na\e apresta indiferente 
El traficante vil de carne humana 

Y truena el bronce, y su clamor repite, 

Que el clamar la consuela, 
Mas el Aguila, en hombros de Anfitnte 
Suelta las alas, y al estruendo vuela 

Al punto encadenados 
Los cautivos ge miran, 

Y al fondo del bajel desesperados 

Los lanzan sin piedad, y ellos suspiran, 
Mientras que la infeliz desde la peña 

Se arroja y da un lamento, 
Que en pos de la alta popa lleva el viento, 

[39] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



CANCION SECULAR DE HORACIO 

Traducida y publicada para solemnizar las fiestas nacionales 
de la Constitución en su aniversario del 4 de octubre de 1834 

A FEBO Y DIANA 
(Cantan ambos coros de niños y niñas) 

jOh refulgente Febo, oh casta Diana 

De las selvas señora, 
Astros lucientes que el mortal adora' 

De la gente romana 

A vuestras aras puesta, 
Oíd el voto en la sagrada fiesta, 

En que de las Sibilas providentes 

Ordenan los cantares 
Que a los dioses de Roma tutelare», 

Infantes inocentes» 

Vírgenes superiores, 
Entonen himnos y tributen flores* 1 

CORO DE NIÑOS 

Sol que desde tu carro luminoso 

Fecundas la natura, 
Ya ostentes o ya ocultes tu luz pura, 

Objeto mis grandioso 

Que el pueblo de Quinno 
Jamás alumbre tu poder divino. 



1 Esta canción se cantaba en Boma en la solemne fiesta 
secular, por dos coros de lo más distinguido de ambos sexos 

C30] 



ANTOLOGIA 



CORO DE NIÑAS 

¡Oh Diana, que al feliz alumbramiento 

Presides bienhechora. 
Sé de las tiernas madres protectoral 

Y ensalce nuestro acento 
Tu alabanza divina. 

Bien te nombres Fecunda o bien Lucina 

La sucesión romana innumerable 
Bajo tu amparo crezca, 

El la ley del Senado favorezca, 

Que dando al sexo amable 
Conyugales cadenas, 

Iguale nuestra prole a las arenas 

AMBOS COROS 

Porque el futuro tiempo repitiendo 

Su giro majestuoso 
Cada ciento y diez años, más dichoso, 

Vuelva feliz, trayendo 

Los himnos y alegrías 
Por tros serenas noches y tres días, 3 

Y vosotras, [oh Parcas' de infalible 

Y fatídico acento, 

Tenga lo que anunciasteis complemento 
Al tiempo imprescriptible, 

Y a par de los pasados, 
Seguid hilando venturosos hados. 



2 Los sacerdotes sibilinos por adular a Auguato, interpre- 
taron los oráculos de modo que las fiestas seculares caye- 
sen en tiempo de aquel emperador, decidiendo que el siglo 
debía tener 110 años 

[31} 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



En ganados y frutos abundando, 
A Ceres y Pomona 

Brinde la tierra espléndida corona 
De espigas, sustentando 
Sus procreos y aumentos 

Salubres aguas y templados viento* 

CORO DE NIÑOS 

Mitiga, joh blando Febo T el ardoroso 

Esplendor de tu llama 
Oye a los niños, cuya voz te aclama 

CORO DE NIÑAS 

Y tú, planeta hermoso. 
Rema de las estrellas, 
Oye, candida Luna, a las doncellas 

AMBOS COROS 

Si Roma es obra vuestra, bi arribaron 

A la etrusca ribera 
Las falanges troyanas, que doquiera 

Los númenes salvaron, 

Si obedeciendo al cielo, 
Fundaron su ciudad en nuestro suelo, 

A loe que el pío Eneas conduciendo 
Desde Troya incendiada, 

Por medio de las llamas, con su espada, 
Libre camino abriendo, 
Les ofreció tendrían 

Un imperio mayor que el que perdían, 

[32] 



ANTOLOGIA 



Dad a la juventud, |oh soberanos 

Númenes protectores 1 
Costumbres y virtudes superiores, 

Descanso a los ancianos, 

Y a la romúlea gente 
Hijos, riqueza, y gloria permanente, 

Y el que de blancos toros grata ofrenda 

Os tributa ante el ara, 5 
De Venu9 y de Anquises, sangre clara, 
Reme, y su imperio extienda 
Tigre en la lid, osado, 

Y apacible deidad en el postrado 

Ya por tierra y por mar despavorido, 
Al romano denuedo 

Y a la altana segur respeta el medo, 

Ya a ley se han sometido 
El escita insolente 

Y el que del Indo bebe en la corriente, 

Ya la fe, paz y honor* y la olvidada 
Virtud en nuestro suelo, 

Y el antiguo pudor tornan del cielo, 

Ya en la patria adorada, 
Luciendo un siglo de oro, 
Difunde la abundancia bu tesoro 

CORO DE NIÑOS 

Y el adivino Febo decorado 

Con su arco rutilante, 



3 Mientras en el atrio del templo se cantaba este himno, 
Augusto César, descendiente de Anquises y Eneas estaba 
dentro presentando el sacrificio a los dioses 



[33] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



De las Pimpleas director amante, 
Al que aliviar es dado, 
Con saludable ciencia, 

De los cansados miembros la dolencia, 

Si favorable al templo Palatino, 
Si al Lacio delicioso 

Y al romano esplendor mira afectuoso, 

De Augusto el gran destino 
Eternice seguro 
En la región inmensa del futuro 4 

CORO DE NIÑAS 

Y Diana, cuya fúlgida diadema 

Desde el Algido monte 

Y el Aventino alumbra el horizonte, 8 

Favorezca suprema 
A los quince varones, 

Y atienda de la infancia a las canciones 

AMBOS COROS 

Ya de Febo y de Diana terminado 

El himno de alabanza, 
Lleva el coro la plácida esperanza 

Que Júpiter sagrado 

Y las sumas deidades 
Derramen sobre Roma sus bondades 



4 Augusto había levantado un templo sobre el monte Pa- 
latino 

5 Diana tenia su templo sobre el Aventino y era mirada 
como protectora de éste y del monte Algido 

6 Quince eran en aquella época los sacerdotes depositarlos e 
Intérpretes de los libros Sibilinos 



[34] 



ANTOLOGIA 



LA MALAMBRUNADA 1 

CANTO PRIMERO 
EL PROYECTO Y MALAMBRUNA 

ARGUMENTO 

Concibe Malambruna la alta idea 
De la conspiración del viejo bando 
Un enjambre de brujas la rodea, 
A las que arenga con furor mfando 
Citan éstas las viejas de pelea 
Que en brazos de Morfeo están roncando 
Salta un ratón , lo atrapa Cervermo, 
Mas ella se arma, y sale en su pollino 

1 

No el sangriento combate de Lepanto, 
Ni del troyano el hórrida destino, 
Ni del griego Jasen la empresa canto 
Arrebatando el áureo Vellocino, 
Mas la guerra, los odios y el espanto 
Que vio el mundo en el bando femenino, 
Por negra envidia e infundadas quejas 
Que alimentaban las tremendas viejas 



1 El autor había publicado en el tercer tomo del "Parnaso 
Oriental" un fragmento de este poema, pero ahora va aquí 
mejorado y aumentado muy extensamente 



[35] 



- FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEHOA 



AI atónito mundo, en ronco acento. 
Diré las iras y el furor salvaje 
Del ejército infando, que sangriento 
Quiso a las ninfas inferir ultraje, 
Cantaré rudamente su escarmiento, 

Y afinando los tonos del lenguaje, 
Ofreceré holocaustos a las bellas 
Alzando su renombre a las estrellas 

Con plazo perentorio, y prontamente, 
Queréis, Donna, que en estrofas bellas 
Un poema bombástico os presente 
Del combate de ancianas y doncella*, 
Mirad que a un pobre vate así repente 
No es posible soplar y hacer botellas • 
Mas yo cedo, y si el mundo me acrimina, 
Responderé que lo mandó Donna 

En tan duro conflicto yo os imploro 
Turbio Plutón y Apolo esclarecido, 
Porque ora discordante, ora sonoro, 
Imite al vano asunto en el sonido, 
Venga una musa con su flauta de oro, 

Y un vestiglo con cuerno retorcido, 
Para hacer resonar en eco alterno, 
Unas veces la flanta, otras el cuerno 

De tiempo inmemorial, no pocas viejas 
f Vergonzosa excepción de las matronas), 2 
Que siendo en realidad duras cornejas, 
Quieren aparecer blandas pichonas, 



2 Esta prudente restricción, y otras que ge verán más 
adelante relevan al autor de toda injusta reclamación de 
parte de las señoras ancianas que se consideran juiciosas 



[36] 



ANTOLOGIA 



Miran con ojeriza y forman quejas 
De las ninfas que eclipsan sus personas, 
Pretendiendo que el sexo masculino 
En lugar de jamón coma tocino 

Con igual ojeriza y mal deseo, 
La altiva MaJambruna el rostro huraño 
Fruncía al contemplarse sm empleo, 
Pues ya no son sus goces los de antaño, 

Y en tanto que entregadas a Morfeo 
Duermen las ninfas sin temer su daño, 
Ella sañosa, y escupiendo espuma, 

Se agita des\elada en blanda pluma 

De torvos ojos y hórrido talante 

Y con sesenta inviernos sobre el alma 
Esta vieja ardorosa y arrogante 
Meditaba de amor turbar la calma 
Era en su idea un aguijón punzante 
Vivir sin goces y morir con palma, 
Pues en diez años que de viuda lleva 
Dicen que había criado palma nueva 

Grabado en su hondo^edho permanece 
Royéndole implacable cual gusano, 
La idea del desprecio que padece, 

Y el olvido y desden del hombre insano, 
Recuerda que en sus aras ya no ofrece 
Dulces ofrendas el voluble humano, 

Y hasta las heces del veneno apura, 
Al contemplar marchita su hermosura 

ifc ¿Sera acaso," exclamó con ira ingente, 
"Que una joven que emboba a diez cortejos 



[37] 



FRANCISCO ACWA DE FIGUEHOA 



"Tenga algún talismán que al hombre tiente, 
"O que iguale en saber a cuerpos viejos 9 " 
Cuerpos que engullirían ciertamente 
Los hombres a manera de conejos, 
Cuerpos con tanta roncha y tanta grieta, 
Que cada arruga forma una maleta 

Nosotras, que otro tiempo hemos tenido 
"De los hombres ofrendas reverentes, 
"¿Podremos los halagos de Cupido 
"Usurpados mirar indiferentes 9 
"¿Veremos nuestro imperio reducido 
"A raquíticos viejos pestilentes, 
"Que si acaso se arriesgan en honduras, 
"Por falta de candil quedan a oscuras 9 " 

Esto dijo la vieja, y cual cachorro, 
Rechinando las teclas o raigones, 
Con una voz tembleque como chorro 
Que se quiebra entre guijas y terrones, 
Rasgando airada la escofieta o gorro, 

Y alteradas las lívidas facciones, 

Dijo al fin entre encías, no entre dientes» 
"Perezcan mis rivales insolentes M 

Y lanzándose en su idea 
A un porvenir de barullo. 
Revuelve en su loco orgullo 
Planes de dominación 
"Seré la Restauradora 

Del viejo bando," exclamaba, 
"Y a mi dominio sin traba 
"Llamaré Federación, 



[38] 



ANTOLOGIA 



"Federación, patriotismo, 
"Constitución, 4 vanos nombres! 
"He aprendido de los hombres, 
"Sólo el mando es lo real 
"Ellos daránme hasta el quilo, 
"Algo dejaré a mis viejas, 
"Que también si alzaren quejas 
"Tendrán cadalso y puñal 

"Pondré en las aras mi imagen, 
"Me ensalzará la Gaceta, 
"Que a la virtud con careta 
"Aplaude el vulgo servil 
"Tal vez un cetro mis garras 
"Empuñen. mas ¿qué prefiero' 
"Aun no es ocasión, primero 
"Caiga el bando juvenil " 

"Pues que caiga," repite, y con despecho 
Sobre el siniestro codo se sustenta, 
Incorpora su mole, y se oye el lecho 
Crujir bajo la masa corpulenta, 

Y esperando sacar honra y provecho 
De su plan endiablado, se calienta 

Y arroja con furente desalmo 

Una mano al jubón y otra al corpino 

La ropa en el desorden y presteza 
En sus trémulas manos se trabuca 
Ya lleva un escarpín a la cabeza, 
Ya ensaya en una pierna la peluca, 
Vístese, finalmente, se espereza, 
Salta del pabellón la enorme cuca, 
El elástico muelle da un gemido, 

Y queda un pozo en el colchón mullido 



[391 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Pendiente cabe el lecho un cuerno había 
0 desfondado polvorín, que al punto 
Descuelga y toma la iracunda arpia, 
Recordando con el a su difunto, 
El cual del Orco en la región sombría, 
Por ciertas circunstancias que no apunto, 
Atascado en la puerta por los cuernos, 
Lo entraron desmochado en los infiernos 

La torpe Malanibruna, que el progiama 
De su revolución forja y depura, 
Al vei el cuerno > la desierta cama, 
Hace extremos de rabia v de locura, 

Y ciega en el incendio que la inflama, 
Una jo\en rival se le figura 

Su sombra, que la luz pinta en la alfombra, 

Y cieira a mojicones con su sombra 

Tal se lanza con barbaia locura 
A la sombra fugaz, la vieja bizca, 
Cual Mendo en un espejo su figura 
Maulla con furor la gata arisca. 
Los fosfóricos ojos, con bravura 
Le lucen, y la araña, y la mordisca, 
Creyendo, en la ilusión que la arrebata, 
Que en el terso cristal ha> otra gata 

Mas, tornando en su acuerdo Malambruna, 
Después que anduvo moqueteando al suelo, 
Torvos los ojos y la faz perruna, 
Corre hacia el campo con furioso anhelo, 
Todo es silencio la naciente luna 
Alumbra apenas en el alto cielo, 
Cuando la vieja, de furores llena, 
infla la boca y la trompeta suena 



[40] 



ANTOLOGIA 



Al destemplado acento que en los cerros 
Reproducen loa ecos cual mugido, 
Responden los ladridos de los perros, 

Y de lechuzas el fatal chillido, 

Toca otra vez el cuerno, y de cencerros 
Se ove a los lejos áspero sonido, 
Muévese el aire, y a la vieja atenta 
Un enjambre de brujas se presenta 

Como el velamen del bajel, que airado 

Sacude el mar o el viento reciamente, 

Así de tantas alas agitado, 

Con fatigoso afán gime el ambiente, 

Hace alto el escuadrón, y un monstruo alado, 

" 4 Oh Malambruna 1 '* exclama de repente, 

Y atónitas las brujas, una a una 
Repiten u | Malambruna ' { Malambruna 1 " 

Murciélago y cabrón el monstruo odioso, 
Con enroscadas víboras por gola, 
Tiene en la testa un cuerno luminoso, 

Y una cara en la frente y otra en la cola, 
Mueve del rabo el cascabel ruidoso, 

Y cada cual con grande batahola 
Desciende de la escoba en que cabalga, 
Aplicándole un ósculo en la nalga a 

Allí se ven en formas diferentes, 
Chocantes a la vista y al olfato, 
Brujas medio mujer, medio serpientes, 
Otras caras de chivo y pies de pato, 



3 En esta descripción de brujas y sus ceremonias «1 autor 
ha seguido a loa más notables o extravagantes demonógrafos 
que han escrito sobre la materia 



9 



[41] 



FRANCISCO ACUÍtA DE FIGUEROA 



Un vestiglo con crestas prominentes, 
Largo de hocico v de nances chato, 
Da una vuelta en redondo, arrastra un ala 
Y su espolón un círculo señala 

En torno de una marca misteriosa 
En cuclillas la chusma toma asiento, 
Con un sordo rumor, como frondosa 
Enramada que agita el manso viento, 
Prepárase la vieja sediciosa 
Para arengar, y en ademán atento 
El que preside al cónclave maldito, 
Con el rabo en la boca, dice " j Chito f " 

"lO tú r " exclamo con pasión 
La vieja, "Satán potente 
"Y vosotras, dignamente 
"Entusarías de Plutón, 

"Si en ofrenda apetecéis 
"Odio y sangre, oíd mis quejas 
"Protegedme, y de las viejas 
"Hartas ofrendas tendréis 

"Relegadas al desden 
"De los hombres las ancianas, 
"Ya sus venerables canas 
"En triste receso ven, 

"Recibiendo en caso tal 
"Fríos respetos sociales, 
"Ofrendas insustanciales 
"Que se vuelven agua y sal, 



[42] 



ANTOLOGIA 



"Mientras loa panales son, 
"¡Oh rabia' para esas locas, 
"Que con dengues y carocas 
"Malogran su fruición. 

w ( Insensatas * Si yo voy 
"Al infierno, será en coche 
"¿Qué importa el vulgar reproche 
"Si yo satisfecha estoy 9 

"En tanto, la vanidad 
"Sufre al ver adoradores 
"Rendir a ellas sus ardores 
"Y a nosotras su frialdad 

"Nosotras, por cuyo amor, 
"Alia en tiempos de Zeballos, 
"Disputaban como gallos 
"Los hombres con fe y ardor, 

"Que brillábamos doquier 
"Al paspié, y a la tirana^ 
"Y el de fraque, o de sotana, 
"Probaban nuestro valer, 

"¿Nosotras, pues, tolerar 
"Podremos tan poro aprecio, 
"Y en olvido torpe y necio 
"Imbéciles vegetar 9 

"¡No 1 ni es posible sufrir 
"Tan inútil existencia, 
"Colmada está la paciencia 
"Gozar de amor, o morir 



[43] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



"Haya una revolución 
"Que a la3 ninfas extermine, 
"Y el sol mañana ilumine 
"La nueva restauración 

"Del gran sistema senil 
"La Defensora ser quiero, 
"Sin que el influjo extranjero 
"Intervenga en mi redil 

"Mis viejas secundaran 
"Mi plan por su conveniencia, 
"Que el desenfreno y licencia 
"Sus alicientes serán 

"Simbolizando en la unión 
"Los granos de la mazorca, 
"Con puñal, veneno y horca 
"Sustentarán mi razón 

"Y no penséis que al poder 
"Aspiro, ni al matrimonio, 
"No soy tonta joh gran demonio r 
"Aunque vetusta y mujer 

"Para esta empresa alcanzar 
"Pido vuestro auxilio infando, 
"Y que a las viejas volando 
"Vayáis mi furia a inspirar 

"Tal vez por necia virtud 
"Mil ancianas se resistan, 
"No importa |Con las que asistan 
"Triunfara la senectud ! " 



[44] 



ANTOLOGIA 



Al llegar la vieja aquí, 
Toma un polvo, cobra aliento, 
Y con enérgico acento 
Prosigue elocuente así 

"No pretendo el auxilio, ni lo imploro, 
"De ancianas que prefieren en la holganza 
"El necio miramiento del decoro 
"Al heroico placer de la venganza, 
k Viejas que tiemblan del clarín sonoro, 
"Viejas que asusta la bruñida lanza, 
4C Y que sordas al eco de mis quejas, 
"Las miro indignas de llamarse viejas 

"Suene el fatal momento* ya las horas 
"Urgen a la venganza, ya imagino 
"Mirar entre mis uñas \engadoras 
"Derrengadas las ninfas que abomino, 
"Y sabed que si somos vencedoras, 
"Una hecatombe de ellas os destino 
"Por que os hartéis de sangre Esto aseguro 
"Y ante el tremendo Lucifer lo juro " 

Así habló Malambruna, y el Cornudo 

"¡ Maldición ! " exclamó con voz tremenda, 

"El caso es intrincado y peliagudo, 

"Mas yo acepto tu súplica y tu ofrenda 

"Prevalezca por ley la del embudo, 

"Para que el mundo mi poder entienda 

"j Guerra a muerte ' Yo parto con mis brujas 

"A despertar el bando de curujas" 

Esto dijo el demonio, y un tronido 
Infecta el aire en humo y alcrebite, 



[45] 



FRANCISCO ACUflA DE TIGUEROA 



Tiembla el polo, y se agita conmovido 
El ondulante seno de Anfitrite 
El monstruo, de sus brujas circuido, 
"Emen-hetan, emen hetan," repite, 
Con la siniestra pata bate el suelo, 
Sacude el cascabel, y toma el vuelo 

Absorta en su lugar quedó la vieja, 
Fijos, los ojob y el oído atento, 
Ora a la luz del cuerno que se aleja, 
Ora al sonido que le trae el viento. 
Mas cuando ya de percibirlo deja, 
Volviendo de srJ asombro en un momento, 
Dijo en tono vulgar la vieja zamba 
"jHava guerra y barullo, qué caramba 1 " 

Entonces descendiendo de la cumbre 
Se arremanga el ropaje v toma el trote, 
Sin que sientan sus piernas pesadumbre 
Ni doble a doce lustros el cogote, 
De la pálida luna a la vislumbre, 

Y tratando su cuerpo al estríe ote, 

Vuelve hacia su mansión, en donde encierra 
La tremenda armadura de la guerra 

Desde larga distancia oye el ladrido 
De su fiel Cervermo, que esta alerta, 

Y no como el Trifauce, al que dormido 
Dejó Oríeo, y con cada boca abierta, 
El vigilante can la ha conocido, 

Y salta y gruñe por dejar la puerta, 
Mas con gran regocijo parte al cabo, 
Convulso el cuerpo v enroscado el rabo 

[46] 



ANTOLOGIA 



Llega y la hace mil íiestas como suele, 

Ya saltándole al muslo, ya al zapato, 

O el pía le lame o por detras la huele, 

Que no es muy melindroso en cuanto a olfato, 

Ella lo halaga, y luego lo repele, 

Mas con gozo que toca en arrebato, 

Corre > \uelve, y diez veces Cervenno 

Alzó la pata y profanó el camino 

Entra al fin en su casa Malambruna, 

Y sube hasta un recóndito sobrado, 
Separando a su can que la importuna, 
Pues no está para perros su cuidado, 
Este, como la vio de mala luna, 

Las orejas bajó desconsolado, 

Y repelido en sus caricias tiernas, 
La sigue con el rabo entre las piernas 

Allí una antigua caja a ver se alcanza 
A la luz de una triste veladora, 
Que a tener en su fondo a la esperanza, 
Pudiera ser la caja de Pandora, 
En ella, para un caso de ordenanza, 
Los marciales trebejos atesora, 
Algunos por sus manos construidos, 

Y otros, herencia de sus tres maridos 

Mordicantes olores el ambiente 
Esparce en torno de mastuerzo y ruda, 
Cuando ella asida al aldabón ingente, 
Suspendiendo la tapa, aprieta y suda, 
Mas una enorme rata de repente 
Salto tan formidable y bigotuda, 
Que aterrada la vieja cae de espaldas, 
Tapándose los ojos con las faldas 



[473 



FRANCISCO ACUÑA DE FI GÜERO A 



Parte el fiel Cervenno a la carrera, 

Y vieja, perro y rata, en la apretura, 
Reniega > ladra, y chilla en tal manera, 
Que era un día de juicio, o de locura, 
El fogoso animal con saña fiera 

A su presa persigue^ acosa, apura, 

La atrapa v sacudiendo enf mecido, 

La hace exhalar el último chillido 

El repentino susto ya calmado, 
Tornando a su arsenal, o arca profunda, 
Saca un morrión peludo y abollado, 
Cubierto de una huleada tapafunda, 
Lo contempla, y al cuero apohllado* 
Para aventarle el polvo, da una tunda, 
Luego ajusta a la hebilla la correa, 
Se lo pone, y ufana se pompea 

Forma su peto, y espaldar moirudo, 
Con dos zaleas, cada cual de a vara, 
De un plato de balanza hace el escudo, 

Y una alfajía por lanzón prepara, 
Pónese al cinto el asador agudo, 

Y un trabuco de caña de tacuara, 
Colgando al cuello, a fuer de parapetos, 
Una sarta de chapas y amuletos 

Guarnecido de pieles de conejo 
Vístese un mameluco de añascóte, 

Y con un embreado cordelejo 

De tres dobleces preparó el chicote, 
Al pasar de esta guisa ante el espejo, 
Vio al mismo Satanás con capirote, 

Y haciéndose la cruz corre al establo, 
Pensando que en su cara ha visto al diablo 



[48] 



ANTOLOGIA 



Enjaezando al asno, que arrogante 

La saluda a manera de trompeta, 

Con fieros ojos y feroz talante, 

Sale al campo estribando a la jineta, 

Palidece la luna vacilante, 

Tiembla el suelo al compás de la maceta, 

Y obediente forzado, aunque mohíno. 
Queda aullando en la puerta Cervenno 

Sobre el asno, al que adornan negras bandas, 

Y fúnebres penachos juntamente, 
Como sombra fatídica en volandas 
Se mece Malambruna lentamente, 
Negro mandil, y negras hopalandas 
Cubriendo al animal hasta la frente, 
Parece aquella el Genio de las viejas 
Montado en una tumba con orejas 

De ancho cuello y cabeza, 
Corto de rabo y el mirar potente, 

El burro con fiereza 

Parece, inteligente, 
Conocer de su carga la grandeza, 
Que es pieza el animal ¿pero qué pieza ' 

En proyectos asninos 
Tal vez piensa también, y corre y salta, 

Sin errar los caminos, 

Sólo el habla le falta, 
Como a otros, viceversa, en sus destinos 
Falta el rebuzno para ser pollinos 

Porque si todos los que valen fueran, 
Sin hacer excepción de toga o farda, 



[49] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Con grande admiración doquiera se vieran 
Asnos de casacon, y hombrea de albarda, 

Y tal \ez ni estos versos me sirvieran 
Para librar mi bulto de la carda, 
Pudiendo en las mudanzas merecidas 
Tocarme las orejas del rey Midas 

Mas vuelvo a Malambruna, que al sereno 
Prosigue pensativa su camino 
Sobre el sabio animal, como Sileno 
Cuando marchaba en pos del dios del vir»o, 
Grandes planes medita, un campo ameno 
De glorias le presenta su destino 
Federación al uso de Guinea, 

Y omnímodo poder, tal es su idea 



[50] 



ANTOLOGIA 



CANTO SEGUNDO 
EL ARMAMENTO DE LAS VIEJAS 

ARGUMENTO 

Por diabólico influjo van llegando 
Las falanges de viejas temerarias, 
El descanso y el lecho abandonando, 
Donde algunas no estaban solitarias, 
Malambruna y Falcomba disputando 
Ceden de P aliforme a las -plegarias 
Se hace una votación, calman las quejas, 
Y a un consejo en el monte van las viejas 

II 

Llega la vieja al sitio, y el jumento, 
Al que afloja la cincha y desenfrena, 
Sacude el lomo, ) con sonoro acento, 
Que otros llaman rebuzno, el aire atruena, 
En esto, aquí y allí se ven sin cuento 
Venir viejas como animas en pena, 
Pareciendo a lo lejos en patrullas 
Tristes bandadas de nocturnas grullas 

¿No has visto cuando nube tempestuosa 
Se interpone a la luz del claro cielo, 
Resbalarse una sombra vaporosa 
Figurando otra nube sobre el suelo 9 



t51] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



Así la muchedumbre silenciosa 
Viene cubriendo el campo, con recelo 
Malambruna las ve, frunce las cejas, 

Y duda si 9on nubes o son \iejas 

La primera que llega es Curtamona, 
Vieja fornida, armada de una tranca, 
Desabrochado el pecho, y por valona 
De púas guarnecida una carlanca. 
Vn \erso bacanal canta o pregona 
Con ronco acento que del pecho arranca, 

Y entre ramos de parra y de tabaco, 

Por blasón de su arnés tiene al dios Baco 

Sin casco ni morrión, la intensa frente 
Ciñe un tosco cendal, pues su bravura 
Contra débiles ninfas no consiente 
Otra defensa que su tranca dura, 
Mas no es el bien común lo que en su mente 
La compele a mezclarse en tal diablura, 
Que también ha aprendido de los hombres 
De unión, ley e igualdad los vanos nombres 

Siguen su marcha, en batallón unido, 
Con grotescas figuras cien sayones, 
Todas con el garrote prevenido, 

Y con bombas de pipas por cañonea, 
Con dos cueros de vino está Cupido 
Bordado en la bandera sin calzones, 

Y de uno y otro lado estos letreros 
"El vino y el amor andan en cueros" 

En esto, dos falanges aparecen, 
Resonando un clarín, y una zambomba, 



[52] 



ANTOLOGIA 



Y agitadas las auras se estremecen 
Al impulso que trémulo rimbomba, 
Las altas plumas al marchar se mecen 
Como fúnebres carros, y Falcomba 
Las precede con rústico talante, 
Mostrando su altivez en el semblante 

De sus ojos sañudos y agoreros 
Vaga la torva luz en dos cavernas, 
Que a merced de dos parpados ligeros 
Se apagan o se encienden cual lucernas, 
Un mandil como le usan los hacheros 
Le cubre desde el pecho hasta las piernas, 
En las que choca, y suena formidable. 
La vaina de latón del ancho sable 

De cuero de tigre tiene 
Las botargas y el ropón, 

Y un rojo moño en la gorra 
En forma de coliflor. 

Capaz de embestir se mira 
No sólo a ninfas, sino 
Al toro que echando llamas 
Puso en conflicto a Jasón 

Comadre de Malambruna, 

Y envidiando su esplendor, 
En su honda idea fermentan 
Los planes de su ambición 

Pues doquier que el diablo mete 
La cola, siempre se vio 
Surgir con feroces iras 
La discordia y desunión 



[53] 



FRANCISCO ACtTttA DE FIGUEHOA 



Trescientas viejas comanda 
De afpecto altivo y feroz. 
Que armadas hasta los dientes 
Inspiran pasmo y temor 

Llegan luego, con sable y con macana, 

Cien miñonas que viene conduciendo 

Arcisona, fornida catalana, 

De cuerpo grande y de mirar horrendo, 

£1 sueño la subyuga, pero ufana 

Se anima a las venganzas, v entreabriendo 

Los ojos o eclipsadas claraboyas, 

Decía fí ¡ Voto á neu ? ¡ morían las noy as f9> 

Mas al fin, cuando apenas perezosa 

Los soñolientos parpados levanta, 

Apóyase en su lanza poderosa 

Que hace cimbrar la enorme marimanta, 

Las quijadas despliega vagarosa 

Enseñando el esófago y garganta, 

Y antes que el diablo en ella se le meta, 

Un garabato en cruz se hace en la jeta 

Otro escuadrón se ve que numeroso 
Por una cuesta con silencio baja, 
El son de sus pisadas pavoroso 
A medido compás sirve de caja, 
Le rodea y excita fatigoso 
Un bulto que a los otros aventaja, 
Con un sordo murmullo que resuena 
Como zangaño en tomo a la colmena 

Hacen alto, y el suelo desparece 
Con triste velo que a la vista engaña, 



[54] 



ANTOLOGIA 



Como sombra fatídica que ofrece 
En el profundo valle, alta montaña, 
Pareciera que atónita enmudece 
Presagiando su ruina la campaña, 
O que cubre en inmensa sepultura 
Un paño funeral a la natura 

Para atajar la luna esplendorosa, 

Y conocer quién manda aquellas viejas, 
Levanta Malambruna cuidadosa 

La mano en tejadillo hacia las cejas, 
Mas, 4 oh cuál es el gozo en que rebosa 
Cuando en las sueltas greñas o guedejas, 
En su habito parduzco y esclavina, 
Reconoce a la adusta Plutomna 1 

También la mira Plutonma, y cuando 
La reconoce en lo alto de un repecho, 
La hace señas, al viento tremolando 
La negra banda que le cruza el pecho, 
Corren luego a encontrarse, y en llegando 
Se dieron un abrazo tan estrecho 
Que abolladas corazas y rejillas, 
Les crujieron a entrambas las costillas 

De esta fiera alimaña es el pellejo 
De cascara de nuez o burda estraza, 
Su frente con siniestro sobrecejo, 

Y fruncida y sin muelas la bocaza, 
Las orejas en forma de conejo. 

La barba y la nariz como tenaza, 

Y rasas de pestañas y de cejab, 
Las niñas de sus ojos son dos viejas 



[55] 



FRANCISCO ACUfrA DE FIGUEROA 



Tal es la que comanda el veterano 
Regimiento de falsas mojigatas, 
De aquellas que fingiendo pecho humano 
Son, según el refrán, de noche gatas, 
En compacta porción cubren el llano 
Amenazando al cielo con bravatas, 

Y teniendo SU9 triunfos ya por ciertos, 
Cantan un de profanáis a los muertos» 

Vienen causando horror al mismo Marte 
Las viejas de Altamora con chamarras, 
Unas con su asador al talabarte, 

Y con sable o lanzón, las más bizarras , 
Traen un tigre pintado en su estandarte 
Que destroza a un cordero entre sus garras, 

Y un bstón en las gorras ancho v fuerte 
Con un lema que dice "¿Amor o muerte?" 

Baja en número grande por un cerro 
El fiero batallón de Salomona, 
Sociedad de cuchillo y tente perro, 
Donde todo demonio se empadrona, 
Su música es la caja y un cencerro, 
Su uniforme bombachas y chapona, 

Y traen pintado en el pendón de jerga 
Un fuelle, una mazorca y una verga 

Van llegando, por últijuo, doquiera 

Viejas a discreción y en pelotones, 

Que parece que el aire las lloviera, 

O que brotaran viejas los terrones, 

No es solo el bien común quien las moviera, 

Sino embrollas también y aspiraciones, 

Pensando entre el barullo y zinguizarra, 

En despojos y empleos echar garras 



[56] 



ANTOLOGIA 



Chambrota, Flamberga, 
Marcofa, Borruna, 
Conmbra y Lobuna, 
Cien otras, por fin, 
Sin fe ni conciencia, 
Por miras odiosas 
Acuden ansiosas 
Al fiero motín* 

Regir el Tesoro 
Pretende Caifana, 
Zandiota la Aduana 
Intenta obtener, 
Contratos y abastos 
Medita Garduña, 
Y todas la uña 
Esperan meter 

No pocas aspiran 
Al mando guerrero, 
Las viejas, empero, 
Del vulgo cerril, 
Cual maquinas ciegas 
Su causa defienden, 
Sm ver que propenden 
A un yugo más vil 

Cual levantan susurro bullicioso 
Los negros mangangas, así se advierte 
El enjambre de viejas numeroso 
En corrillos charlar de varia suerte, 
Todas tratan en lance tan premioso 
De nombrar generala sabia y fuerte, 
Y a pesar de Falcomba, una por una 
Dan sus votos y triunfa Malambruna 



[57] 



FRANCISCO ACÜÍ^A DE FIGtTEROA 



Echando espumarajos esta arpía 
Estrujar a las ninfas se propone, 

Y la nudosa tranca sacudía 

Que causaría espanto a Tisifone, 

"A esas viles muñecas," repetía, 

"El diablo ha de llevar. ¿Dios me perdone 1 " 

"i Que las lleve 1 " responde en tono brusco 

Plutonina la de hábito parduzco 

Con unas disciplinas la beata 
Que revolea en la siniestra mano 

Y en la diestra un trabuco sin culata, 
Infunde a todas su furor insano, 

Y la nariz en forma de batata, 
Henchida de polvillo sevillano 

Por dos anchas ventanas lanza en torno 
Espesos nubarrones como un horno 

Malambruna, que al orden 66 somete, 

Y que las formas remedar procura, 
De su segunda el cargo allí comete 
A Flamberga, de horrible catadura, 
Armada de macana y de machete, 
Imponente y siniestra es su figura, 
Mas esta distinción, como una bomba, 
Hiere la envidia de la vil Falcomba 

El Cuerpo de Dragones ae destina, 

Con grande aplauso, a la soberbia Andorra, 

Que parece, ambulante, una tonina, 

Armada de bastón y cachiporra, 

La Zancuda, con sable y jabalina, 

Las Húsares conduce a la camorra, 

Volando en torno del fatal caudillo 

Un mochuelo en lugar de CupidiUo 



[58] 



ANTOLOGIA 



Las viejas del suburbio las comanda 
La fuerte Harponda, de talante fiero, 
Bordada de murciélagos la banda, 

Y por dolman un cuero de carnero, 
Mas alzase entre todas Veneranda, 

Con plumas de avestruz en el sombrero, 

Y pendiente un facón del talabarte, 
Brandolfa conduciendo el estandarte 

jOh, cuántas marimachos distinguidas, 
De aspecto aterrador y de alma brava, 
En rangos subalternos confundidas, 
El nocturno planeta iluminaba* 
Viejas que compitieran, atrevidas, 
Con la que mas soberbia se ostentaba, 
Pero que de favor o intriga exentas, 
Quedaron de soldadas o sargentas 

Un imbécil vejete desgreñado, 

De rostro aflicto y facha hermafrodita, 

Es el solo varón que se ha enrolado, 

Y servir a las viejas solicita» 
Yerto para el amor, e inanimado, 
Su indecoroso apodo asi acredita, 

Y trae por caracha, pegado al peto* 
Un cartel de comedias y un decreto * 

Así que Malambruna considera 
Reunido su ejército ominoso, 
Le contempla y se goza, placentera, 
En ser móvil de asunto tan grandioso, 



4 Este era un vejete imbécil, cartelero, muy conocido por 
el feo apodo con que lo hacían rabiar los muchachos 



[59] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



Y sacando su ebúrnea tabaquera 
Con ademán pulido y majestuoso, 
Dando sobre la tapa un golpecillo, 
Toma dos narigadas de polvillo 

Luego, llamando al edecán vejete, 
Con aquel cierto apodo denigrante, 
Le ordena que \eloz como un cohete, 
A la Plana Mayor cite al instante 
Parte luego el estólido jinete 
Sufriendo una rechifla repugnante, 

Y haciendo citación por graduaciones, 
Las reúne y las lleva a tropezones 

"¿Qué intentará Malambruna 
"Con citarnos al consejo 9 
"¿Serán guerreras medidas 
"0 políticos manejos 9 

"¿Querrá instaurar asamblea, 
"Combinar un ministerio, 
"0 un club 9 " Tales calendarios 
Iba cada vieja haciendo 

Y ya Flamberga y Conmbra, 

Y otras con envidia y celos, 
Entre su circulo emplean 

La influencia y el cohecho 

Asi, aspira del Senado 
Sandorra al primer empleo 
Harponda al comisariato, 

Y Arcombrota a un ministerio 

[60] 



i 



ANTOLOGIA 



De obtener la policía 
Tronchuna abriga el deseo, 
Mientras Falcomba fomenta 
Más ambiciosos intentos. 

Así, excepto las imbéciles, 
Meditan, cual mas, cual menos, 
Sacrificar sus conciencias 
A las dietas o los sueldos. 

"jO yo o ninguna r> es el voto 
Que hace cada vieja, empero, 
Con aparente viejismo 
Disimulan sus proyectos 

Treinta ancianas componen el cortejo, 
De aquellas de saber más eminente, 
Que acostumbran zurcir su estilo añejo 
Con mucho de ¡velai, hoch, y valiente 1 
Cual camina altanera, con despejo, 
Cual se arrastra, pujando lentamente, 

Y entre las treinta arpías o vestiglos, 
Componen, ambulantes, veinte siglos 

Llegan, pues, donde estaba Malambruna, 
A la que hacen su venia reverente, 

Y obtienen el honor y alta fortuna 
De darle un beso en la rugosa frente, 
Ella a hablar se dispone, cada una 
Se sienta al rededor, y atentamente, 
Suspensa de los labios de la vieja, 

La escucha con la mano tras la oreja 



[61] 



FRANCISCO ACTJftA DE FIGUEROA 



Pero es tan misteriosa en locuciones, 
Y tal romanticismo la sofoca, 
Que de puro preñadas, sus razones 
Andan con las barrigas en la boca 
"Capitanas " les dice, estas legiones 
"Que un talismán satánico convoca, 
"A una alta empresa a dirigir me obligo 
"¿Nuestro es el porvenir ' l bastante os digo T 

"Santa es nuestra misión, de ensueños de oro 
"Surge etérea visión, con blanda brisa , 
"t Maldición y anatema r ya insonoro 
"Ruge el volcán, y el caos se divisa" 
A tales frases, el vetusto coro 
Murmura entre raigones con sonrisa 
"jVa\a ] que este demonio en sus relatos 
Nos dice mucho, y nada entre dos platos 

Mas ella prosiguió "Por ora dejo 
"De exponer palpitante nuestro ultraje, 
"Y el voto popular En el consejo 
"Lo haré al extenso y en mejor lenguaje 
"Esto, de mi moción, es un bosquejo 
"Yo exornaré mi idea en un mensaje, 
"Donde puede un ingenio que no es manco, 
"Hacer lo verde azul, lo negro blanco 

"Mas ya el velo nocturno descorriendo 
"Viene la aurora con sus manos bellas, 
"Muy pronto ante la luz despareciendo 
"Se eclipsarán la luna y sus estrellas, 
"Vamos a un sitio oculto, porque entiendo 
"Que no debe alarmarse a las doncellas 
"Aquí hay riesgo Tratemos en holganza 
"El plan de la política y venganza 



[62] 



ANTOLOGIA 



"Yace tras de aquel monte, en la quebrada, 
"Un caserón antiguo y misterioso, 
"Que de brujos y espectros íue morada, 
"Guardado por un hondo y ancho foso, 
"Alh podemos " — '^Basta' gritó airada" 
Falcomba, con acento tempestuoso, 
"¿Qué caserón, qué fosos, ni qué brujos? 
"i Yo quiero guena abierta y no tapujos*" 

Y del suelo su mole incorporando, 
Ponese en pie con su lanzón de tala, 
Con disimulo el sayo despegando 
Que las rotundas formas le señala 

Y es fama que do estuvo descansando, 
Por los efluvios que su cuerpo exhala, 
Cual si fuese animado Mongibelo, 
Dejó tostado el pasto, y seco el suelo 

Y prosigue con fieras expresiones 
"¿Por qué quieres, comadre, hacer alarde 
"De las formas que inventan los mandones, 
"Disfrazando en lo astuto lo cobarde 9 
"Ya que prontas se ven nuestras legiones, 
"¿A qué fin esperar para más tarde? 

"Si se alarman las jóvenes, ¿que importa 9 
"Marchemos pronto, que la noche es corta 

"Que vengan a la lid cuantas quisieren 
"Ya el sable empuño y el ropaje enfaldo, 
"Y si hombres hay que en su favor vinieren, 
it i Mejor 1 tendré con ellos mi aguinaldo, 
"Mas si caigo, y rae asaltan porque infieren 
"Que la gallina vieja hace buen caldo, 
"No haré, no, de Lucrecia el desatino, 
"Aunque cada varón fuera un Tarqumo," 

[63] 



FRANCISCO ACUÑA PE FIGtrgftOA 



— "j Silencio i" dice la otra dando un grito, 
"El Genxo del desorden te aconseja 
"|Tú oponerte a los planes que medito r 
"¿Es esto ser comadre o comadreja 9 
"Extraño tu insolencia, lo repito, 
"j Maldición a tu escándalo y tu queja' 
"Pues no sé, a la verdad, como concuerdes 
"Cabello blanco y pensamientos \erdes 

"No es intriga, ambición ni cobardía, 
"Imitar \o un consejo que en secreto, 
"Bajo un orden legal, sin anarquía, 
"Fije el plan de batalla más discreto. 
"Y guárdate de hablar con demasía, 
"Pues no te ha de valer, si te acometo s 
"El chafarote que te cuelga al anca, 
"Ni aunque tuvieses de Hércules la tranca " 

— " 4 Cesa de hablar dislates impudentes'" 
La envidiosa Falcomba respondiera, 
"Tus intrigas conozco, en todo mientes 
"lAquí lo digo y lo diré doquiera 1 " 
— '^Respeta mi poder, momia sin dientes r " 
Malambruna gritó, mas la otra, fiera 
— "Esto me importas tú," dice, y altiva 
Escupe al suelo y pisa la sahva 

Cual zumban con susurro destemplado 
Los negros moscardones, de igual modo 
Las viejas circunstantes hacia un lado 
Se hablan, se ríen, o se dan del codo, 
Tal hay que a Malambruna con agrado 
Le hace señal de aprobación en todo, 
Otra a Falcomba excita a los denuestos, 
Y luego por detrás les hacen gestos 



£64] 



ANTOLOGIA 



Mas viendo la prudente Patifone 
Los males que amenaza esta ocurrencia, 
Entre ambas contendientes se interpone 
Por cortar el escándalo y pendencia, 

Y calmando los ánimos propone 
Que la Plana Mayor dé la sentencia, 

Si ha de ir ya a la batalla el bando viejo 
O al escabroso monte a hacer consejo 

La astuta Malambruna bien conoce 
Que es fácil dominar a una asamblea, 

Y confiada en su influjo, el alto goce 
De facultades amplias saborea 
Debiendo la moción votarse m voce 7 

— "¿Al monte queréis ir, o a la pelea 7 " 
Les pregunta, apuntando al horizonte, 

Y ellas responden luego — " 4 AI monte, al monte ! " 

La furente Falcomba, 
Más preñada de fuego que una bomba, 

Reprime, mas no aplaca, 

Su despecho y su pena, 
Cual mahtín que sujeto a gruesa estaca 
Finge lamer y muerde su cadena 

El escándalo, empero, 
Cunde en las viejas con efecto fiero, 

Que impune la insolencia 

Se autoriza al delito 
Si descubre temor en la indulgencia, 

Y ya la autoridad no vale un pito 

Y no más reflexiones, 
Por no hacer peligrosas alusiones, 



[65] 



FRANCISCO ACUftA DE 51GUEROA 



Y torno a Malambruna, 
Que su cuerno tocando, 

Al resplandor de falleciente luna 
Hace marchar su ejército bufando 

Las viejas comandantas gravemente 
Cubren los puestos que el deber exigr» 
Arrastrándose algunas lentamente, 
Que la edad o el cansancio las aflige, 
Montada en su pollino prominente 
Malambruna, en silencio las dirige, 
Unas veces delante, otras en torno, 
Meditando la intriga y el soborno 

Cual suele de carneros gran manada 

Subir de un valle o descender de un cerro, 

Cuando al caer el sol, apresurada 

La conduce o arrea un solo perro* 

Que si sale una oveja descarnada 

La repunta y la lleva hasta su encierro, 

Así mismo el ejército se aleja, 

Siendo su conductor la mfanda vieja. 

Las músicas van delante, 
En un grupo reunidas, 
Grotescamente vestidas, 
Tocando sin son m ton, 

Y seis cantoras sin dientes 
Haciendo extrañas piruetas, 
Al compás de las cornetas 
Repiten esta canción 

Guerreras heroicas, 
Si amor oa injuria, 

[66] 



ANTOLOGIA 



Venganza y lujuria 
Os dan su furor, 
Tomad represalia 
De olvidos y quejas, 

Y al nombre de viejas 
Se rinda el amor. 

CORO 

Amor, con sus goces, 
Nos ¡lama a la lid 
¿Juremos, ¡oh viejas f 
Gozar o morir f 

Harto hemos sufrido 
Perezcan las bellas, 
Tocando sobre ellas 
Violón y vwlín, 
De gloria en la lucha 
Cubrid vuestros nombres 
Cada una diez hombres 
Tendrá en el botín 

CORO 

Amor, con sus goces, etc. 

Un santo viejismo 
Nos mueve y nos hincha 
jQué hermosa pichincha 
Después de la lid r 

Y el sexo barbudo, 
Que hoy torpe nos deja, 
Conozca que hay vieja 
Que vale por mil. 



[67] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



CORO 

Amor, con sus goces, 
Nos llama a la lid 
l Juremos, ¡oh viejas? 
Gozar o morir r 

En tanto que las cucas veteranas 
Siguen del monte al nuevo campamento, 
Hablaré de la9 ninfas, que galanas 
Se aprestan a la lid con ardimiento, 
Mas, dejad que respire, pues de ancianas 
Tan impregnado estoy, que ya me siento 
Vieja la fantasía y con arrugas, 
Y hasta el numen con canas y verrugas 



[68] 



ANTOLOGIA 



CANTO TERCERO 

EL ARMAMENTO DE LAS JOVENES Y TRIUNFO 
DE LA HERMOSURA 

ARGUMENTO 

Inspiradas por Venus, al instante 
Salen del sueño y se arman las doncellas 
El mando superior tiene Violante, 

Y ésta nombra las jefas de las bellas, 
La batalla se da, que vacilante 

Al principio se ve, mas vencen ellas, 
Perece Malambruna, y las ancianas, 
Para ejemplo inmortal, se vuelven ranas 

III 

Duerme en tranquila paz sin temer nada 
El bando juvenil en la indolencia, 
Mientras vela la envidia despechada 
Cavando un precipicio a su inocencia, 
Silfides tiernas, de ilusión dorada, 
Gozan eólo entre sueños la apariencia, 

Y aun estas bagatelas clandestinas 
Quedan entre el misterio y las cortinas 

La diosa del amor, que ha comprendido 
Los peligros que amagan a las bellas, 



[69] 



FRANCISCO ACUftA PE FIGUEROA 



Pues siempre su favor han merecido, 
Sean viudas, casadas o doncellas, 
Libertarlas del nesgo ha decidido, 
Que es su misión el vigilar por ellas, 
Así como a las hórridas curujas 
Patrocina el demonio con sus brujas 

Con tan vivo interés, en el instante 
Mil cupidillos manda, o mariposas, 
Que agitando sus alas de diamante 
Saquen del hondo sueño a las hermosas, 
Las instruyen del nesgo amenazante 

Y del complot de viejas sediciosas, 

Y ellas movidas de poder divino, 
Se arman todas, y toman el camino. 

El peligro a las jóvenes inflama 
En justa indignación y menosprecio, 

Y un grito general en todas clama 
Contra el proyecto temerario y necio, 
El imperio de amor, au dulce llama 
Es a las ninfas de infinito precio, 

Ni es dable renunciar a sus encantos, 
Pues no quieren quedarse a vestir santos 

Cual suelen las brillantes mariposas 
Sus alas desplegar tornasoladas, 

Y girando entre linos y entre rosas, 
Volver del sol las luces reflejadas, 
Asi la multitud de las hermosas, 
Que aquí y allí se mueven agitadas, 
Se reúne en un prado delicioso 

Que el céfiro embalsama cariñoso. 



[70] 



ANTOLOGIA 



Allí sus tiernas alas mil cupidos 
En torno agitan con gracioso vuelo, 
De las ninfas los bellos coloridos 
Eclipsan a las flores de aquel suelo, 
El pudor y el amor míranse unidos 
Mejorando el primor de tanto cielo, 

Y las abejas con afán y amores 
Las rodean pensando que son flores 

Entonces en su carro Citerea, 

Por dos blancas palomas conducida, 

Se presenta en la bélica asamblea, 

De las Tres Gracias y el Amor seguida, 

Los pechos excitando a la pelea, 

A nombrar Generala las convida 

Cosa difícil entre tanta estrella 

El poder designar cual es más bella* 

Si Laura ostenta de su faz serena 
El amable candor, Leonor airosa 
Muestra sus ojos donde amor y pena 
Se aunan para hacerla más hermosa, 
Cloris brilla cual candida azucena, 
Lesbia se ostenta cual purpúrea rosa, 
Así entre tantas bellas insegura 
Parece la elección de la hermosura 

La diosa del amor, que ya empeñada 
En favor de las jóvenes se mira, 
Toma a su cargo la elección preciada, 

Y entre las bellas atenciosa gira, 
Mas, fijase en Violante embelesada, 
Que respeto y amor a un tiempo inspira, 

Y dándole un jazmín y una corona, 
Por Generala en jefe la pregona. 



[71] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



A la pálida flor que envanecida 
Animarse parece en su albo pecho, 
Cupido con la venda desceñida 
Mira casi envidioso, o con despecho, 

Y la corona de laurel tejida, 
Sembrada de rubis de trecho en trecho, 
Ciñe en forma magnífica y graciosa, 
Como insignia de honor, su frente hermosa 

Quiere Venus armarla de guerrera, 

Y el arco de Cupido con su mano 
Le acomoda, y le da la lanza fiera, 
Que maneja en la lid Mavorte ufano, 
El escudo que Palas recibiera 

De Júpiter, presente soberano, 

Y ajusta al cuerpo delicado y fino, 
Cual talismán, su ceñidor divino 

Al ver de la Generala 
La grandiosa compostura, 
Sin celos, toda hermosura 
Le tributa aclamación, 
Tres veces jviva Violante 1 
Grita el ejército entero, 
Sancionando placentero 
La divinal elección 

Mas, Violante, a quien la diosa 
Inspira el don del comando, 
Advierte que el tiempo instando 
Esta con nesgo fatal, 
Y quiere, porque las formas 
De ley e igualdad conoce, 
Nombrar su segunda, m voce, 
Por votación general 



[72] 



ANTOLOGIA 



Solemnízase este acto 
Con patrióticas sonatas, 
Y entre vanas candidatas 
Divagaba la elección, 
Mas, con gran ventaja, luego 
Sobre todas, Clodomira, 
Segunda en jefe se mira 
Nombrada en la votación 

Vestida de amazona, un blanco velo 
Vuela pendiente del morrión dorado, 
En el pavés, sobre color de cielo. 
Brilla un eol de topacios esmaltado, 
Toma la lanza con ardiente anhelo, 

Y empuñando el acero acicalado, 
Pronta \a Clodomira a la pelea, 
Parece otra mejor Pantasilea 

Las demás graduaciones, prontamente 
La hermosa Generala allí improvisa, 
Nombrando ante el ejército valiente 
Del Estado Ma>or por jefe a Elisa, 

Y nótese que a todas, pre\i amenté, 
Les da un lazo celeste por divisa, 
Pues Clons, comisaria de las tropas, 
Trae provisión de cintas y de ropas 

Una heroica amazona parecía, 

Y con más pulidez, la rubia Estela, 
Que obtiene, por su gala y bizarría, 
De la guardia de honor ser Coronela, 
En pos de ésta, Rosmunda se ofrecía, 
Preparada con lanza y con rodela, 
Que por su esbelta y majestuosa planta 
Es de las coraceras Comandanta* 



[73] 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



Pohdora dirige las lanceras 
Ernestina y Leonor, las tiradoras* 
Nice, Laura y Beatriz, las guerrilleras, 

Y Octavia con Aglae, las cazadoras 
Conegunda, las altas granaderas 
Merece comandar, y sm demoras 

A Deidamia y Clrmene da Violante 
El mando y dirección del tren volante 

A Lesbia inteligente y estudiosa 

El cuerpo de ingeniera* se declara, 

Aurelia, Minervina v Nemorosa, 

De húsares mandan la legión preclara, 

Las dragonas dirige Olimpia hermosa 

Con su segunda la prudente Sara, 

Y el cuerpo de extramuros se destina 
A Campaspe, Zoraida y Eufrosina, 

A Julia, Elvira y Flénda se ofrecen 
Drversas graduaciones, nada oscuras, 
Tisbe, Ancla mas basta, pues paiece 
Que todo en mi baraja son figuras, 
Ya temo que el lector duerma o bostece 
Con tantas graduaciones y hermosuras, 
Mas si hay alguno que en saberlo insista, 
Va> a a ver sus extractos de revista 

Hay sargentas y soldadas 
Como Ana, Eugenia, Rufina, 
Benita, Hilaria, Faustma, 
Marta, Andrea y Concepción, 
Natalia, Isabel, Lucía, 
Paula, Justa, Sixta y Clara, 
Y otras mil que yo premiara 
Con bien alta graduación 



[74] 



ANTOLOGIA 



Allí se ven Luisa, Antonia, 
Rosa, Inés, Juana, Rosario, 
Y otras que en el calendario 
Se hallan con vulgaridad 
Lmdas jóvenes que quedan 
Subalternas, pues no hay duda 
Que a \eces el nombre ayuda 
A dar notabilidad 

Ni entraré en descripciones fastidiosas 
De los trajes vistosos, que es jarana 
Engolfarme en las modas caprichosas 
De la Tudor la polka v la romana, 
Compitiendo en el lujo las hermosas, 
No hay matiz de sargenta o capitana 
Pues tal vez lo que falta en donosura 
Suple con su oropel la compostura 

Recorriendo Violante sus legiones 
Cada vez mas hermosa parecía, 
Inflamando los tiernos coiazones 
En el fuego marcial que ella sentía 
— "Vamos a exterminar esos gorriones, 
"Esas viejas crueles," les decía, 
"Que al buen sentido barbaras, ofenden, 
"Y arrebatarnos el amor pretenden 

"En el primer verdor de nuestra vida 
"Marchitarnos intenta su locura, 
"Y destruir en opresión temida, 
"La esperanza, el amor y la hermosura, 
"Sus fríos corazones, do extinguida 
"Yace la sensación de la ternura, 
"Arden de envidia con furor insano, 
"Porque son como el can del hortelano 



[75] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



"l Caiga vencido el ominoso bando 
U Y \iva sólo amor que nos cautiva 1 '* 
Exclamó, su proclama terminando. 
Y las ninfas doquier repiten ^Viva^" 
Las músicas entonces preludiando 
Una sonata bélica y festiva, 
Cantan con tono eléctrico y sonoro 
Esta canción guerrera en dulce coro 

Amor ha rendido 
Su imperio a las bellas, 
Postrándose ante ellas 
Tan ínclito rev, 
Quien ciego se oponga 
Con pecho ferino, 
Del numen divino 
Quebranta la ley 

CORO 

De amor el imperio 
En nesgo mirad 
¡Al campo, heroínas, 
Morir , o triunfar* 

Un bando de ancianas 
Con fiero despecho 
De amor el derecho 
Nos quiere usurpar, 
Ni amigas, ni madres 
Entre ellas tenemos 
4 Al arma 1 y juremos 
Morir, o triunfar 



[76] 



ANTOLOGIA 



CORO 

De amor el imperio 
En nesgo mirad 
i Al campo, heroínas, 
Morir, o triunfar ! 

Del canto el sublime acento 
AI compás de un tamboril, 

Y el pendón que flota al viento 
Inspiran heroico aliento 

A la hueste juvenil 

Ese estandarte dorado 
Que Argia tremola doquier 
Tiene en su emblema bordado 
AI fuerte Alcides postrado 
A los pies de una mujer 

Al reverso un tigre fiero 
Rendido está y sin furor 
Ante un Cupido flechero, 

Y en contorno este letrero 
"Nadie resiste al amor" 

Así en las ninfas creciendo 

Entusiasmo militan 

Los pechos va enardeciendo, 

Y au canción repitiendo, 
Juran morir o triunfar 

En esto, del ejército vetusto 
Se escuchan de repente las trompetas, 
Y más de cuatro ninfas con el susto 
Tiemblan, y en especial las más paqueLas 



[77] 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



Mag vueltas del terror, con rostro adusto, 
Toman lanzas, machetes bayonetas, 

Y saliendo en buen orden de batalla 
Figuran ambulante una muralla 

Malambruna, que estaba con intrigas 
Embaucando a su chusma en el Congreso, 
Inspirada repente gritó* "¡Amigas ' 
"i Traición, intervención 1 >o pierdo el seso, 
"En pro de las salvajes enemigas 
"Intervienen deidades ¡oh qué exceso ! 
"Ellas -vienen ¡ marchad ' " Y sin espera 
Marcha en efecto su falange fiera 

Por un llano espacioso, al pie del monte 
Su ejército espantoso se divisa, 
Sin que el nesgo la asuste ni la atonte, 
Malambruna a su gente enfervoriza, 

Y a su señal de avance el horizonte 
Cubriéndose de polvo y de ceniza 

Sin mas oste ni moste, sobre el centro 
Dieron las viejas el furioso encuentro 

Caen cien ninfas, que atónitas repelen 
El embate de tanta cachiporra 
Mas las viejas las cascan > las muelen 
Sin andar con respetos ni pachorra, 
A unas les dan pellizcos donde duelen, 

Y ellas chillan por si hay quien las socorra, 
Vuelan rizos, plumajes > guirnaldas, 
Calendo unas de boca, otras de espaldas 

Allí vieron las \iejas con sus ojos 
Cosas que nunca vio la luz del día, 



[78] 



ANTOLOGIA 



Y a su aspecto crecían los enojos 
Que un recuerdo de envidia las movía, 
Dábanles con chicotes, con abrojos, 
Con cuanto Satanás Ies sugería, 

Y las cuitadas ninfas diligentes 

Se defienden con uñas y con dientes 

Derribando Falcomba cuanto atrapa 
Grita "Yo a todas derrengar rae encargo, 
"Que si viene algún bobo a buscar papa, 
"Va\a a las letanías por su encargo, 
"Hoy las van a pagar ninguna escapa, 
"Chuparan* ¡loto a Cribas' de lo amargo, 
"Ninfas merengues, que lo que es doncellas, 
"Como dice el refrán Dios sabe y ellas " 

Esto dijo la fiera mojiganga, 

Y a las jóvenes tiernas acomete, 
Descargando de piedras una manga 

Y manejando luego su machete, 
Ella tiende a Turma y la arremanga, 
A Delmira le abolla el capacete, 
Derrengadas cayendo ante su furia 
Nice, Laura> con Flénda y Vetuna 

Malamhruna, Flamberga y Cocodnla, 
Arcisona Conmbra y Turpinoja, 
Borruna, y otras más, de fila en fila 
Corren, asaltan, ) ninguna afloja 
Revuelcan a Sirene, Aglae, Dorila, 
Dejan tuerta a Zoraida, a Tisbe coja, 
Mas las viejas también pagan su orgullo 
Sin llevarla muy ama en el barullo 



[79] 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



Ya el centro de las jóvenes cedía, 
Sin poder resistir tanto garrote, 
Tanto arañon y golpe que aturdía, 
Tanta lluvia de piedra y de chicote, 
Las viejas con horrenda gritería 
Las llevan de vencida al estncote, 
Cuando dos divisiones de improviso 
Acuden en el trance más preciso 

La prudente Violante, a quien la diosa 
Las reglas de estrategia le ilumina, 
Previo que aquella carga tan furiosa 
Conducía a las viejas a su ruma, 

Y cuando ya en la lid mas ardorosa 
Agotadas sus fuerzas imagina, 

Con Clodomira, a quien su escolta encarga, 
Por izquierda y derecha dan la carga 

Allí fue de la lid lo más sangriento, 
Allí de \iejas el horrible estrago, 
Que acosadas con ímpetu violento 
Sienten el golpe al tiempo que el amago, 
Vense orejas y dientes, por el viento, 

Y nances \olar de un modo aciago, 
Que en tan brusco entrevero y tremolina, 
Se ve lo que es la furia femenina 

Leonor, Campaspe v Deidamia, 
Sara, Pohdora y Celia, 
Y otras notabilidades 
En graduación o belleza, 

Con acertadas maniobras, 
Con salerosas proezas, 



[80] 



ANTOLOGIA 



En tan premiosos conflictos 
Hacen su memoria eterna 

También Clara, Eulalia, Flora, 
Tomasa, Paula y Elena, 
Aunque soldadas, probaron 
Que no hay soldadura en ellas» 

Mas con pasmoso heroísmo 
La filarmónica Estela 
A la indomable Falcomba 
Postró en singular pelea 

Pues, del hierro traspa&ada, 
Cayendo la enorme vieja, 
Manchó con sangrienta boca 
Las plantas de la doncella 

Y fue el caso que al verla tan galana 
La envidiosa Falcomba, así se explica 
"Si eres la Coronela filigrana, 

'Xa gloria de mi triunfo es harto chica, 
"Mas ya que tu soberbia necia, insana, 
"Hoy víctima infeliz te sacrifica, 
"Yo te prometo, como soy Falcomba, 
"Tocarte en la rotunda la zambomba " 

La impertérrita Estela a tal desaire 
Baja su lanza, y da la acometida, 
Los bucles y las plumas, con donaire 
Cubren de anillos la luciente egida, 
El hierro vengador hiere al socan e, 

Y cae Falcomba atónita y sin vida, 
Saliendo a un tiempo de su cuerpo herido 
La sangre, el ser, y el último quejido 



[813 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



AI gemido espantoso descaece 
La vetusta falange y su fiereza. 
El valor en las jóvenes acrece 

Y a despartirse el entrevero empieza, 
Del pendón de las \iejas se oscurece 
La efímera ventaja v la grandeza, 
Pero aun rotos sus fieros batallones, 
Se baten en dispersos pelotones 

La terrible Flamberga mujerona 

Que ha perdido en el choque ochenta viejas, 

Se acerca, echando votos, a Arcisona, 

Y le dice — "Mujer ¿qué me aconsejas 9 99 
— "i Qué he de decir 1 " responde la Miñona, 
Mesándose furiosa las guedejas, 

"Para lavar nuestra oprobiosa mancha, 
jVoto a neu* lo que quiero e* la revancha " 

Y asaltan al bajar de una colina, 

A Pohbia, que andaba poco alerta, 
Y, con bruto furor y hambre canina, 
La iban dejando, a golpes medio muerta, 
Pero acude a su amparo Celenna 
Con Rosaura, Delfina y Mehcerta, 

Y alh las viejas, a su impulso fuerte, 
La revancha que hallaron fue la muerte 

A otro lado, Corimbra, cara de osa, 

Con la \erga a Dodoma sacudía, 

Cuando acude Rosmunda, que ardorosa, 

Derriba de un lanzazo a aquella arpía, 

La ensarta por detras, y estrepitosa 

Allí tuvo su mísera agonía, 

Con resuellos tan ácidos y crudos, 

Que su alma misma huyó dando estornudos. 



[82] 



ANTOLOGIA 



Vio Caifana en lo recio del combate 
AI vejete edecán tras de un carrasco, 

Y agarrándole allí por el gaznate, 
Descargóle de golpes un chubasco, 

Y díjole además "|ViI botarate r 
"Huye lejos de mi, que me das asco, 
"Mas, i cuidado * infeliz, antes que huyas, 
"Que no hagas con el susto de las tuyas" 

Rechinando Arcombrota los raigones, 
Pues mintiera si digo que los dientes, 
Las carretillas cruje, o carretones, 
Lanzando con furor babas ardientes 

Y a la animosa Olimpia, mil baldones 
Le dirige, con frases insolentes, 

Y en su necio y furente des\arío, 

La reta, cuerpo a cuerpo, a un desafío 

— "Ven, 5 ' le dice, mostrándole el azote, 
"Sin andarte con pulcras monerías, 
"Acércate, y verás si en el cogote 
"Te bailo el zapateado y las folias, 
"¿Qué recelas 7 6 Ya sientes el cerote? 
"Yo te daré serengue y gollerías, 
"No te asustes, Olimpia, \ atropella, 
"Si tienes ganas de morir doncella " 

A tan torpe sarcasmo la heroína, 

De pudor y de rabia sonrojada, 

La lanza enristra, que terror fulmina, 

Y acomete a la vieja deslenguada. 

Esta, a su encuentro, airada se encimina, 
Mas recibe en el pecho tal lanzada, 
Que, rodando en mortales convulsiones, 
Mordió con las encías los terrones 



FRANCISCO ACUÍÍA DE FI GÜERO A 



Rabiosa como un perro, hacia otra parte, 
Manejando dos armas Plutonma, 
Golpes y latigazos da y reparte 
Con el palo y su santa disciplina, 

Y de las manos de Argia el estandarte 
Quiere arrancar con ansia viperina, 
Descargándole un golpe tan furente, 
Que fue a besar el suelo con la frente 

Rueda Argia por el suelo, y la beata 
Se arroja al estandarte, y a arañones 
Quiere rasgarlo cual furiosa gata, 
Al mirar a Cupido sin calzones 
Mas Clariana, que llega, vengar trata 
Tan sacrilego insulto y vejaciones, 

Y Plutonma, que hdiai celebra, 
Se levanta con iras de culebra 

Va a descargar su tranca, y al momento 
La acomete Clariana brazo a brazo, 
La aprieta, la sofoca, y sin aliento, 
La da de espaldas con fatal porrazo, 
De su hábito el cordón algo mugriento 
Sirve a su cuello de dogal y lazo, 

Y allí expirando, en su ansia postrimera, 
Sacó la lengua en forma de tijera 

Montada en un chivato 
La temible Brandolfa, ojos de gato, 

Frunciendo hocico y cejas 
Tremola el estandarte de las viejas, 

Cismando una diablura, 

Y alzando el chafarote, 
Gritaba a voz en cuello o en cogote, 



[84] 



ANTOLOGIA 



Con infernal bravura 
'Tenga quien quiera hallar su sepultura 

"Venga esa charlantina, 
"Romántica y doctora Minervwa, 

"Difundiendo sus tropos 
"|De maldición' ¡ Satán' y otros piropos, 

"Retórica sin jugo, 

"Venga con su repisa 
"De ensueños, talismán, y blanda brisa, 

"Yo le daré tarugo, 
"Aunque apele a Ducange y Víctor Hugo " 

Deja, oyendo este insulto, Mmervina 
A otras viejas de menos importancia, 

Y enristrando la lanza se encamina 
A castigar su estúpida arrogancia, 

La vieja espera el choque, y se alucina 
Confiada del chivato en la constancia, 
Mas ruedan al impulso de un rebote 
Chivo, vieja, pendón y chafarote 

La vieja Malambruna, que al combate 
Excitaba arrojando espumarajos, 
Al ver que al suelo su pendón se abate, 
Mil cebollas echó, por no echar ajos, 

Y como una furiosa de remate, 
Lanzando al aire furibundos tajos, 
Por envidar el resto a lo que falta, 
A la misma Violante horrible asalta 

Rota la lanza en la tenaz pelea, 
Echa mano Violante de una estaca, 



[85] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Y al nue\o trance con valor la emplea, 
Que de su urgente apuro fuerzas saca, 
Al fin, la vieja, como tal, f laque a 

De un golpe, que los sesos le machaca, 

Y cayendo enredada en su ancha ropa, 
Presenta al aire la rotunda popa 

Al ver aquel volumen se diría 
Ser la odre más grande, o el pellejo, 
Donde cuentan que Ulises conducía 
Los vientos, cual si fueran \ino añejo, 
O la caTa del monstruo, que tenía 
Un solo ojo en la frente como un tejo, 
De suerte que creyera el mismo Ulises 
Que era otro Pohfemo sin nances 

Viendo a su Generala ya sin vida, 

Mancillado el pendón v prisionero, 

De un pánico terror acometida, 

Ve la falange su mortal agüero, 

Huyendo aquí y allí despavorida 

No hay vieja que resista otro entrevero, 

Y no teniendo escapatoria alguna, 
Se arrojan en tropel a una laguna 

Atolladas en fango hasta el cogote, 
Echan al cielo maldiciones vanas, 
Mas Plutón del Averno acude al trote 
A librar del conflicto a sus hermanas, 
Viendo que han de morir hechas jigote, 
A todas ellas las convierte en ranas, 

Y al edecán vejete, de un sopapo 
También lo deja convertido en sapo 



[86] 



ANTOLOGIA 



Derrotadas las viejas, fehcita 
El victorioso ejército a Violante, 

Y vuelve a la ciudad entre infinita 
Aclamación del pueblo circunstante, 
Al compás de una música exquisita 
Danzan mil cupidillos por delante 
Ostentando las ninfas a los ojos 
Sables, fuelles y vergas por despojos 

Cien matronas también a las doncellas 
Felicitan con gozo muy cumplido, 
Diciendo con ardor "j Vivan las bellas 1 
"Al César lo que al César es debido 
Manda Apolo después que el triunfo de ellas 
Se cante en un poema esclarecido 

Y la sin par Dorma, a quien respeto, 
A mí me encarga el celestial decreto 

No valió hacerme el sordo y el morlaco, 
¿Y quién será a Dorina inobediente 9 
Perdona, pues, lector, si anduve opaco 
En asunto tan alto y refulgente 
jVrva la juventud 1 llevóse Baco 
De viejas al ejército insurgente, 

Y sólo añado, por obviar querellas, 
Que las ancianas de hoy no son aquéllas 



[67] 



FHANCISCO ACUfrA DE FIGUEROA 



SUPER FLUMINA BABILONIS 

(Salmo) 
(Traducción literal) 

Sentados a la margen 
Del babilonio río 
Allí Sión, tu nombre 
Recordamos llorosos y cautivos 

Y las sonoras arpas, 

Y címbalos festivos 
Tristes ya y destemplados, 

De los frondosos sauces suspendimos 

Los que en vil servidumbre 
Nos lle\aban, ¿oh indignos 1 
Por escarnio intentaron 
Oír nuestras canciones allí mismo 

Ellos que nos trajeron 
Con ignominia uncidos, 
"Entonad/' nos decían, 
"De Sión los cantares y los himnos " 

4 Cantar 1 ¿Cómo es posible* 
¿Cómo infamar, impíos, 
Del Señor los cantares 
En tierra ajena, y en ajenos grillos 9 

[88] 



ANTOLOGIA 



No, Sión, y primero 
Que así te dé al olvido, 
Y en tu ignominia cante* 
Me olvide de mi diestra, y de mí mismo 

Yerta mi lengua, y fija 
Al paladar indigno, 
Si de ti me olvidare 
Pásmese inmóvil con letal deliquio 

Si no te antepusiere, 
O si indolente y tibio, 
Jerusalén no fuese 
De mi alegría el móvil y principio 

Tu ira, Señor, se acuerde 
De esos infandos hijos 
De Edón, cuando disfrute 
Jerusalén su día apetecido. 

Ellos son los que dicen 
Sedientos de exterminio 
( \ Hasta los fundamentos 
"i Asolad, asolad sus edificios 1 " 

jOh hija desventurada 
Del pueblo aborrecido' 
¡ Feliz quien te dé el pago 
Del tratamiento vil que te debimos' 

¡Oh bienaventurado 
El que a tus parvulillos 
Logré abzar con sus manos, 
Y en la piedra estrellarlos vengativo T 

[89] 



ía 



FRANCISCO ACUffA DE FIGUEROA 



EPODO 

(DE HORACIO) 

Oda 7* 
AL PUEBLO ROMANO 1 

¿ Adonde, adonde os despeñáis impíos 9 

¿Por qué empuñáis de nuevo el hierro infausto 9 

¿Poca sangre latina, por ventura, 

Se ha vertido en los mares v los campos 9 

No para que el romano los soberbios 

Alcázares quemase de Cartago, 

Ni para ver cruzar la Sacra vía 

Al indócil bretón encadenado, 

Sino para que Roma por sí misma 

Caiga arruinada como anhela el partho 

¿El furor os arrastra, o ciego encono, 

acaso el cnmen 9 ¡Responded insanos * 
jY en su conciencia heridos se pasmaron * 
Mas ellos callan palidecen mudos 
jAy cuál oprime a Roma el hado acerbo, 
Por el bárbaro crimen del hermano, 
Cuando corrió del inocente Remo 
Sangre, a sus nietos de valor sagrado T 



1 Esta traducción fue hecha como por apuesta tan ce- 
ñida al original que casi tiene el mismo numero de pala- 
bras que él, para probar que no es Imposible traducir en 
verso a Horacio sin largas paráfrasis 



[901 



ANTOLOGIA 



AL MINISTRO DE HACIENDA 

Representación 

Un empleado y poeta, 
(Es decir, dos veces pobre) 
Que por no tener un cobre 
Va pasando el sitio a dieta, 

De Apolo un hijo (aunque ya 
No rema este zamacuco, 

Y yo abjuro de un caduco 
Que en tal decadencia está,) 

En fin, un bibliotecario, 
Porque más claro se entienda, 
Ocurre a vos, que de Hacienda 
Sois Ministro Secretario 

La suerte por sus caprichos 
Me puso aquí, do, a fe mía, 
Me hacen triste compañía 
Libros, fósiles y bichos, 

Siendo en el pasivo empleo, 
Donde aun mi numen se seca, 
Ratón de una biblioteca 

Y pájaro de un Museo* 

En posición tan plausible, 
Donde sin socorro estoy, 
Engañando e¡ tiempo voy, 
Pero el hambre no es posible. 



[91] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Y en mis horas, no serenas, 
Falto de rentas y auxilios, 
Estoy por hacer idilios 

Y venderlos por docenas 

Mas tales los tiempos van, 
Que temo verme frustrado 
Si quiero enviar al mercado 
Por tres sonetos de pan 

En tanto en este Museo 
La polilla hace gran daño. 
Pues de gastos hace un año 
La parca pensión no veo 

Porque sólo aquí se vio, 
Tal es mi vil f ortunilla, 
Que ha de comer la polilla 

Y el bibliotecario no 

Y \a me causa rubor 

El no saldar \ arias sumas 

Que adeudo por tinta y plumas, 

Papel, éter y alcanfor 

Que entre bichos y perdices 

Y uno que otro feto humano, 
No ha) en que meter la mano 
Ni en qué esconder las nances 

Así, cuando está nublado, 
Aunque lo demande a gritos, 
No hay candela m palitos, 
Porque nadie vende al fiado 

[92 1 



ANTOLOGIA 



Suspéndese la lectura, 

Porque aquí estamos, señor, 

Como dijo un orador, 

"Más pobres que noche oscura 99 1 

Y ha llegado a suceder 
Irme redondo de bruces, 
Que en el íoco de las luces 
No hay una para encender 

Una representación 
Que sobre esto he dirigido, 
A vuestras manos ha ido, 
Que es como rr al pozo airón 

Cien veces, no una ni dos 
Nieto me dijo habrá mones> 
Añadiendo a estas razones 
Pregúntaselo a Muñoz 

Vos os mostraréis galán 
Conmigo, pues he sabido 
Respetar vuestro apellido 
Sin acabarle el refrán 

De embarazos recargado 
Os halláis, 9m ser partera, 
Bien lo sé, pero hoy siquiera 
Sacadme de este preñado 



1 Alusión fuertemente satírica a las mismas palabras pro- 
nunciadas en un solemne discurso ante las Cámaras Legis- 
lativas 



[981 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



Sacadme de él como amigo, 
Que estoy a tres menos cuarto, 
Pues si completáis el parto, 
Me habréis cortado el ombligo, 

Que yo, si el numen me sopla, 
tina oda os dedicaré, 
Donde el favor pagaré 
A razón de real por copla 

En fin, mientras se decreta 
Mi macarrónico escrito, 
De vuecencia me repito 
Un empleado y poeta. 



[94] 



ANTOLOGIA 



A AUGUSTO VOLVIENDO DE ESPAÑA 

|De Horacio) 

Oda 16 — Libro III 

El César, 4 oh pueblo 1 
Que el lauro alcanzó, 
Lauro que se compra 
Con muertes y horror, 
Hoy cual nuevo Alcides, 
Entre aclamación, 
De España a sus lares 
Vuelve vencedor 
La esposa que sólo 
Cifra en él su amor, 
Salga, y a los dioses 
Rmda su oblación, 

Y salga la hermana 
Del claro campeón, 

Y madres llevando 
Sus hijos en pos, 

Las madres de aquellos 
Mancebos de honor, 
Que hoy vuelven ilesos 
Con alto blasón 
Todas adornadas 
Vengan en unión, 
Con vendas y cintas 
De vario color. 
Jóvenes y esposas, 
Asistan mas no 
Profieran palabras 
De infausto dolor. 



[95] 



FRANCISCO ACUÍÍA DE FIGUEROA 



Para mí esta fiesta 
Es de tal valor, 
Que de mis zozobras 
La imagen borró. 
No temo asesinos 
Ni conspiración, 
Reinando en el orbe 
César senu-dios 
Trae, paje, coronas 

Y ungüentos de olor, 

Y de vino añejo 
Aquel tinajón, 
Aquel que recuerda 
La Mar&a invasión, 

Si es que de Espartaco 
Alguno salvó 
jAnda T y a Nerea, 
De angélica voz, 
Di la que se adorne 
Presto y con primor 
Que vuele . y si acaso 
Te hace dilación 
Su necio portero, 
Marcha tú veloz 
El albo cabello, 
jAh' ya mitigó 
De choques y riñas 
Mi antigua afición, 
Que en el consulado 
De Planeo leso no T 
Tal no sufriría 
Mi joven ardor. 



[96] 



ANTOLOGIA 



LOS DECRETOS PILATUNOS 

Letrilla satírica 

— El que firma, Subteniente 

Del Miguehsta partido, 

A Portugal ha venido 

Con el tenaz pretendiente, 

Allí por cierto desmán 

Me armó el demonio un proceso, 

Y por librar mi pescuezo 
De pasarme logré el plan, 
Por tanto de Capitán 

El grado y un sueldo pido 
— Concedido. 

— Yo, Teniente mutilado 

De Mafra en la resistencia, 

Hoy rae miro en la indigencia, 

Sin destino y arruinado 

Ya he vendido hasta el sombrero, 

Menos sable y espingarda, 

Y ahora el empleo de guarda 
Reclamo, o el de portero, 
Que, según k ley, espero 

En justo premio lograr» 
— No ha lugar 

— Yo, cuando el riesgo noté 
De esta ciudad y sus bravos, 



IW] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



Dije no, {para los pavos 1 

Y al continente emigré 
Mas cambió la situación, 

Y ahora vuelvo gordo y sano 
A reclamar, como es llano, 
Mi antigua colocación, 

O alguna administración 
En que gane lo perdido 
— Concedido 

— Yo hacendado, ya indigente, 
Pues bienes y hogar perdí, 
Un mal cuarto conseguí 
En la finca de un ausente 
Mas él vuelve a aparecer, 
Cambiando de escarapela 

Y echarme a la calle anhrla 
Con mig hijos y mujer, 
Pido esa orden su a ^ender, 

O una pieza en qué habitar. 
— No ha lugar 

— El que firma reunió 
Letras y liquidaciones 
Hasta cien mil patacones, 
Que a uno por ciento compró 
A entregar esto se allana, 

Y cien onzas al contado, 
Siendo del total pagado 

En acciones contra aduana, 

Y además, hoy o mañana 
Se mostrará agradecido, 

— Concedido. 



[98] 



ANTOLOGIA 



— Yo, huérfana de un Mayor 
Que murió con gloria y prez, 
Sigo litigio ante un Juez 
Contra un neo usurpador ; 
Mas como no tengo un cobre, 

Y el Escribano me hostiga, 
Triunfa mi parte enemiga 
Aunque justicia me sobre 
Pido información de pobre 
Para poder litigar 

—No ha lugar 

— Yo aquí en Lisboa sufriendo 
El sitio, sigo a la capa; 
Soy de agiotistas el mapa, 
Con los ministros me entiendo 
Pido que se me conceda, 
Suspendiendo las guerrillas, 
Sacar cinco carretillas 
Cargadas con cuanto queda; 

Y unos sacos de moneda 
Que aquí agenciar he podido 

—Concedido. 

— Después, señor, de perder 
Mi esposo y cuanto tenía, 
Enferma el doctor rao envía 
AI campo a convalecer 

Y pues del sitio el rigor 
Parece que se ha templado, 
Pues que algunos han logrado 
Sacar cosas por mayor; 

Yo, de fariña, señor, 



[99] 



FRANCISCO ACUÑA DE F1GUEROA 



Pido una bolsa llevar 
— No ha lugar, 

— Yo, de Monteiro Deán, 
Reclamo, justificados, 
Medio millón de cruzados 
Del tiempo del rey don Juan 
La suma es gorda; entretanto 
Todas son habas contadas 
Tanto de picos y azadas, 
De azadas y picos tanto. 
El principal sin quebranto 
Pido, y el premio vencido 
— Concedido 

— Yo, la viuda de un valiente 
Que en Counbra pereció, 
A quien la Junta votó 
Un mauaoleo esplendente, 
Hoy destituida me veo 
Con mi prole numerosa, 
No exijo, señor, gran cosa 
Tan sólo un luto deseo 
En lugar del mausoleo 
Que el muerto no ha de gozar. 
— No ha lugar 

— El que suscribe, editor 
Del Libre, hoy desengañado, 
Con el ministro ha pactado 
No ser más opositor 
Mas como los liberales 
Se le borran, justo es 
Le abone el gobierno al mes 

[100] 



ANTOLOGIA 



Dos mil cruzados cabales, 

Y dos mil también mensuales 
Para reclutax partido* 

— Concedido. 

— El de la Escuela Normal 
Preceptor, que ésta suscribe, 
Hace un año no recibe 
Para gastos ni un real, 
Hasta hoy suplió su bolsillo 
Tinta y papel sin pedir, 
Mas ya no puede seguir 
Siendo el sastre del Campillo, 
Pide, pues, un Bocomllo 
Para poder continuar 
— No ha lugar, 

El infrascrito, el vestuario 
Dará, y también las raciones, 
Mas en precio y condiciones 
No intervendrá comisario 
Si da por paño, pañete, 
O por pan francés, pan bazo, 
En vino torcido acaso 
La indemnización promete, 
Pero en plata, no en billete, 
Le han de pagar, mes cumpbdo 
— Concedido 

— Yo el derecho de un impuesto 
Compré al gobierno, y pagué, 

Y ahora un tercero se ve 

Que en posesión de él se ha puesto 
Tendría el Gobierno urgencia, 



[101] 



FRANCISCO ACtWA DE FIGUEBOA 



Y aun si se quiere, razón, 
Pero la restitución 

Es de ley y de conciencia, 
Yo espero que mi acreencia 
Se ajuste y mande pagan 
— No ha lugar 

— Yo, Vocal por Santarén, 
Que a cuanto el poder desea 
He sido el miembro así sea, 
Pues a todo he dicho amén, 
A tres deudos que protejo 
De las armas libertar 
Quiero, pues no es regular 
Que aventuren su pellejo, 
Pido un cargo de manejo 
Para cada protegido 
— Concedido 

— El guardacostas firmado 
Vanos buques apresó, 
Que traficando encontró 
En el litoral bloqueado, 
Leyes vigentes y expresas 
Autorizan su derecho, 

Y en pro del Gobierno ha hecho 
Sus marítimas empresas, 

El debe por buenas presas 
A esos buques declarar 
— No ha lugar. 

— Yo a la escuadra abastecí 
De te, manteca y jamones, 



[102] 



ANTOLOGIA 



A ochenta mil patacones 
Sube mi alcance hasta aquí 
Si el vulgo el gasto critica, 
¿Qué importa ? Nada se pierde 
Perro que ladra no muerde, 
Según _ el adagio explica, 
El que firma, pues, suplica 
Ser del total resarcido 
— Concedido 

— Yo, nacional, lograr quiero 
Un cargo que me disputa 
Otro, que a un tiempo disfruta 
De tres naciones el fuero 
Político camaleón 
A todo rumbo hace vela, 
Pues para él la escarapela 
Es mueble de quita y pon, 
Yo espero en mi pretensión 
La preferencia alcanzar 
— No ha lugar 

— Yo, fidalgo a par do Rey, 
Tengo unos doce criados 9 
Que del servicio exceptuados 
Deben ser por justa ley 
Además, contra exacciones 
Guardo el fuero en mi baúl, 
Pues con los de sangre azul 
No rezan contribuciones , 
Reclamo ambas exenciones 
Que hoy quieren darse al olvido 
—Concedido 



[103] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



— Al ver tanta embrolla, algunos 
Gritan desde el Duero al Tajo 
[Basta de intrigas 1 ¡ Abajo 
Los decretos pilatunos 1 
De la plebe los tribunos 
Pusieron otro a mandar, 
Quien, más sabio, y por no errar, 
Trató de salir de aprietos, 
Poniendo así sus decretos 

— Concedido No ha lugar 1 



1 Esta sa 4 ira fue escrita en el largo sitio de Montevideo 
en 1847 peí. o por las circunstancias delicadas y por ser tan 
evidentes l^s abusiones que presenta no se determinó el 
autor a publicarla El mérito de esta composición sólo puede 
conocerse en el teatro mismo y en la época de los sucesos 

£104] 



ANTOLOGIA 



LA JUSTA INDEMNIZACION 

MEMORIAL PRESENTADO A UN MINISTRO DE 
HACIENDA 

AI ilustre ciudadano 

Que en mi aprecio es distinguido, 

De Gobierno y Hacienda 

Fiel Secretario y Ministro 

Al que por la patria haciendo 
Mil eminentes servicios, 
A la emulación no deja 
Ni pretexto ni motivo, 

£1 cual es ante las damas 
Como la nieve en estío 
Unos dicen que en lo puro, 

Y otros que en lo derretido, 

En fin, a vos, digno Béjar, 
Que unís de un modo conspicuo 
A la honradez española 
El oriental patriotismo, 

A vos llega el que suscribe, 
Ex Bibliotecario antiguo, 
Hoy Tesorero con trampas 

Y vate sm vaticinios, 



13 



[105] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUKROA 



Pues aunque allá entre folletos 
Aprendí mil acertijos, 
El de Tesorero in albis 9 
Ese no estaba en mis libros 

Es el caso, que sirviendo 
Siete años, o siete siglos, 
Del Museo y Biblioteca 
Los literarios destinos, 

Donde me iba disecando 
Como las momias de Egipto, 
Entre el polvo de IdS obras 

Y el alcanfor de los bichos, 

Un día en que el claro Febo, 
0 el sol, en prosaico estilo, 
Templó del mes de betiembre 
El ya decadente frío, 

Quitándome por molesta 
La capa, [fatal destino T 
Capa de vanos misterios 
Fiel confidente y testigo, 

En un polvoroso estante 
Guárdela, y la eché en olvido, 
Donde yació cinco meses 
Sobre Horneros y Virgilios, 

Y cuando yo imaginaba 
Sacarla un día con brillo, 
Impregnada en los destellos 
De tan ilustres vecinos, 



[106] 



ANTOLOGIA 



Frustrada vi mi esperanza, 
Pues eDa en su hondo retiro 
A la polilla y ratones 
Sirvió de pasto y de nido 

Y ora que de aquel panteón 
De pastas y pergaminos, 
Salgo como ánima en pena 
A un purgatorio de vivos, 

Ora que a ser Tesorero, 
(Nombre sonoro y vacío) 
Me trajo Dios, por que fuese 
Contradicción de mí mismo, 

Al dar el adiós postrero 
A fetos, conchas y libros, 
Sacando a la luz mi capa, 
Vi la luz por mil resquicios 

Mi capa, que dos inviernos 
Cuenta apenas, va hecha un cribo, 
A mi vista, t av Dios^ se ofrece 
Víctima de viles bichos 

Rugosa, manchada, ¿oh cielos 1 
Séame aquí permitido 
El ¡ hei mihi qualis eral? 
Decir como Eneas dijo 

He aquí los lucidos gajes 
Que saqué de aquel destino, 
Donde he vegetado, a riesgo 
De apohllarme yo mismo 



[107] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Salí de él vendiendo horchata, 
(Que otro vendiera los libros) 

Y tan aviado de ropa 
Como Adán del Paraíso, 

Pues hasta el fraque, señor, 
Sin relevo en su servicio, 
Si se ríe por los codos 
Suspira por los bolsillos 

Por tanto, y a buena cuenta 
De mis cien sueldos vencidos. 
Pues no es dable entre cristianos 
Dejar a uno sm un cristo, 

Y en justa indemnización 
Del contraste susodicho, 
Para hacerme fraque y capa, 
El paño y el forro pido 

Una orden al asentista 
Me basta, y habréis cumplido, 
Porque vestir al desnudo 
Nos lo manda el catecismo 

0 91 esto os parece duro, 
Adoptad el blando arbitrio, 
De irme indemnizando a pausas 
Con los veinte mil del pico 

Pues vos, como economista, 
Si para un trompo hay cien niños, 
Sabréis hacer con tres panes 
Lo que hizo el Señor con cinco 



[108] 



ANTOLOGIA 



Y, en fin, para obviar reclamos 
De esta clase, otro sí pido, 
Que de gatos y de trampas 
Sea el Museo provisto; 

Pues, sino, a mi sucesor 
Temo que al menor descuido 
Roan la pierna de palo 
Subterráneos enemigos 1 

Todo es justicia que espero 
Del gran Mecenas y amigo, 
Que es de Gobierno y Hacienda 
Fiel Secretario v Ministro 



1 Había sucedido al autor en el cargo de Bibliotecario el 
Capitán Regúnega» inválido, con una pierna de palo 



[109] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



A UN NIÑO PEQUFÑO 

Ofrenda de un libro 

Bella criatura 
Amable Adolfito, 
De tus tiernos padres 
Delicia y cariño, 
Tú que a los tres años 
Apenas cumplidos 
Anuncias destellos 
De un genio exquisito, 
Por grato Tecuerdo, 
Delicado niño, 
Recibe esta ofrenda 
De mi afecto fino 
Recibe y entrega 
A mamá este libro. 
Que allá cuando crezcas 
Te acuerde a tu amigo 
Cuando en la lectura 
Te halles expedito 
Y que fácilmente 
Leas de corrido, 
Entonces te encargo 
LeaB con ahinco 
Esta obra excelente 
Que ahora te dedico 
Tal vez para entonces 
Yo, que esto te escribo, 



[110] 



ANTOLOGIA 



Descanse en las sombras 
Del sepulcro frío, 
O en tierra extranjera, 
Sm nombre ni asilo, 
Tú ignores mi suerte 

Y yo tu destino 
Porque en este mundo 
Como un laberinto, 
Donde por mil sendas 
Vagamos perdidos, 
Curioso, algún día 
Tal vez Adolfito 
Pregunte a sus padres 
"¿Quién me dio este libro 9 
¿Qué prendas tenía 9 

¿De qué tierra vino 9 
¿Qué nombre, qué se5a§ 
Tuvo ese individuo 9 " 
Entonces aquéllos 
Si, como imagino, 
Mi afecto y memoria 
No han dado al olvido, 
Dirán "jYa no existe 1 
(Soltando un suspiro) 
F era su nombre, 

Y F su apellido, 
Túvote en sus faldas 
Cuando pequemto, 

Y con tus monadas 
Quedaba embebido, 
Siempre consecuente 
A nuestro cariño, 
Se vanagloriaba 

De ser nuestro amigo 



[111] 



FRANCISCO ACUÑA DE PIGUEROA 



Era algo trigueño, 
De rostro festivo, 
De talle mediano, 
Ni grande ni chico, 
De nariz y boca 
Un poco provisto, 

Y el lacio cabello 
Algo enrarecido, 
Eran apacibles 
Sus ojos, y vivo9, 
A veces locuaces 

Y a veces dormidos, 
Su rostro era feo 
Mas no desabrido, 
Sino que inspiraba 
Confianza y cariño, 
Tuvo algunas veces 
Defectos y vicios, 
Mas su alma era noble, 
Su pecho sencillo, 

Un lunar tenía, 
Con vello crecido, 
Fijado en el medio 
Del diestro carrillo, 
Su acento era suave 

Y asaz expresivo, 
Mas una dolencia 
Le puso ronquillo, 
Usaba antiparras, 
Tomaba polvillo, 

Y era con las damas 
Atento y rendido, 
No era su carácter 
Adusto ni esquivo, 



£ 112 3 



ANTOLOGIA 



Así era de todos 
Amado y bienquisto, 
Contaba mil cuentos 
Con sus ribetillos, 
Dejando lo exacto 
Por lo divertido, 
Formaba renglones 
Largos y chiquitos, 

Y se le antojaban 
Versos peregrinos 
No invocaba a Apolo 
Por ser masculino, 

Y sólo a las Musas 
Pedía su auxilio 
Obtuvo un empleo 
De honor y lucido, 

Y hallóse repente 
Sin cargo ni oficio 
Sensible y muy franco 
En sus extravíos, 
Tuvo algunas faltas 
Mas nunca delitos 

Que en aquellos tiempos 
De lucha y partidos, 
El hombre más cauto 
Se vio en compromisos 
Fue un tanto irascible. 
Mas no vengativo, 
La ofensa olvidaba 
Mas no el beneficio 
En fin, del retrato 
Siguiendo así el hilo, 
Tendrás una idea 
Del desconocido." 



[113] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Tu dirás entonces 

"i Pobre don Francisco, 

Que a más de ser feo 

Fue tan picanllo' 

A pesar de todo, 

A amarlo me inclino, 

Sin duda fue amable, 

Pues fue vuestro amigo " 

Y entonces ansioso 
Tomando este libro, 
Tendrá su lectura 
Mayor atractivo 
Los nobles ejemplos 
Que en él se han escrito, 
En tu tierno pecho 
Queden esculpidos 

Si de repasarlo 
Te viene fastidio, 
Ciérralo y tus padres 
Te sirvan de libro 
Hallarás en ellos 
Rasgos exquisitos, 

Y de las virtudes 
Un ejemplo vivo 
Sea el fiel modelo 

Tu padre y mi amigo, 
Do aprendas virtuoso 
A ser como ha sido 
Serás, si le imitas, 
Laborioso, activo, 
Ciudadano honrado, 
Buen padre y buen hijo 
Serás decoroso 
Sin ser presumido, 



[114] 



ANTOLOGIA 



Cuidando del alma 

Y no de atavíos. 

Y en tu amable madre 
Tendrás un hechizo 
De heroicas virtudes, 
Gracias y atractivos 
En fiel maridaje 
Verás reunidos 
Candor y belleza, 
Respeto y cariño 

De un raro talento 
Fue bello prodigio, 
Sin envanecerla 
Su mérito mismo 
Bella y candorosa 
Como ángel divino, 
Su mirar disipa 
Las sombras del vicio 
En estos modelos, 
¡Oh Adolfito imV 
Aprende y de todos 
Veráste querido 
Sigue sus ejemplos. 
Sigue sus caminos, 
Bella criatura, 
Amable Adolfito 



[115] 



FRANCISCO ACUÍÍA DE FIGUEROA 



CANCION GUERRERA DE LOS BATALLONES 
DE NEGROS 

CORO 

Batayone de sanóle flicana, 
Ya len fíelo nimigo si ve, 
Que a legueyo se toca é tambóle 
Nem pedimo, nem danto cual té 

Len bandilo sondado de Losa, 1 
Quen pluíana lo suelo ohentá, 
Ya aehento de sangle, é de lobo, 
Se plesenta que viengue no más 
Compafielo jvitoha siguala 1 
Plepalemo len sable é fusí, 
Ene sanja, palele é cañone, 2 
Tulo seye sen viene a molí 

CORO — Batayone, etc 

No melece se yama gentino 
Ni ohentale, ese chuma luín, 
Ni Bondado, que son solomente 
Baluyelo di bando losín 
Mandisíone, é balaso soble eye, 
So bandilo de lasa infená 3 
Que Ion pueblo indefenso clavisa, 
É se yama lempué felelá * 

CORO — Batayone, etc 

1 Rosas 

2 Palele es la muralla 

3 Haza 

4 Federal 



[116] 



ANTOLOGIA 



Camundase, Banguela, é Monyolo, 

Congo, Mina, é de tulo nación 

Non so vile pintóle como eso 

Abóyalo di Masa-molón. 

Lo Gupeno, lan leye é Livela, 

Sotenguemo contla eso losín, 

i Fuego, fuego r pue si eye non gala B 

A tulito non toca é violím 

CORO — Batayone, etc 

Ese Blunu pilata, ese cojo, 6 
Ma mejole si manda muía, 
Pue linglese señó Comololo 7 
Lo casüga si vueve á juliá 8 



Si elle alunan den dulo y palejo, 
Ya se puele amalá é casón 

CORO — Batayone, etc 



Sabeíemo lo puesto gualda, 
É si aquelle sen viene a la caiga 
Len dalemo den fuete a chupa 
No ponguemo la bota con eye, 
Lo hacelemo la tiela moldé, 
É á len vile calancho é latone e 
Len dipojo delemo lempué. 

CORO — Batayone de sangle fhcana, etc 



5 Nos agarra 

6 Brown 

7 Comodoro 

8 A judear 

9 Ratones 




Se plepala tambiene á lasión, 



Ma que somo de negla colóle 



CUTI 



FRANCISCO ACU»A DE FIGUEROA 



A UNA VIEJA CULTIPARLA Y A SU HIJA 
MODESTINHA 

Soneto 

Basta já dona Joana T pois me impesta 
Esa elocuencia exótica, e pedante, 
Ea, longe de mim 1 Va lá a um vergante 
Que ature a disercao de sua Modesta 

Que ella seja, ou que finja o ser honesta, 
Que falle em geographia, que ella cante, 
Que saiba poetizar nao e bastante, 
Pois tem a cara feia e indigesta 

De nada, pois, lhe vale o ser doutora, 
Que para dizer vosBa, diga vestra, 
Falando o seu latim mmha senhora 

A gente de hoje em día é muito destra, 

Da cara, e nao da falla se namora, 

E nao quer para Sogra a abelha-mestra 1 



1 La abeja maestra es palabra muy significativa y bur- 
lesca en portugués, para indicar una vieja astuta y sagaz 
para un negocio 



[118] 



ANTOLOGIA 



LAS NIÑAS DE LOS OJOS 

Enigma 

En un pupilaje estrecho 
Dos hermanitas están, 
En dos conventos iguales 
Que rige un mismo guardián 

Sin salir gozan del mundo 

Por ventanas de cristal, 

Que a una misma hora se cierran 

O se abren de par en par 

Siempre cual niñas se tratan 
Aunque tengan mucha edad, 
Pues bailan, ríen o lloran 
Con grande facilidad 



[11»] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



EL EMBUDO 
Enigma 

Con disforme boca y vientre, 
Insaciable en el beber, 
Licor ninguno le basta 
Pues nada le para en el 

Bebiendo continuamente 
Nunca saciado se \e, 
Pues primero llenarían 
Las Danaides su tonel 

Cuando no bebe he ores 
No puede tenerse en pie, 
Y boca abajo lo ponen 
Cual si sufriese embriaguez 

Finalmente, a nombre suyo, 
Aunque no es Papa ni rey, 
El hombre en ventaja propia, 
Ha formado cierta ley 



[120] 



t 



ANTOLOGIA 



EL AJUSTICIADO 



Cuadro poético 



¿Silencio 1 ya se aproxima 
El Inste acompañamiento, 
Ya se escucha sordo y lento 
El enlutado tambor , 
Ya con ecos de agonía 
La triste campana gime. 

Y en lo hondo del pecho imprime 
Vibraciones de dolor 

Y en las calles y balcones 
Vanos grupos se aglomeran, 
Otros en la plaza esperan 
Donde un cadalso se ve 

De bayonetas cercado, 
Hacia ese objeto espantoso 
El séquito silencioso 
Se mueve con tardo pie 

Allí en medio, encadenado, 
Se arrastra, que no camina, 
El mísero a quien destma 
A morir la sociedad 
En sus manos temblorosas 
Lleva un crucifijo santo, 
Que besa, y baña con llanto, 
Implorando su piedad 



14 



[121] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



Fúnebres salmoB y preces 
Entona en voz baja el clero, 
Y él apura el cáliz fiero 
De negra ) amarga hiél 
Mientras la fatal campana, 
Que atormenta sus oídos, 
Le anuncia en nuevos gemidos, 
Que la agonía es por él 

jHelo allí con la mortaja 
Con que ha de ser sepultado T 
Ya no tiene el desdichado 
Ni esperanza de salud 
Delante va el pregonero 
Publicando su delito, 
La escolta marcha en circuito, 
|Y por detrás su ataúd ] 

Ya sin tino sus miradas 
Vuelve en torno, o alza al cielo 
Ya se anima, o sm consuelo 
Le abate su languidez 
Los pasos que da, quisiera 
Deshacer ¿fatal destino 1 
¿ Oh, cuán corto es el camino 
Que anda por la ultima vez 1 

Con rapidez espantosa 
Vuelan para él los instantes, 
Que hundido en los vicios ante» 
Malgastaba sin sentir, 
Mientras la tardanza acusa 
El vulgo con impaciencia 
¿Ay, cuánta es la diferencia 
De morir a ver morir' 



r 122] 



ANTOLOGIA 



De nuevo el pregón su crimen 
Publica y también su pena 
¿Fue asesino! y le condena 
La ley a nombre de Dios 

Y hoy ella para escarmiento 
Le asesina de esta suerte, 
Como si el mal de una muerte 
Se remediase con dos 

Con blanca banda ceñida 

La candad le rodea, 

Le asiste, y con él emplea 

Ceremonias de piedad 

l Candad T j nombre ilusorio, 

Cuando en su bien nada influye, 

Ni le salva, ni destruye 

La espantosa realidad ' 

En tan horrible conflicto, 

Repelido ya del suelo, 

Sólo un asilo, un consuelo 

Encuentra en la religión 

El sacerdote le exhorta 

Su alma se ablanda, se mueve, 

Y para el cáliz que bebe 
Dios le da resignación 

Pálido como un cadáver, 
Lleva de la muerte el-sello, 
En desorden el cabello 
Se ve en sus hombros flotar 
Un sudor de hielo en gotas 
Baña su lívida frente, 
Cuando oye sordo, y repente, 
Otro tambor redoblar 



U23] 



FRANCISCO ACUttA DE FIOUEROA 



Ya el convoy fúnebre llega 

Y entra con marcha pausada 
Al cuadro de tropa armada, 
Que se abre y lo encierra en él. 
Cual serpiente que a su presa 
Fascina, arrastra y traidora 
La traga viva, y devora 

Con diente ansioso y cruel 

A esa victima en sus lazos 
Ya la serpiente asegura 
¿Quién la salva, joh desventura 1 
De entre ese abismo de horror 9 
Alza el misero la vista 

Y sus fibras se estremecen, 
Cuando infaustos le aparecen 
Cadalso y ejecutor 

Allí está el fatal banquillo 
Que será su último asiento , 
Allí el horrible instrumento 
Que quebrante su cerviz, 
Allí ve la horca infamante, 
Que por más horror se emplea, 
Donde su cadáver sea 
Espectáculo infeliz 

Un sordo murmullo entonces 
Vaga entre el necio gentío 
¿Si sabrá morir con brío 9 
¿Si estará tranquilo o no? 
Curiosidad insensata 
En ocasión tan funesta, 
Expresión bien manifiesta 
Del que sm alma nació 



[124] 



ANTOLOGIA 



¿Qué tranquilidad se exige 
Del que criminal se advierte, 
Ante una afrentosa muerte 
Y el juicio de la deidad? 
Esa quietud en tal reo, 
No es posible, interiormente, 
Si la goza, está demente, 
O no cree en la eternidad 

Bien puede con faz serena 
Marchar al suplicio infausto, 
El que muere en holocausto 
Por su patria o su opinión, 
Mas el que al cadalso lleva 
El sello vil de un delito 
Apenas, si está contrito, 
Logrará resignación 

Mas ya el mísero reo, cuya vista 

Divaga en azorada estupidez, 

Para oír su sentencia, en medio al cuadro, 

Se postra de rodillas ante el juez 

Y aunque cada palabra le atraviesa 
Como un dardo de plomo el corazón, 
Quisiera el desgraciado a ese martirio, 
Sin moverse de allí dar duración 

4 Triste y vano deseo 1 Ya oficiosa 
Le levanta y conduce la hermandad, 
Le sirve de sostén* • ¡fatal servicio, 
Que para él es rigor, no caridad! 



1125] 



FRANCISCO ACtTftA DE FIGUEROA 



Mas, él detiene el paso Su cabeza 
Bambolea abrumada en su cerviz, 

Y un licor que le embriague o le conforte, 
Pide a los que le llevan ¡infeliz' 

Ese frágil cristal que al labio llegas 
Tendrá más duración que no tu ser, 
Ya no verás el prado, el mar, las flores, 
Ni ese sol para tí vuelve a nacer 

La lámpara, que débil te alumbraba 
De la triste capilla ante el altar. 
Aún exhala destellos y tu vida 
Primero que su luz se ha de apagar 

Fatídico el reloj de la alta torre 
Marca ya por instantes tu existir 
Hoy, temblando, sus horas has contado, 
Mas, la que va a sonar, no la has de oír 

Terrorosos fantasmas los oídos 
Te atormentan con eco sepulcral, 

Y por doble suplicio ven tus ojos 
Las víctimas, la sangre y el puñal 

Tu muerte y tus delitos, para ejemplo, 
Las madres a sus hijos contarán, 
Mas los tuyos, temiendo la ignominia, 
Su nombre deshonrado negarán 

La muerte con la infamia y el recuerdo 
De esa prole infeliz, colman tu horror* 
Bien puedes exclamar en tu amargura, 
Que no hay dolor <rue iguale a tu dolor 



[126] 



ANTOLOGIA 



Alevosos bandidos, que en la sangre 
De una víctima inerme os complacéis, 
l Desistid o temblad 1 de un asesino 
El premio y la lección aquí tenéis 

Y si luego la ausencia del cadalso 
Disipa en vuestras almas el terror, 

j Dios inflame mis versos, que os conmuevan 
Cual presente patíbulo de horror* 

Mas, joh trance fatal 1 va esta sentado 
Do el cáliz va a apurar de 9angre y hiél, 
Se horripila su cuerpo en el banquillo, 

Y el verdugo prepara el torno en él 

Ya el férreo corbatín le ciñe al cuello 
Todos de allí se apartan con pavor, 

Y el credo de la fe, con voz pausada 
Entona el sacerdote auxiliador 

Impasible y atento está el verdugo 
Con la mano en el tomo, y al oír 
La palabra fatal, al desgraciado 
Las vértebras del cuello hace crujir. 

Convulso se estremece, de su boca 

La lengua amoratada cuelga ya, 

Dilátanse sus miembros ¿oh, qué espanto* 

He allí el ajusticiado i muerto está' 



[127] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



DOS ANAGRAMAS 

Proposición 
La intervención inglesa 

Resoluciones 

1* Allí ves negra intención 
2* Intrigas vienen con ella. 



IGUAL ANAGRAMA CON UNA SILABA MENOS 

Proposición 
Intervención inglesa 

Resolución e» 

1* Es intención negra vil 
2* Le convienen intrigas 



[ 128 3 



ANTOLOGIA 



OTROS DOS ANAGRAMAS MEJORES QUE TODOS 

Proposición 
La intervención anglo-francesa 

Resolución 
Lleva farsa con negra intención 

Proposición 
Deseada intervención de Francia 

Resolución 

Es ficción eterna y nada en verdad 



ANAGRAMA A LA INTERVENCION 

Proposición 
Intervención anglo-francesa 

Resolución 
Leve farsa con gran intención 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



OTRO ANAGRAMA MAS CURIOSO 
Proposición 

Intervención mgleaa — Toda de misterio o dolosa fe 

Resolución 

Virgilio no* lo dice "Timeo dañaos et dona ferentea" 



MEJOR 

Miro ese torcido intento, o veo la torcida falsedad 



non 



i 



ANTOLOGIA 



LE CONSUL DEVOISE 

Anagrama cnn las mismas 1 Piras 
Son ccl se devoile 



ANAGRAMA SOBRE LUIS NAPOLEON 

El Presidente Republicano Luis Napoleón 
Resolta por anagrama 
L' opinión pour Télu n ! eBt pas bien déclarée 

OTRO 
AL SEÑOR DUCHATEAU 

Bon monsieur Berlín Duchateau 
Resulta por anagrama 
Tnbut dTionneur á ce nom si beau 



[131] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



ILUSIONES DE LA AUSENCIA 
Canción 

Gima el alma, y el tríete gemido 
En las alas del céfiro vuele, 

Y a mi amado las penas revele 
Que en la ausencia padezco por eL 
Este acento de amor dolorido 
Reanime su dulce ternura, 

0 en su seno derrame amargura 
Si me fuere perjuro y cruel 

En mi idea subsiste presente 
El momento de amarga memoria, 
En que viera turbarse mi gloria 
Al decirnos el último adiós 

1 Dulce gloria de amor inocente T 
Nuestras almas de acuerdo y unidas, 
De un afecto simpático heridas, 
Una sola formaban las dos 

En la serva, cansado y errante 
El viajero la fuente apetece, 

Y el marino la luz que amanece 
Entre fajas de rubio arrebol 

Yo en zozobras también anhelante, 
Fatigada, sin tino me veo, 

Y un objeto con ansia deseo, 

Que es de mi alma la fuente y el soL 



[132] 



ANTOLOGIA 



Solitaria, cual triste avecilla 
Que en su nido desierto lamenta, 
La esperanza tan sólo me alienta 
De esa gloria que tuve y perdí 
Sollozando del mar en la orilla 
Yo repito su nombre, o a solas 
En la arena lo escribo, y las olas 
Murmurando se alejan de mí» 

En la noche contemplo extaaiada 
El planeta de candido brillo, 
Que me finge cual mágico anillo 
Ilusiones divinas de amor 
A mis ojos la imagen amada 
Se dibuja con dulce reflejo, 
Mas repente se vela mi espejo 
Entre nubes de oscuro color 

Un gemido del alma exhalado 
Sube entonces en alas del viento 
¡Infelice 1 Tal ves mi lamento 
Halle sólo desdenes en él 
Mas el cielo destruya, irritado, 
De mi pecho la imagen querida, 
Si el ingrato por otra me olvida, 
Si me fuere perjuro y cruel 



[1B3J 



FRANCISCO ACUfrA DE FJGUERQA 



LAMENTACIONES DE JEREMIAS 

CAPITULO PRIMERO 

Traducción exacta y paráfrasis poética, con sujeción 
a la palabra literal y a los expositores sagrados 

Dedicada al Ihi^trisimo señor Obispo de Buenos Aires, doctor 
don Mañano Escalada 

1 

Quomodo sedet sola cwitas plena populo? Facía est 
quasi vidua domina gentium princeps provinciarum 
facía est sub tributo 

¿Cómo es que sollozando sin consuelos, 

Por la angustia abatida, 
Yace asi solitaria, y por los suelos, 
La opulenta ciudad de pueblo henchida 9 
Cual viuda en su dolor desamparada, 

Hoy bebiendo aflicciones, 
Sin diadema se mira y despojada 
La señora feudal de las naciones, 

Destronada princesa, 
Paga tributos y se arrastra opresa 



[134] 



ANTOLOGIA 



2 

Ploróos píoravit ui nocte, et lacrymce m maxdis ejus, 
non est qui consoletur eam ex ómnibus charis ejus 
omnes amici ejus spreverunt cam, et jactt sunt ex 
mimi-ci 1 

En triste noche su ansiedad acrece, 
Porque hilo a hilo debelada llora, 

Y al asomar la aurora 

El llanto en sus mejillas permanece 
Nadie de los que amaba en su grandeza 
La viene a consolar en dolor tanto, 

Mas con torpe vileza 
Sus amigos desprecian su quebranto, 

Y ya enemigos de ella, 

Se burlan sin piedad de su querella 

3 

Migravit Judas propter afflictionem, et multitudinem 
servitutis habüavit ínter gentes, nec intfenzt re- 
quiem omnes persecutores ejus apprekenderunt eam 
ínter angustias 

Huyendo a la aflicción y servidumbre, 
De Juda los cobardes emigraron, 

Y espanto y pesadumbre 
En regiones extrañas sólo hallaron 
Mas, doquiera que el miedo los oculta, 

Allí con ansia activa 
El vil perseguidor que a nadie indulta, 
Los asalta repente y los cautiva, 

Así entre horror y penas, 
Soñando libertad hallan cadenas 



[1S5] 



FRANCISCO ACUÑA PE FIGUEROA 



4 

Vice Swn lugent, eo quod non smt qui veniant ad 
Solemnitatem omnes portee ejus destructee, sacer- 
dotes ejus gementes, virgmes ejus squahdce, et ipsa 
oppressa amarüudme 

En torno de Sion, que aflicta Hora, 
Yacen como enlutados los caminos 

|Ya no vienen ahora 
A su solemnidad los peregrinos * 
Sus magníficas puertas derrumbadas, 
Gimiendo sus pontífices en duelo, 

He allí clamando al cielo 
Sus vírgenes ilustres desgreñadas, 

Y anegada ella misma 

En el mar de amarguras que la abisma 

5 

Facli sunt hostes ejus m capiie vnimici ejus locuple- 
tati sunt quia Dominus locutus est super eam 
propter multitudinem miquitatum ejus parvuli ejus 
ducti sunt m captivitatem ante faciem tnbulaníis 

Para colmo de afrentas y sonrojos, 
Sus contrarios en amos se erigieron, 

Y en sus ricos despojos 
Saciando su ambición, se enriquecieron 
Porque el Señor sobre ella ha fulminado 
bu anatema por tantas impiedades, 

Y hoy sus iniquidades 
Hasta los parvulillos han pagado, 

Llevados sin clemencia 
Del adusto opresor a la presencia 



[136] 



ANTOLOGIA 



6 

Et egressus est a filia Swn omnis decor ejus facti 
sunt principes ejus sicul arietes non invenientes 
pascua et abierunt absque fortitudme ante faciem 
subsequentis 

De la hija de Sión amancillada 

Ya se fue la hermosura, 
Bajo el yugo servil, o ante la espada, 
Sus príncipes se humillan con pavura. 
Como un hato de imbéciles carneros 
Acosados del hambre y las fatigas, 

Por ásperos senderos 
Los arrean las hordas enemigas; 

Y al cautiverio impío 
Ellos siguieron sin vigor ni brío 

7 

Recordata est Jerusalem dierum affhctwnis suce, et 
prcevaricatioms omnium desiderabihum suorum 
quce habuerat a diebus antiquis, cum caderet popu- 
las ejus m manu hostih, et non esset ausiliator, 
viderunt eam hostes, et deruerunt sabbata ejus 

Al verse sin auxilio ni esperanza 

Jerusalén, y viendo 
A su pueblo infelice sucumbiendo 
Del contrario implacable a la venganza, 
Entonces recordó los tristes días, 

De su aflicción y errores, 
Y sus días de antiguas alegrías 
Que envidiaban rivales inferiores, 

Esos que hoy con insultos 
Se burlan da su sábado y sus cultos 

[137] 



15 



FRANCISCO ACUlfcA DE FIGUEHOA 



8 

Peccatum peccavií Jerusalem propterea instabilis ¡ac- 
ta est omnes, qm glonficabant eam t spreverunt 
lüam, quia vvierunt ignommiam ejus ipsa autem 
gemens conversa est retrorsum 

Pecó Jerusalén con gran pecado, 
Su error fue tan enorme como ciego 

Así en mísero estado 
Divaga errante sin hallar sosiego 
Todos los que ensalzaban su grandeza, 

Que su gloria aclamaron, 
Luego al ver su ignominia, con dureza, 
Con ingrato desdén la despreciaron, 

Y la desventurada 
Vuelve el rostro, gimiendo avergonzada 

9 

Sordes ejus va pedibus ejus, nec recordata est finís 
sui deposita est vehementer, non habens consola* 
torem Vide, Domine, affhctwnem meara, quoniam 
erectus est immicus 

Sus pies contaminados con el cieno 
De la prostitución e idolatrías, 

No oyó rugir el trueno 
No vio el fin que amagaba a sus falsías, 
Mas repente abatida con violencia, 

Sin consuelo perece , 
¡Mira, ¡oh Dios* mi aflicción y ten clemencia, 
Ve que el bando enemigo se enaltece, 

No dejes que atribuya 
Tus castigos divinos a obra suya' 



[138] 



ANTOLOGIA 



10 

Manum suam missit hostis ad omnia desiderabiha 
ejus quia vidit gentes ingresas sancíuarium suum, 
de quibus prceceperas ne mtrarent m ecclesutm tuam 

Con bárbara avidez robo el caldeo 
Todo lo mas precioso y estimable, 

Y en el voraz saqueo 
Sufrió su pena la ciudad culpable, 
Porque ella, relajando su creencia, 
Permitió violaciones impudentes, 

Y vio con indolencia 

Entrar en su santuario a impías gentes 

A las que tú has negado 
Toda entrada en tu gremio inmaculado. 

11 

Omnis populus ejus gemens, et qucerens panem de- 
derunt prcetiosa quceque pro cibo ad refocillan- 
dam animam Vide, Domine, et considera quoniam 
¡acta sum vúis. 

Por las calles gimiendo clamoroso, 

Todo el pueblo angustiado, 
El pan de la miseria busca ansioso, 
Duro pan con sus lágrimas bañado 
Sus joyas de más precio, cuanto hallaban 

En su aflicción urgente, 
En cambio de alimento lo arrojaban 
Por saciarse una vez k 0h Dios clemente, 

Míralo y considera 
Mí vilipendio, mi ignominia fiera 1 



[139] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUERQA 



12 

0 vos omites qiu transúis per viam, attendUe, et vi 
dele, si est dolor $imt dolor meus quorvutm vinde- 
miavit me, sicut locutiis est dominus m die ira, 
furoris sui 

jOh vosotros que en torno 

Pasáis por los caminos, 

Mirad bien, y decidme 
Si hay dolor comparable al dolor mío' 

Porque me ha destrozado 

El Señor en castigo, 

Según habló en el día 
De la ira de eu enojo vengativo 

13 

De excelso missit ignem m ossibus rneis, et erudit me 
expandit rete pedibus meis convertit me retrorsum 
possuU me desolatam tota die mcerore confectam 

Desde la excelsa altura 

Envió au fuego activo, 

Que devoró mis huesos 
Dándome el escarmiento en el martirio 

Tendió a mis pies sus redes, 

Retroceder me hi2o, 

Y en tenebrosa angustia 
Púsome desolada en duros grillos 



[140] 



Vigilabti jugum imquitatum mearum m manu ejus 
convolutm sunt, et impositce eolio meo infirmata 
tst virtus mea dedit me Dommus m manu, de qua 
non potero surgere 

Presto acudió la pena 

De mis culpas, que él mismo 

Conglobando una a una 

Las puso en mi cerviz como un suplicio 
Desfalleció mi ánimo, 
Porque el Señor me ha herido 
Entregándome a un yugo 

Donde sin tregua ni esperanza gimo 

15 

Abstuht omites magníficos meos dommus de medio 
mei vocavit adversum me tempus, ut conteret elec- 
tos meos torcidar torculavit dominus virgini fúue 
Juda 

Arrancó de mí a todos 

Mis preclaros caudillos, 

Y para aniquilarlos 
Llamó al tiempo veloz en daño mío» 

Como en lagar inmenso 

Los pisó el Señor mismo, 

Para la hija rebelde 
Doncella de Judá justo castigo 



[141] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



16 

Ideirco ego plorans, et ocultis meus deducens aquas 
quia longe faclus est a me consolator convertens 
animam facti sunt filu mei perditi, quomam mva- 
luit immicus 

Así lloro, y mis ojos 

Vierten llanto continuo, 

Porque de mí tan lejos 
Mi fiel consolador se fue ofendido, 

£1 que a mi alma animaba, 

Sin él mis tristes hijos 

Perdidos desaparecen 
Y sólo predomina mi enemigo 

17 

Expandit Swn manas suas non est qui consoletur 
eam mandavit Dominas adversum Jacob m circiutu 
ejus hostes ejus facta est Jerusalem quasi polluta 
menstruis ínter eos 

Tendió Sión sus manos, 

Mas nadie le dio auxilio, 

Que el Señor en contorno 
Envío contra Jacob sus enemigos 

Jerusalén ante ellos 

Objeto de ludibrio 

Se halla cual vil manceba, 
Manchada con su inmundo desalmo* 



[142] 



ANTOLOGIA 



18 

) its tus est Dominas quia os ejus ad iracuuduxm pro- 
vocavi Audite obsecro umversi popuh, et videte do- 
lorem meum Virgtnes mece, et juvenes mei abierunt 
m captivitatem 

Maa el Señor es justo 

Yo bu furor divino 

Irrité con mis crímenes 
i Oh pueblos, escuchad, os lo suplico 

Ved mi orfandad amarga 

Y mi dolor tardío' 

jYa al cautiverio infausto 
Mis doncellas y jóvenes han ido' 



19 

Vocavi amicos meos 9 et ipsi deceperunt me sacerdo- 
tes mtiy et senes mei, m urbe consumpti sunt, quia 
quossierunt cibum sibi, ut refociüarent anunam 
suam 

Llamé en mis aflicciones 

A parciales y amigos, 

Mas ellos me falsearon 
Y obtuve desengaños por auxilios 

Yo vi a mis sacerdotes, 

A mis ancianos dignos, 

Con famélicas ansias 
Caer de inanición desfallecidos 



[143] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEBOA 



20 

Vide Domine, quoniam tnbulor, conturbatus est ven- 
ter meus subversum est cor meum mmemet ipsa 
quoniam amaritudme plena sum foris interficit gla- 
dius 9 et domi mors simüis est 

Ve, Señor, en cuán fiera 

Tribulación me miro 

Mi corazón da vuelcos 
Dentro de mis entrañas conmovido. 

Pues llena de amarguras 

Lloro, al ver a mis hijos 

En su hogar, o en las calles, 
Perecer por el hambre o el cuchillo 



21 

Audierunt, quia mgemisco ego 7 et nom est qui conso- 
letur me omnes inimici mei audierunt malum meum, 
l&tati sunt, quoniam tu fecuti adduxisti diem con- 
solationis, et fient símiles mei 

Oyeron mis lamentos, 
Pues sin descanso gimo, 

Y no se alzó uno sólo 

A prestarme consuelos compasivo 
Supieron mi infortunio - 
Todos mis enemigos, 

Y se regocijaron 

Al verte inexorable en mi castigo» 
Mas ya lucirá el día, 

Y le traerás tu mismo, 
Día de mis consuelos, 

En que ellos sufrirán igual martirio 



[144] 



ANTOLOGIA 



22 

Ingrediatur omne malura eorum coram te et vinde- 
mía eos sicut vindemiasti me propter omnes iniqui* 
lates meas multi emm gemttus mei, et cor meum 
mcerens 

Ten presente en tus iras 

Su proceder inicuo; 

Vendimíalos como ora 
Me vendimiaste a raí por mis delitos 

Muchos son y me ahogan 

Mis dolientes gemidos,. 

Y el corazón fallece 
En profunda tristeza sumergido 



[141] 



FPANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



EL PIO-PIO 

Cancioncúla 
(En el álbum de una niña) 

En paz y sosiego, 
Sobre un arbohllo 
Incauta avecilla 
Posaba en su nido 
Allí dos pichones 
Bullendo festivos, 
Por entre sus alas 
Sacaban los picos, 

Y en dulces arrullos 
Cantaban unidos 

Pío, pío, 
Pío, pío 

Los tiernos acentos 
Llegan al oído 
De un zagal que acaso 
Cruzaba aquel sitio» 

Y al árbol llegando 
Con paso furtivo, 
Al ave inocente 
Cogió de improviso, 

Y así se quejaban 
Los dos pichoncitos 

Pío, pío. 
Pío, pío 



[146] 



ANTOLOGIA 



La aflicta avecilla, 
Que oprime el impío, 
Se agita y conmueve 
Al triste gemido. 

Y en vano aletea 
jOh duro martirio r 
Que sólo comprenden 
Las madre? con hijos 

Y al filial reclamo 
Responde lo mismo: 

Pío, pío, 
Pío, pío 

La frígida noche 
Llega, y en el nido 
Sufren la intemperie 
Los dos huerfamtos 
Faltos de alimento, 
ImpIumeB, sin brío, 
Van desfalleciendo 
En largo martirio 

Y a dúo piaban 
Al viento y al frío 

Pío, pío, 
Pío, pío 

La triste cautiva, 
Sin ver a sus hijos, 
Desdeña en la jaula 
El trébol y el trigo. 

Y al alba naciente, 
En un parasismo. 
Cayó reclinando 

El cuello y el pico 



[147] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



Y exhala en sui ansias 

Este último trino. 
Pío, pío, 
Pío, pío 

Zagal insensible 
Con pecho ferino, 
Tu propia conciencia 
Será tu castigo. 
La triste avecilla 
En míseros trinos 
Pedíate en vano 
Su prole y su nido 
Doquier su lamento 
Resuene en tu oído 

Pío, pío, 

Pío, pío 

Mas tú, amable niña, 
En fe de cariño, 
Admite esta ofrenda 
Que a tu álbum dedico 
Cuando el himeneo 
Te alumbre propicio, 
Esta leccioncilla 
Enseña a tus niños 

Y ellos la repitan 
Con este estribillo 

Pío, pío, 
Pío, pío 



[ H8] 



ANTOLOGIA 



EN EL MISMO ALBUM DE LA SEÑORITA 
DOÑA CRISTINA 

A BUENOS AIRES 

> tenas en ciencias, comercio y riqueza» 
üd Tillando gloriosa, se vio prosperar* 
Cna Atenas más grande en proezas 
Wb del Plata la reina sin par 
dobles lauros sin mancilla, 
Obtuvo en grandiosa lid 
C/>u nombre, que brilla 
>nte el mundo, oíd, 
■-inspira gloria, 
pdara virtud, 
W indica 
(Xi alud 
Sí, 
Sí, 
Salud. 
¡ Gratitud, 
Mil honores, 
A ese nombre, y coronas y flores 
Le tributen los pueblos del sud T 



[149] 



FRANCISCO ACUWA DE FIGUEROA 



OTRO ANAGRAMA 

Al valiente Garibaldi 

Djce en sus letra9 
Itaba brille vengada 

OTRO 

Proposición 
Ganbaldi valiente y liberal 

Resolución 
Itaha brille vengada y libre 



[150] 



ANTOLOGIA 



UN SEMEJANTE, UN IGUAL 
Enigma 

Lo que Dios, que en todo impera, 
Nunca ha visto ni vera, 
Lo que tara vez pudiera 
Ver un rey, lo que doquiera 
Ve un picaro ¿qué será? 



A UN NIÑO DE 6 AÑOS, OFRENDA SEPULCRAL 
Epitafio 

De tus padres, que gimen sin consuelo, 
Dejaste la mansión, volando al cielo, 
Aquí su polvo al tuvo se unirá 
Angel de luz { espéralos alla r 



[151] 



FRANCISCO ACUfrA DE FIGUEROA 



A UN PEDANTE VANIDOSO 



INVECTIVA CON FINALES OBLIGADOS 
EN NUMEROS-PALABRAS 



Fanfarrón y versista chapu . ♦ 0 

Ostentáis vanidad como ning ♦ 1 

Y los sastres 

Que apuráis con zurcidos y rermen 2 

No dejan de sufrir fieros desas 3 

Que sois un malandrín chiquih 4 

Es claro como tres y dos son 5 

lAy pobrete 1 

En figurar grandezas no os can 6 

Ni en hacer el papel de un mata 7 

Ciego de vanidad sois un zol 8 

Y mientras vuestro ser no se re 9 
Oíd atento 

No veréis la luz clara, no, par 10 

Sino un sol nebuloso y cení 100 



r «2 3 



ANTOLOGIA 



(ULTIMO DIA DEL SITIO Y ENTREGA DE LA 
PLAZA. — JUNIO DE 1814) 

JUEVES 23 

Ruit alto á culmine Troya 
(Virgilio — Eneida ) 

Lució el solemne día 
En que tu hado se cumple, <oh patria mía' 

El día en que el destino 
Tu orgullo y glorias abatir previno, 

El fatídico instante 

Llegó, joh pueblo valiente f 

En que tu altiva frente, 

Hasta hoy libre y triunfante, 
Ya del lauro y diadema desceñida, 
Al vencedor humilles abatida 

Hoy, pues, cumpliendo el tratado 
Solemnemente pactado 
Entre Vigodet y Alvear, 
De éste ultimo las legiones, 
Abnéndose los portones, 
Se ven triunfantes entrar 

Perdió su baluarte 

La España, y de Marte 

Sucumbe al poder, 
Y la fama asombrada pregona 
Que hoy se ha visto la ibera corona 
Ante el gorro argentino caer. 



16 



[153] 



JRANC1SCO ACUítA DE FIGUERGA 



Eran las doce del día, 
Cuando en columna cerrada, 
Desplegando tus banderas, 

Y al son de trompas y caja», 
Por el portón de San Juan 
La guarnición veterana 
Salió tristemente al campo, 
Desalojando esta plaza 1 
Dos mil seiscientos guerreros, 
Con cuatro piezas montadas, 
Forman de a pie una falange 
Compuesta de las tres armas 2 
Al pueblo en torno agrupado 
Con triste expresión mandaban 
El último adiós, y a todos 

Un hondo silencio embarga 
Las ninfas los despedían 
Jurándoles fiel constancia 
Ofrecimientos tan firmes 
Cual nube de humo en las auras, 
Pueg ya con afán curioso, 

Y extremándose en las galas, 
A los huéspedes triunfantes 
A ver entrar se preparan 



1 La columna de tropas de la plaza verificó su salida por 
«1 portón de San Juan o del sur para no encontrarse con 
el ejército sitiador, que para hacer su entrada se aproximaba 
ya al portón de San Pedro El general Alvear, al divisar la 
columna que salia por el lado del sur, destacó a su Jefe de 
vanguardia Valdenegro con tropas para que al pasar el ejér- 
cito realista le hiciera los saludos y honores de la guerra, 
lo que lúe una cierta mortificación para los vencidos 

2 Puede acaso haber alguna inexactitud de poca entidad 
en el numero de tropas que se designan en los versos o ha- 
ber sido olvidado algún piquete de los cuerpos que salieron, 
pero esto no será en cosa esencial El autor estaba en aquel 
día muy agitado, como puede concebirse, y pudo habérsele 
pasado por alto alguno de los pormenores posteriormente no 
ha hallado documentos de aquella época que le puedan ilustrar 

[U4] 



ANTOLOGIA 



Lo de a Rey muerto Rey puesto, 
No acusa bien a estas damas, 
Pues al Rey que noy han perdido 
No le sucede un monarca 
Allí los débiles restos 
De los regimientos marchan, 
Que en larga lid destrozaron 
La hambre, la peste y las balas 
Los dragones y artilleros 
Del Fijo, Chain y Lara, 
Madrid, América y Lorca, 
Albuera y Sevilla estaban 
Mas los de Neira y de López, 
Comercio y Miñones faltan, 

Y milicias, que estos cuerpos 
Como urbanos se separan 
Mas con sorpresa se nota, 

Que en vez de ir en su compaña 
Loa que en rehenes vinieron, 
Se quedan dentro en la plaza 8 

Con firme paso y militar semblante, 
Vióse venir, después de un breve instante, 

A tomar de la plaza 

La posesión primera, 

Una legión guerrera, 

Que los puestos reemplaza, 

Y Vedia de una escolta acompañado, 
Es de este acto solemne el encargado * 



3 Los señores don Francisco Moldes y don Pedro Fabián 
Pérez en lugar de irse con el ejército realista bajo su cus- 
todia y para servirle de garantía se quedaron dentro de la 
plaza, que iba a ser ocupada por el ejército argentino, pero 
éste guardaba en su poder a las dos personas que en igual 
calidad se le mandaron de la plaza 

4 Don Nicolás Vedia, entonces Mayor General del ejército 
sitiador {posteriormente General agregado al ejército de esta 
República), fue el que entró a recibir las llaves de la plaza 



[155] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Con su negra infantería 
Que envidia a Marte daría, 
Muda las guardias Soler, 5 
Y Escalada sus dragones 
En vanas evoluciones 
Hace el pueblo recorrer * 

Mas éste tranquilo, 

Pendiente de un hilo 

Viendo su existir, 
En silencio sus ansias modera 
Ignorando cual suerte le espera, 
O si debe cantar o gemir 

(Entrada del General Alvear y su ejercito) 

Oyóse a pocos instante* 

Por el portón de San Pedro 

Resonar con grave pausa 

Los marciales instrumentos 

El ejército argentino. 

De seis mil hombres al menos 

Hace, sin aclamaciones, 

Su entrada triunfante al pueblo 



(acto verdaderamente de pura ceremonia) y a dirigir el re- 
levo de las guardias Traia por Ayudantes a don Gregorio 
Pérez oriental, y a don Luis Argerich. argentino 

5 Don Miguel Estanislao Soler. Coronel del Regimiento de 
Negios N? 6, entró a mudar las guardias con 500 hombres de 
su tropa, el resto de su Regimiento entró poco después con 
su Comandante Celada, Junto con el cuerpo principal del 
ejército de Alvear 

6 Don José María Escalada. Comandante de uno de los 
escuadrones de Dragones de la Patria Leyendo posteriormente 
el señor Vedia esta obra en su primitivo original, donde 
dice Y Escalada sus dragones, etc dijo al autor que era 
exactísima esta circunstancia como todos los otros detalles, 
pues recuerda muy bien que él le previno a Escalada que 
girase a galope por todo el pueblo con sus dragones nueva- 
mente uniformados, para imponer a los vecinos con la pre- 
sencia marcial de sus guerreros 

[156] 



I 



ANTOLOGIA 



En un corcel que ardoroso 
Baña con espuma el freno, 
Precede Alvear con su escolta 
Resplandeciente de acero 
Su Estado Mayor pudiera 
Igualar al más selecto 
Séquito de esos monarcas 
Que él mismo llama soberbios 
Modesto Sánchez venía 
Con Rolón y otros diversos, 
Que de Ayudantes de campo 
Gozan el lucido empleo 
En pos su ejército sigue 
De batallones guerreros, 
Que en la disciplina iguales 
Compiten en lucimiento 7 
Muríruiondo guía delante 
De Moldes los granaderos, 
Y el número tres Fernández 
Viene por Frenche rigiendo, 8 
Pagóla comanda el nueve 
Con Quesada, v en pos de ellos, 
Holemberg y Oyuela lucen 
Sus zapadores o hacheros 9 



7 El autor pide indulgencia por alguna pequeña inexacti- 
tud u omisión que pudiera haber padecido en estos detalles 
y repite aquí lo que ha dicho ya en otra nota anterior 

8 Don Prudencio Murguiondo» 2* Jefe de los graraderos de 
Moldee, entró mandando el Regimiento porqus el dicho Co- 
ronel estaba en rehenes dentro de la plaza desde el dia an- 
terior, y don Juan Santos Fernández venia con el Regi- 
miento de la Estrella N? 3 en lug<ir del Coronel don Domingo 
Frenche que, enviado por Alvear, había marchado por la 
Colonia a Buenos Aires, llevando la noticia de las capitula- 
ciones de la plaza 

9 Don Manuel Vicente Pagóla, Coronel del 9 y don Juan 
José Quesada, su Tendente Coronel, Holemberg, don Eduardo, 
Coronel del Cuerpo de Zapadores, y don José Gabriel Oyuela 
su Comandante 



f 157] 



FRANCISCO ACUttA DE FIGUEROA 



Vázquez y Román Fernández 
Mandando de Alvear el cuerpo 
Vense, y Comisario en Jefe 
El hermano del primero 10 
El tren volante Irigoyen 
Rige con sus artilleros, 
Que sus proezas recuerdan 
Al ver derribados techos 11 
Los granaderos montados 
De San Martín dirigiendo 
Viene Zapiola, Celada 
Por Soler manda los negros 18 
El bravo Ortiguera y Pico 
Con todo el marcial arreo, 
De los dragones gobiernan 
Los cuatro escuadrones bellos 1 
Bianqui, Lucena, Igarrázabal, 
Brillan con estos guerreros, 
Como dignos Ayudantes 
De tan distinguido cuerpo 14 



10 Don Ventura Vázquez Feijó que había sido Coronel del 
4 había venido últimamente de Buenos Aires comandando 

el lucido cuerpo Nv 2 del que era Coronel Alvear mismo, 
don Román Fernández era el 2 o Jefe del cuerpo, y don San- 
tiago Vázquez hermano de don Ventura e^a el Comisario 
General del Ejército, siendo estos tres jefes hijos de Mon- 
tevideo 

11 Irigoyen, don Matías, Coronel de Artillería con él ve- 
nían vanos otros oficiales de aquel distinguido cuerpo 

12 Don Matias Zapiola, Teniente Coronel de los granaderos 
de a caballo, llamados de San Martín don Francisco Celada, 
Teniente Coronel del Regimiento de los negros cuyo Coronel 
Soler había entrado antes como ya se ha dicho, a relevar 
las guardias de la plaza 

13 Don Rafael Ortiguera y don Blas José Pico comandaban 
dos escuadrones de Dragones de la Patria los otros dos te- 
nían por Comandantes a Vedia y Escalada, que ya habían 
entrado a tomar posesión de la plaza 

14 Don José Antonio Bianqui don José Pereira Lucena y 
don Juan G Igarrazábal, Ayudantes de los Dragones de la 
Patria 



[158] 



ANTOLOGIA 



Su división de a caballo 
Pintos rige, en cuyo cuerpo 

Y en el de Pagóla y de Vázquez 
Muchos orientales vemos 15 

Y también el número ocho 
Se mira y grupos diversos, 

Y por jefe de vanguardia 
El valiente Valdenegro. 16 
En dos filas por las calles 

Se forman, y frente al templo 
Himnos patrios y sonatas 
Las músicas repitieron 
No cual fieros vencedores 
Se demuestran, ni altaneros, 
Sino que afables disipan 
Las prevenciones del miedo 

Y al ver el orden que observan, 
Su porte marcial y aseo, 

Con americano orgullo 

Late, aunque afligido, el pecho 1 



15 Don Hilario Pintos Jeíe de un gran piquete de caba- 
llería En este cuerpo en el 9 de Pagóla, en el N» 2 de 
Vázquez y en el 4 titulado de la Estrella una gran parte 
de la trona y oficiales eran orientales entre ellos estaban 
don Enrique Martínez don Gabriel Velamen don Eugenio y 
don Féli-s. Garzón, don Eulogio Pmazo don Segundo Aguiar 
y otros que sena largo enumerar También los había en corto 
numero en los otros cuerpos del Ejército Argentino 

18 Don Eusebio Valdenegro Teniente Coronel Jo en orien- 
tal de valor esclarecido y de talento natural especialmente 
para la poesía, siendo autor de vanas canciones patrióticas 
de regular mérito Por lo respectivo al cueipo N? 8 sus Je- 
fes y Oficiales el autor descuidó entonces de adquirir las 
noticias precisas 

17 Era un sentimiento indefinible el que se agitaba en los 
pechos de casi todos los americanos que por su posición, su 
educación o por sus convencimientos estaban colocados entre 
lo3 realistas Ellos a excepción de alguios exaltados, se en- 
vanecían y aun sentían placer al ver las proezas de insigne 
valor, o los rasgos de alto patriotismo de los americanos si- 
tiadores No podían tolerar que loa españoles los vituperasen 



[159] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Ya ocupados loa baluartes 

Y los militares puestos 
Estaban, cuando una saha 
Hace retemblar el suelo, 

(Se enarbola la bandera argentina arriándose la 
española) 

La blanca y celeste insignia 
Del argentino Gobierno, 
En el Cerro y Ciudadela 
En arbolaron a un tiempo. 
Con otra salva la escuadra 
La saluda, y antes de esto 
Vimos la hispana bandera 
Descender con menosprecio 
Así Alvear de los tratados 
Violando el tenor expreso, 
De infracciones más notables 
Excita tristes recelos, 

Y un rumor ya nos anuncia, 
Que con capciosos pretextos, 
Irán nuestros militares 

No a España, sino a un destierro 19 



con desdén al propio tiempo que ellos rmsmos se batían en 
un lance de guerra con tanto ardor o más que las tropas eu- 
ropeas 

18 Estos fundados recelos se realizaron demasiado comple- 
tamente El autor no recuerda si fue al día siguiente, o poco 
después que Alvear fijó aquel memorable anuncio que dejó 
estupefacto al pueblo y empezaba poco más o menos de esta 
manera Habitantes de Montevideo Vuestra admiración su- 
birá de punto cuando sepáis que habéis sido entregados a 
discreción etc Esto ha sido uno de aquellos ardides o astu- 
cias usados en la guerra " etc etc El autor no pretende 
ahora discutir la razón o la injusticia de semejante procedi- 
miento sólo refiere los hechos tal cual ellos pasaron a la 
vista de todos Pero a los seis días el 30 de junio abierta y 
decididamente acabó de hacer pedazos la capitulación» que- 

[160] 



ANTOLOGIA 



El Cabildo en grande gala 
Ante Alvear, no sin recelo, 
Pasó a las tres de la tarde 
A hacerle los cumplimientos 
Hízole Alvear que jurase 
Obediencia a su Gobierno, 
Y que de entregar las armas 
Pusiese un edicto al pueblo 



brantando la pirte más esencial de sus artículos Paseábanse 
por las calles de la ciudad libremente y con confianza los 
oficiales realistas y muchos de tropa de los que estaban 
acantonados en la casa de los negros y sus cercanías espe- 
rando el prometido embarque para España cuando de re- 
pente prendieron a todos los oficiales que hallaron y a unos 
quinientos de tropa que encontraron del mismo modo, ha- 
biendo antes de la noche del 19 sorprendido a otros muchos 
y luego incontinenti pasaron con tropa a la casa de los ne- 
gros, donde estaba el resto de la guarnición realista de la 
plaza» y allí» recogiendo por compañías las armas les noti- 
ficaron que todos iban a ser embarcados para Buenos Aires 
en clase de prisioneros libertándose sólo los que aceptasen 
tomar partido en la? tropas de la patria Sorprendidos así 
los soldados separados de sus oficiales» cansados de opre- 
sión y miserias y entreviendo el porvenir penoso de un des- 
t erro casi todos tomaron partido en los varios cuerpos de 
los contrarios solamente la oficialidad y como unos 300 de 
tropa (la mayor parte hijos del país) prefirieron constantes 
corier la suerte de prisioneros* y como tales fueron embar- 
cados > enviados a Buenos Aires Los Jefes Ríos Lacuesta, 
Lomees Ponce de León y otros dos más quedaron en tierra 
en aquella data, para ser remitidos en otra Por lo que res- 
pecta al Capitán General Vigodet había marchado ya libre- 
mente al Janeiro, llevando consigo a los señores Vargas y 
Ge&tal, en el bergantín de guerra argentino Nancy Los ne- 
gros y pardos esclavos que algunos amos hablan pronorcio- 
nado (como queda relacionado en esta obra) para el bata- 
llón de ultima creación que 6e estaba formando en la plaza 
rueron desde luego tomados y agregados al regimiento de 
Soler También Alvear, o sea el Gobierno argentino, declaró 
buenas presas todos los buques mercantes que se encon- 
traron dentio del puerto, los lanchones y aun los botes pes- 
cadores, y en seguida ordenó que los pudiesen rescatar sus 
auefios no estando ausentes, por la mitad, con lo que saca- 
ron mucho dinero Posteriormente fueron también secuestra- 
das toda clase de propiedades y mercaderías de españoles 
ausentes, las que se designaron con el nombre de propieda- 
des de extraño* y además se impuso al pueblo una contri- 
bución extraordinaria y en seguida otra ordinaria» que de- 
bía ser pagada mensualmente ¡Así fue como se cumplió la 
capitulación' 

[161] 



FRANCISCO ACUftA DE FIGUEROA 



Puso el Cabildo el edicto, 
Y el \ecindano a despecho 
Acude a entregar las armas, 
Que algunos rompen primero. 19 
Una pequeña proclama 
Se ha fijado, en la que al pueblo 
Invita Alvear a que goce 
Placer, confianza y sosiego 
Mas ¿qué placer ni confianza 
Podran dar vanos conceptos, 
Cuando al solemne tratado 
Se falta antes del sol puesto? 20 



19 El General Alvear en aquella visita trató a loa Indivi- 
duos del Ayuntamiento con muy afectada cordialidad y fran- 
queza pidiéndoles que se excusasen mutuamente el trata- 
miento de Excelencia Pero al fin de la visita con estudiada 
política les insinuó y exigió prestasen juramento de obedien- 
cia al Supremo Director de Buenos Aires, poniendo la mano 
en el pecho y no sobre los Santos Evangelios como habla 
sido costumbre En seguida ordenó al Cabildo pusiese un 
edicto previniendo a todos los habitantes entregasen inme- 
diatamente todas las armas blancas que tuviesen y de fuego 
que calasen bala de a onza El Cabildo obedeció y puso el 
edicto el mismo día 23» empezando lentamente muchos ciu- 
dadanos a entregar las armas No satisfecho Alvear con esto t 
fijó al día siguiente un severo decreto mandando que en el 
término de cuatro horas, so pena de la vida, entregasen toda 
clase de armas blancas y de fuego, sin libertarse las excep- 
tuadas ante<a Con esta amenaza todos sin dilación corrieron 
a entregar no sólo las armas que se ñamaban reyunas, sino 
también las escopetas y pistolas ricas de bolsillo las espadas 
espadines y cutos de lujo y era cosa de ver al día siguiente 
como acudía al depósito de la entrega la oficialidad de Al- 
vear a escoger y repartirse entre sí aquellas armas de puro 
adorno y algunas de muy crecido valor 

20 La proclama que con fecha de este día 23 ha publi- 
cado el General vencedor es del tenor siguiente 'Habitan- 
tes de Montevideo El período fatal de la guerra y los de- 
sastres ha terminado ya Apártese del orden de los tiempos 
su funesta memoria» y sepultando en el silencio más pro- 
fundo los sucesos marcados con la desolación y la sangre en- 
tren a ocupar ese lóbrego vacio los deliciosos días de la 
paz, de la unión y de la fortuna Habitantes reposad tran- 
quilos en el seno de vuestras familias inocentes volved al 
centro de vuestras relaciones. Las tropas del ejército a mi 
mando os recibirán en sus braíos con la más estrecha ira- 



[ 1«2] 



ANTOLOGIA 



Ni de un sosiego futuro 
¿Qué esperanza habrá, si vemos 
Arder contra Buenos Aires 
En la campaña un incendio? 
Pues ya el implacable Artigas 
Y todo el país entero, 
Contra argentinos reclaman 
Sus usurpados derechos 
Pues si de una madre, altivos, 
La obediencia sacudieron, 
No quieren de una madrastra 
Sufrir pupilaje nuevo 

En medio a tantas borrascas, 
Entre dos contrarios vientos, 
Cuando amagan con naufragios 
Dos rumbos y ambos inciertos, 2X 



ternldad Nadie será osado de perturbar vuestro sosiego in- 
ustamente Su disciplina y su carácter de humanidad tan- 
as veces acreditado no darán margen al menor disgusto \o 
espero que la comportación de este noble vecindario sea aná- 
loga a mis deseos — Fortaleza de Montevideo jumo 23 de 
1314 — Alvear" 

21 Hace alusión a la furente guerra que ya se hacían los 
orientales contra los argentinos invocando ambos partidos 
los nombres de Patria y Libertad y denigrándose mutua- 
mente con los dicterios de tiranos, de bárbaros y opresores 
Después de entregada la plaza a los argentinos continuando 
en la campaña su guerra con los orientales comandados por 
el General don José Artigas con más encono que contra los 
españoles al fin de pocos meses se vieron las fuerzas de 
Buenos Aires tan acosadas que teniendo que atender tam- 
bién a la guerra con los realistas en el Perú, tuvieron que des- 
alojar la provincia y esta plaza al ejercito de Artigas que 
entró en posesión de ella el 23 de febrero de 1815 quedando 
desde entonces independiente la Banda Oriental Esta inde- 
pendencia y su libertad sucumbieron posteriormente en su 
guerra con el Brasil, cuyo poder después de larga guerra so- 
juzgó a la provincia y ocupó a Montevideo en 20 de enero de 
1817 Finalmente, prendido de nuevo el fuego de libertad en 
los orientales, se conflagró toda la campaña contra el poder 
brasilero, empezando la guerra en 17 de abril de 1825, y au- 
xiliados los orientales últimamente por el ejército argen- 
tino, consiguieron libertar la patria, y el l* de majo de 1BZ8 
entró el Gobierno patrio en Montevideo 



[163] 



FRANCISCO ACUtfA DE FlGUEROA 



Fuerza sera, joh dura suerte 1 
Sin brújula ni consejo, 
Diciendo ¡adiós! a la patria, 
Buscar de bonanza un puerto, 

Y la libertad segura 
Buscar en extraño suelo, 
Cuando en el propio amenazan 
La opresión y el menosprecio 22 

Esta es la fiel historia 
Del largo sitio de inmortal memoria, 

En que Montevideo 
Fue al argentino el premio y el trofeo, 

En el que acrisolada, 

Tangos meses luchando, 

Vio uno y el otro bando 

Su constancia extremada, 
Resultando en su curso esclarecido 
Tanta honra al vencedor como al vencido 

Sucumbió el pueblo guerrero 
El parasismo postrero 
Sintió el realista poder, 

Y hoy se abre a la edad futura 
De desgracia o de ventura 
Nueva senda y nuevo ser 



23 El autor de esta obra permaneció dentro de la plaza 
hasta mediados del siguiente mes de julio» en que logro a 
fuerza de empeños pasar a Maldonado, ocupado por tropas 
argentinas En setiembre de 1614 tomaron aquel pueblo e hi- 
cieron prisionera su guarnición, tropas artlguistas al mando 
cíe don Pedro Amigo y don Manuel Antonio Iglesia El 4 de 
octubre, debiendo éstos desalojar el pueblo por aproximarse 
mayores fuerzas argentinas, marcharon, en eíecto> y el au- 
tor, con licencia de ellos se embarcó para Rio de Janeiro, 
de donde volvió definitivamente a su patria. Montevideo, en 
diciembre de 1347 



[164] 



ANTOLOGIA 



i Libre de influencia 

De extraña potencia 

Puedas existir, 
Cara patria, y tu suerte rigiendo, 
Y a tus hijos dispersos uniendo, 
Constituida y gloriosa lucir 1 



L165 1 



FRANCISCO ACUttA DK FIGUSRQA 



ANTOLOGIA EPIGRAMATICA 
41 

Hoy las musas tristemente, 
Vertieran llanto cruel 
Por Juan Cruz, vate eminente, 
Si ellas y Apolo igualmente, 
No hubieran muerto con él 

42 

Enfermó Antón gravemente, 

Y Baltasar su heredero 

Llora y siente, 
Pero es porque hoy al doliente 
Sanó un remedio casero 

Si el viejo vuelve a enfermar, 
Como! es fácil que suceda, 

Baltasar 
Debe a un médico llamar 

Y verá qué pronto hereda 

73 

— "^El reloj de la vieja marquesa 
En poder de la linda Teresa 1 " 
Dice Fabio, y un quídam responde 
— "No te admires, clarísimo eatá 
Entre la una y la otra se esconde 
Un tercero que toma y que da " 



[166] 



110 



Bañándose a\er Be ahogó 
Una mujer iqué trabajo 1 
Buscáronla río abajo 
Y nadie el cuerpo encontró 
— "Río arriba, ciertamente 
La hallaréis," dijo el marido, 
"Pues su tema siempre ha sido 
El ir contra la comente " 

124 

— "¿Cómo 1 ¿tú en Montevideo 9 " 

Dice Alceo al tío Servando, 

"Lo estoy viendo, y no lo creo 

¿Conque has venido 9 " — "No, Alceo, 

Pero me estoy esperando." 

138 

Estando el médico AHás 
Para morir desahuciado, 
De la muerte se ha salvado, 
Y aun de otro médico máa 
La muerte, que es bien sutil, 
Calculó con buen acierto, 
Que con llevarse aquel muerto 
Iba a perder más de mil 

180 

A ciertos amigos, yo 
Con mi sombra los comparo 
Que aparecen en tiempo claro, 
Pero en tiempo turbio, no* 



[167] 



FBANCISCO ACUÑA DE FI GÜERO A 



181 

— " 4 Silencio, callad, por Dios, 

Que puede oír la señora' 1 ' 

— "Ya callo: aquí entre los dos 

No hay para qué hablar ahora " 

— "Sí, pero de esposo vos 

La oferta consoladora 

Dadme antes " — Callad, por Dios, 

Que puede oír la señora 1 

217 

— "Ríe Inés sin son ni ton 
Aun en casos afligertes " 
— "i Qué' ¿tendrá mal corazón 
— "No, mas tiene buenos dientes " 

226 

Quejábase el \iejo Orgaz 

A un amigo, y le decía 

— "Mi Inea se ha vuelto una arpía, 

Está dada a Barrabás 

Gruñe porque se le antoja, 

Y eso que no le hago nada 99 

— ¿No le haces? Pues, camarada, 

Es por eso que se enoja» 

227 

El que aplaudido, afamado, 
Llega a ser, se hace, envidiosos, 
Mil rivales rencorosos 
Que no tendría ignorado 

[168] 



i 



ANTOLOGIA 



Puesto que tan cara es 
La fama, aunque merecida, 
Mejor es cruzar la vida 
Como en puntillas de pies 

262 

Un acierto superior 
Tiene, y ciencia soberana 
El Gobierno iQué primor' 
A un sordo ha nombrado Oidor 

Y a un ciego Vista de Aduana 

303 

Desnudo al mundo ha nacido, 
Desnudo la mar lo encierra, 
Así, en su viaje a la tierra, 
No ha ganado m ha perdido 

308 

La estatua del silencio, así de pronto, 
Sin hablar ni una vez, pareces, Fabio, 
Si eres tonto, te portas como un sabio, 
Si eres sabio, te portas como un tonto. 

333 

Dos ciegos, en gran porfía, 
Cuestionaban a la vez, 
Sobre intereses un día, 

Y el uno al otro decía 
—"Vamos ahora «a ver al juez, 



[169] 



FRANCISCO ACUSA DE FIGUEROA 



Fírmame una letra ya, 
A la vista, y cuentas claras, 
Porque sino w — "|Ja, ja, ja*" 
Respondióle el otro, "allá 
Nos hemos de ver las caras" 

371 

Devorando la peste cierta aldea, 
Vio a un médico llegar, y dijo jea 1 
Vamos por otra parte a matar gente, 
Que aquí ya queda mi lugarteniente 

401 

Por fiera tempestad a país ignoto 

Fue impelido un bajel, y ya el piloto 

Duda poner en tierra sus bagajes, 

Temiendo haber caído entre salvajes, 

Mas vio en la playa una horca y un ahorcado, 

Y exclamó — € \Ah> es un país civilizado 1 " 

433 

La mujer de don Saturno, 
De un Mecenas ha logrado 
Sea su mando empleado 
De guardacosta nocturno» 
Y de noche jque bondad 1 
Aquél por filantropía, 
Viene a hacerle compañía 
En su triste soledad 

[170] 



ANTOLOGIA 



559 

Con cota el pecho ceñido 
Salee Ginés a torear, 
Y huyes y huyes, 9in parar, 
Desque el toro da un bufido 
De ese modo, cuando salgas 
Ponte la cota al revés, 
Pues ya está visto, Ginés, 
Que sólo arriesgas las nalgas 

640 

Aquí yace un avaro desalmado, 
Que a Carón regatea su pasaje, 

Y por no darle el óbolo del viaje 

Se resolvió a pasar la Estigia a nado 

761 

Juana, madura ex doncella, 

Y tan fea como vana, 
Preguntóle a Andrés ufana 

— "¿Qué tal mi porte, estoy bella 9 " 
— "Eso/ 9 contestóle Andrés, 
"Pregúntaselo al espejo, 
Mas desde ahora te aconsejo 
Que no lo rompas después*" 

935 

Al sacar a un portugués 
A la horca, pidió un ropón, 
Gorro y medias de pisón, 
Y auecos para los pies 



[171] 



FKANCI^CO ACUÑA DE FIGrUEROA 



— "¿A qué es ir tan abrigado 9 " 
Gritó el juez, "vamos ligero " 
Y él respondió — "É que nao quero 
Apanhar un eos Upa do " 



L 172] 



ANTOLOGIA 



TORAJDA ROMANTICA 



Guarde Cahope su clarín sonoro, 
Guarde Euterpe también su blanda lira, 
Ya no hay musañ que valgan sólo el toro 
Es digno numen que a mi mente inspira 
Lector severo tu paciencia imploro 
Con mis versos de zambra y tararira, 
Ni reniegues, si acaso eres poeta, 
Al sonido de mi áspera trompeta 

Harto tiempo callé mi fiel Talía 
Comprimida, y en tímido recato, 
Horma de zapatero parecía 
Porque estaba metida en un zapato. 
¿A qué es andar, la dije, musa mía, 
Con más melindres que escaldado gato? 
Goza también la luz que resplandece, 
Si es que el sol para todos amanece 1 

Grita Mendo, 
Que es horrendo, 
Que es mfando, 
Ver lidiando 
Racionales 
Y animales, 



1 Cuando escribí esta Toraida, hacia poco que el General 
Rivera había entrado triunfante, habiendo derribado del po- 
der al Presidente Oribe habiendo yo quedado en situación 
muy melindrosa por los compromisos políticos 



[173] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Que es un juego 
Musulmán 
Y el vestiglo 
Diz que el siglo 
De las luces 
Dio de bruces 
Sin decoro 
Porque hay toro* 
iQué pasiego' 
jQué patán T 

Mas ya suena rl tambor, ya el guardarropa 
Tira el cerrojo del oscuro brete, 
Ya sale el toro y rebramando topa 
A Erasmo, que con brío le acomete , 
Da el caballo en las tablas por la popa 
Ved como el consonante compromete, 
Pues por ser él tan duro y yo tan parco. 
Le doy popa al caballo sin ser barco 

Con no menos valor e igual destreza, 
Ostentando Carhtos su pujanza, 
Cita al toro, que embiste con braveza, 
Hasta que cimbra la potente lanza 
Los derrotes que da con la cabeza 
Zafan el hierro, y al caballo alcanza, 
Y aunque un diestro le arroja su capote, 
Paga el bravo rocín la fiesta a escote 2 

Como era el toro avante, y rebrincaba. 
Se fue al otro jinete por retruque. 



2 En esta composición» como en otras posteriores, he he- 
cho uso de muchas voces técnicas del toreo, según el arte 
o Tauromaquia ' publicada en Madrid por Pedro Montea 



[174] 



ANTOLOGIA 



Y aunque él, según costumbre, lo esquivaba, 
Yo dije i adiós espaldas 1 ¿adiós Luque* 
Pense que el rocinante que montaba 

Se iba también de popa sin ser buque, 
Mas él cumplió cual picador de rango, 

Y tocóle la mÚBica un fandango 

Varios lance» con siete animales 
Sucedieron de vana fortuna 
No es posible cantar una a una 
Las proezas de astucia y valor- 
ía Quién de un toro la rápida historia 
De cornadas y asaltos siguiera ? 
Mas yo elijo mis lances doquiera 
Como elige la abeja su flor 

Ya es Erasmo tendido de espaldas, 
Ya mi Carlos tomando el olivo, 
Ora Curro que logra festivo 
Cuatro dardos a un tiempo poner 
Destripado dispara un caballo, 
Rueda un chulo, le aturde la grita, 
Brama el toro, y el pecho se agita 
Con impulsos de horror y placer 

jOh Curnllo 1 que diestro y gracioso, 
Banderillas y espada manejas 
¿Quién no te ama, pimpollo, si dejas 
Tantos héroes insignes atrás? 
Sólo al cielo con ansia le pido, 
Ya que un alma tan grande te diera, 
Que a ese cuerpo pigmeo añadiera 
Diez pulgadas, chulillo, no más. 



£175] 



FRANCISCO ACUfíA DE FIGUEROA 



Con el enorme peso, de repente 
Crujió un débil andamio» y dijo ¿traque 1 
Y cayeron al foso felizmente 
AlgunoB de chaqueta, poncho y fraque, 
Mas uno rodó al circo, y diestramente, 
Antes que el buey por el olor le saque, 
Se arrastra con el susto cual culebra, 
Gana un biombo, y el pueblo lo celebra 

El caballo de Erasmo, que tendido 

Dejó el toro a sus pies sin movimiento, 

Fingióse el muerto, y sin estar herido, 

Salvó con filosófico talento 

lOh instinto caballar 1 joh esclarecido 

Siglo de ilustración y fingimiento 1 

iQué no sabrán los hombres cuando astuto 

Ya es filósofo y sabio cualquier bruto 9 

Gloria a mis doce campeones, 
Apostolado sin Judas, 
En cuyo elogio son mudas 
Las más vivas expresiones 
Las doce constelaciones, 
De la esfera luminares. 
Ya no son sino lunares, 
Que los signos ellos son, 
Pues en su comparación 
Son nones los doce Pares 

En Epidemia se nota 
El valor a toda ley 
Tiene un corazón de rey 
Con unas piernas de sota, 
Cual caballo corre y trota, 

[176] 



i 



Es carta, en fin, de provecho, 

Lidiador de pelo en pecho, 

Sus bríos debo aplaudir, 

Mas no me atrevo a decir 

Que es un hombre hecho y derecho 3 

Otro chulo hay singular, 
Que, sin duda, es cuerpo santo, 
Pues guarda su cuerpo tanto 
Como fiesta de guardar , 
El no se quiere empeñar, 
Que eso es de mal pagador 
Si esto es prudencia o temor, 
No diré, pues ciertamente 
No soy arroyo m fuente, 
Para ser murmurador 

Mostróse Cotorrita asaz valiente, 
Que no hay ojos allí que no arrebate, 
Mas de Currillo el mérito eminente 
No tiene contendor ni sufre empate 
iCuan bravo eres Pichón e inteligente * 
jCuán duro de pelar en el combate ? 
La que tenga colmillos que te coma 
Cuando llegues, Pichón, a ser paloma* 

Tú no estabas, Patricio, mas ya veo 

Que mal herido te hallas. ¡ay, no saigas ■ 

Pues los picaros toros, según creo, 

Se han cebado en tus piernas y en tus nalgas 

Déjate, hijo de Juancho, del toreo, 

No es decir que en arte poco valgas 

Sé que tienes valor, mas no me fío, 

Porque siempre te prenden, Juancho mío 

3 Era aquel torero zambo y contrahecho 



FRANCISCO ACUgA DE FIGUEROA 



¿Tejed, ricas doncellas del Parnaso, 
Tres lauros para Eraamo, Luque y Puerto , 
Ved cuánto golpe atroz, cuánto fracaso, 
Sm que salga ninguno pernituerto f 
Vosotras, con ser diosas, en su caso 
Deslomadas sin duda hubierais muerto, 
Sé a qué pruebas de amor tenéis las faldas, 
Mas no a prueba de bombas las espaldas 

He allí a los tres picadores 
Cruzando el circo 4 silencio ' 
Que hoy debo su excelsa fama 
Cantar en heroico metro, 
Debo, cual docto Esculapio, 
Con precavido consejo 
Templar en dulce jarabe 
La pócima del enfermo 
Mas, ¿cómo podrá mi numen 
Expresar en débil verso 
Las valentías de Eraamo 

Y de Luque los aciertos 9 
Cien veces miré sus lanzas 
Castigar al toro, y ciento 
Sus glorias vi por las nubes 

Y sus bultos por los suelos 

Con juvenil entusiasmo, 
Carlos en varios encuentros 
De su lanza y de su brazo 
Mostró el poderoso esfuerzo 
iCuán gallardo, de sus galas 
Hace alarde 1 mereciendo 
Con nobles lauros de Marte 
Dulces aplausos de Venus 

[ITS] 



i 



ANTOLOGIA 



De rozagante ormesí 
Le ciñe un justillo el cuerpo, 
Do en ascuas de oro reflejan 
Los esplendores de Febo, 

Y en la riquísima ve9te, 
Con alamares diversos, 
Deslumhra al sol la escarlata 
De espléndido terciopelo 

El generoso corcel 
A doble tienda sujeto, 
Con inquieto ardor desprecia 
Las amenazas del cuerno* 
Con duro casco la tierra 
Bate en ademán soberbio, 
Cual si recogiera el guante 
En aceptación del duelo. 

Aquí otro poeta, alzando 
Un falso a los elementos. 
Llamaría a aquel caballo 
Hijo del aire y del fuego, 

Y añadiría, abusando 

De hipérboles y conceptos, 
Que cual vistoso estandarte 
Su crin tremolaba al viento* 
Yo sólo diré que el bruto, 
Con bufidos y escarceos, 
Lleno de orgullo ostentaba 
La grandeza de su dueño. 

García mereciendo ilustre fama, 
Sino por su saber, por su osadía, 
Al toro que más fiero muge y brama, 
Acomete con grande bizarría; 



[179] 



FRANCISCO ACUÑA DE FIGUEROA 



Mas no es sólo ese ardor que allí le inflama 
Lo que al buen desempeño convenía 
El hiciera a Domínguez competencia 
Si igualase al valor la inteligencia 

Mas tú heroico Domínguez, de mil suertes 
Ganando en cada lance honor y palma, 
Robas la admiración y nos diviertes, 
Pues tú de la función eres el alma 
Doquiera acudes que el peligro adviertes. 
Que no sufie tu ardor ociosa calma 
Deja, pues, que las ninfas de Hehcona 
Te presenten mi táurica corona 

Cuan bravo Domínguez 
Al toque sonoro 
Desprecia del toro 
Furor baladí 
Le afronta, le llama, 
Sus furias irrita 
Y el manto le agita 
Color carmesí, 
Sí, sí, 
Color carmesí 

Amor dibujara 
Sus formas donosas 
A mil desdeñosas 
Allí cautivó 
Jamás hubo lauro 
Más bien merecido, 
Honor mas subido 
Ninguno ganó; 

No, no, 
Ninguno ganó 



[ 180] 



ANTOLOGIA 



La fiera bramando 
Embiste a la espada, 

Y en sangre bañada 
Tendida la vi, 

De aplausos y gntos 
El circo se hundía» 
Mi pecho sentía 
Gomo un frenesí; 

Sí, sí, 
Como un frenesí 

i Honor a Domínguez T 
Pronuncia un acento, 
Ninguno a su aliento 
Jamás excedió 
t Nol exclaman, ninguno 
Sus bríos supera, 

Y el eco doquiera 
También resonó, 

No, no, 
También resonó 

Las Piérides bellas 
Al jo\en valiente 
Corona esplendente 
Le ciñan por mí, 
Corona que un día 
Si un rey la quisiera, 
Feriarla pudiera 
Por un Potosí 
Sí, sí, 
Por un Potosí 



[181] 



FRANCISCO ACV^A DE FICrUEBOA 



Y vosotros, de la ínclita docena, 
Pero no adocenados caballeros, 
Largos años vivid, que en tal escena 
Toraidas os daré, mas no dineros 
Por lances del oficio no os dé pena, 
Pues si hubiese tragedla de toreros, 
Si os derriban los cuernos por fortuna, 
Yo os alzaré a lo» cuernos de la luna 



FIN 



tlS2]